De «Argumentario clásico»,
: «Una sencillez
aparente y bien calculada para introducirnos en un enigma o espejismo de la realidad,
en la comprobación de una paradoja irresoluble, en alguna impresión
inquietante, fugaz o permanente en el recuerdo», (Outsourcing). «Francisco
Nieva, académico, premio Príncipe de Asturias, catedrático
de la Escuela de Arte Dramático y “hombre orquesta”, emprende una nueva
aventura: la de cuentista», (Elena F. Palacios, Diario
16). «Abrir estas páginas es como asomarse al
taller. Es como si el escritor, en lugar de mostrarnos su faz más cuidada
y pulida, descubriera fugazmente fragmentos de sus vísceras»,
(Ricardo Senabre, Relatos). «La maestría de
Nieva para darnos en unos pocos trazos lo esencial de un personaje está
llevado en estos relatos a su máxima expresión»,
(J. Á. Juristo, La Razón). «Cuentos
breves, redondos, con frecuencia fantásticos y de terror»,
(Juan Carlos Rodriguez, La Razón). «Francisco
Nieva ha tenido a lo largo de su vida una habilidad especial para atraer la realidad
más chocante. Con este material insólito de su existencia ha creado
los cuentos que componen Argumentario clásico, un libro lleno de personajes
tan inverosímiles como reales (R. Prada, Elfoco.com). «El lenguaje celebra sus fiestas y exhibe su esplendor en la prosa de Nieva. El lenguaje que no es solo ese instrumento que describe las cosas sino algo más, algo que fabrica una realidad distinta e insólita. Crear ilusión a través del lenguaje, tal es el afán de Francisco Nieva. Un lenguaje libre y refinado como un menú oriental, tal es su estilo. […] Con las cosas de Francisco Nieva el lector disfruta de un jolgorio inteligente e ininterrumpido, de un placer poco común en un autor contemporáneo. De este Argumentario clásico hay que enterarse». (Alberto Guallart, Culturas)
«En esta recomendable recopilación están presentes todos los registros caros al autor: desde la fantasía más o menos desmadrada al esperpento, pasando por el intimismo reflexivo y autobiográfico. Y todo con una asombrosa libertad expresiva que hace de su lenguaje una auténtica fiesta». (M.R.R., Babelia)
«Francisco Nieva, poeta, dramaturgo, ensayista, novelista, cambia al relato corto, busca una manera de mirar que no había probado antes. Cuentos a la manera del XIX, por un clásico del XX. Si sus obras anteriores llevaban su vida transcendida, en Argumentario clásico encontramos a Francisco Nieva de frente». (Ramón Pedregal Casanova, Diario Digital de la Mancha)
«Marcado por un delirio de la fantasía y el derroche de humor, por la constante invención verbal de un lenguaje desbordado, original y brillante, algo en lo que Francisco Nieva es reputado maestro, Argumentario clásico indaga por vías insospechadas sobre la verdadera identidad del ser en un alucinatorio y visionario sistema expresivo que aúna el intimismo autobiográfico y la fantasía desbordada. El resultado es una obra que sorprende, divierte e inquieta». (Sabas Martín, Radio 5)
«En Argumentario clásico, Nieva vuelve a mostrarse como un escritor superdotado para la metamorfosis de la anécdota en un milagro de la invención y atmósfera, en un fragmento de realidad suspendida donde la memoria, sin renegar de su misión educativa, se erige en un demiurgo de un mundo regido por secretas leyes, donde la crueldad puede llegar a ser una forma de sublimada ternura, donde los coqueteos con la inverosimilitud, el fogonazo del horror y la brisa de una humor despeinado y fantasmal pueden ser asuntos cotidianos». (Juan Manuel de Prada, ABC Cultural)
De su obra anterior:
«Paco Nieva ha montado para nosotros la función, las
palabras se salen del libro, se disfrazan con trajes de diseño exclusivo,
donde los harapos contrastan con la pedrería montan el tinglado de la farsa
ante nuestros ojos resucitados e incrédulos. Y un viento de calamidad,
furia y absurdo dispersa a los murciélagos de la monotonía y nos
prepara para gozar de la fiesta del lenguaje en libertad. Un lenguaje donde la
luz y las sombras van emparejadas, osado, deslumbrante, agresivo»,
(Carmen Martin Gaite, Los Libros de El Sol», ).
«La prosa de Nieva atrapa la ciudad en el tiempo de los sueños,
que es el único tiempo verdadero», (Moncho Alpuente,
El País). «Francisco Nieva es un novelista
de cuerpo entero porque es un creador total», (Rafael
Conte, Abc). «No sé si Nieva es un artista
de la novela, a secas. Es mucho más: un inventor de realidad y un alquimista
del lenguaje que dora y entenebrece al mismo tiempo»,
(Luis Antonio de Villena, El Mundo). «Palabras inesperadas,
relaciones sintácticas maliciosas, un vocabulario arcaico entremezclado
con la modernidad; cultismos, casticismos, barbarismos, mezclados con una sabiduría
de bruja de Shakespeare para resultar un prodigioso castellano. De todo esto puede
estar hecho, mejor que de ninguna otra cosa, un verdadero académico: de
la riqueza idiomática utilizada con sabiduría y libertad»,
(Eduardo Haro Tecglen, Babelia). «El
reconocimiento del buen ritmo narrativo, la ajustada organización de la
trama, la cultura novelesca, el humor, la amenidad y el esplendor de muchas situaciones,
sin olvidar, claro es, las excelencias del estilo de Nieva»,
(Miguel García-Posada, El País). «Afortunadamente,
Nieva llegó al clasicismo en vida, y con muy buena salud por lo que veo,
y esa fue no sólo su suerte sino la nuestra»,
(Vicente Molina Foix, El País). «Su tratamiento
de tres grandes temas, la culpa, la muerte y la ilusión, conforman casi
un sistema, en el que el tiempo es ácrono, la muerte no existe, la culpa
engendra conocimiento a partir del placer, y la ilusión acaba convertida
en verdad», (Jaime Siles, Abc). «Mundo
que trasciende el ámbito narrativo o escénico para sumergirse de
lleno en aquello que, en definitiva, ha preocupado a Francisco Nieva, el mostrar
una realidad a través del tratamiento del lenguaje»,
(Juan Angel Juristo, El Mundo). «Lo que sorprende,
en una tradición literaria como la nuestra, es la fecunda imaginación
de Nieva, que se muestra en la creación de sus peculiares personajes (algunos,
como Coronada, ya tiene una importante presencia en su teatro), de situaciones
sorprendente y en ese rico lenguaje, plagado de neologismos pero impregnado de
clasicismo, que convierta la lectura de su obra en una experiencia tan placentera
como insólita», (Fernando Valls, El Mundo).
«La libertad omnímoda en el tratamiento de la historia,
la mezcla de hechos verosímiles y motivos fantásticos, los guiños
paródicos, la fusión de registros idiomáticos diferente y
la adscripción del texto a las líneas mas innovadoras y rupturístas
de la tradición literaria (Quevedo, Valle Inclán, Ramón)
son marcas inequívocas que proporcionan a la obra literaria de Nieva (incluidas,
claro está, sus creaciones especificamente narrativas) un perfil singular
e inconfundible, que tiene en la potencia imaginativa uno de sus más seguros
apoyos», (Ricardo Senabre, Abc). |