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Por
qué se cuece el niño en la polenta | AGLAJA
VETERANYI | 192 págs. | Traducción:
Stefan Schläfli | ISBN 84-89618-78-X |
2350 pts. 14,12 Eur. | |  |
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Me imagino el cielo. Es
tan grande, que me duermo enseguida para tranquilizarme. Al
despertarme sé que Dios es algo más pequeño que el cielo.
Si no, al rezar nos dormiríamos siempre del susto. ¿Dios
hablará idiomas extranjeros? ¿Entenderá
también a los extranjeros? ¿O es
que los ángeles están en pequeñas cabinas de cristal haciendo
traducciones? ¿Y DE VERAS EXISTE UN CIRCO
EN EL CIELO? Mamá dice que sí.
Papá se ríe, ha tenido malas
experiencias con Dios. Si Dios fuera Dios,
bajaría y nos ayudaría, dice. Pero,
¿por qué tendría que bajar, si tarde o temprano viajaremos adonde
está él? Sea como sea, los
hombres creen en Dios menos que las mujeres y los niños, por la competencia.
Mi padre no quiere que Dios sea también mi padre. Aquí
cualquier país está en el extranjero. El
circo siempre está en el extranjero. Pero en la caravana es como estar
en casa. Abro la puerta de la caravana lo menos posible para que mi casa no se
evapore. Las berenjenas asadas de mi madre
en todas partes huelen como en casa, da igual en qué país nos encontremos.
Mamá dice que en el extranjero tenemos mucho más de nuestro país,
porque toda la comida de nuestro país se vende al extranjero.
SI ESTUVIÉRAMOS EN CASA, ¿OLERÍA
TODO COMO EN EL EXTRANJERO? Sólo
conozco mi país por el olor. Huele como la comida de mi madre. Mi
padre dice que uno se acuerda del olor de su tierra en cualquier parte, pero que
sólo se reconoce cuando se está lejos.
¿A QUÉ HUELE DIOS?
A decir verdad, la comida de mi madre
huele igual en todo el mundo, pero en el extranjero sabe diferente, por la nostalgia.
Además, aquí vivimos como
la gente rica, después de comer podemos tirar los huesos de la sopa a la
basura sin tener mala conciencia, mientras que en casa hay que guardarlos para
la próxima sopa. En casa, mi prima
Ánica tiene que hacer cola delante de la panadería durante toda
la noche; la gente se pone bien junta para poder dormir mientras esperan. EN
MI TIERRA HACER COLA ES UNA PROFESIÓN. El
tío Neaga y sus hijos esperan turnándose día y noche, y cuando
están a punto de llegar a la tienda, venden los sitios a otros que puedan
permitirse el lujo de no tener paciencia para esperar. Luego empiezan de nuevo
desde atrás. En el extranjero pueden
ahorrarse las esperas. Aquí no
hace falta tiempo para hacer la compra, sólo dinero. En
el mercado no hay que hacer cola casi nunca, al contrario, te tratan como a una
persona importante, hasta te dan las gracias cuando les compras algo.
La gente aquí tiene buenos dientes
porque puede comprar carne fresca cuando quiere. En
mi tierra hasta los niños tienen los dientes podridos, porque el cuerpo
les chupa todas las vitaminas. En cada
ciudad nueva, lo primero que hacemos mi madre y yo es ir al mercado y comprar
mucha carne fresca y huevos. En la pescadería
observo los peces vivos, pero mi madre no compra casi nunca pescado porque a mí
me da asco. Muy pocas veces se compra uno para ella y prepara una sopa de pescado.
Luego, en la comida, siempre me da miedo cuando chupa la cabeza con los dedos.
Nunca puedo dejar de mirar, a pesar de que me entran mareos. MIS
COMIDAS PREFERIDAS SON: Polenta con sal
y mantequilla. Caldo de gallina. Nubes
de algodón. Pollo al ajillo. Mantequilla.
Pan negro con tomate, cebolla y aceite
de girasol. Albóndigas. Tortitas
con mermelada Carne de cerdo en gelatina
de ajo. Pollo con tomate, puré
de patatas y cebollas fritas. Chocolate
blanco sin nueces. Arroz con leche, pasas
y canela. Ensalada de berenjenas con mayonesa.
Manteca con taquitos de tocino. Pimientos
rellenos, nata agria y polenta. Salchichón
húngaro. Manzanas asadas con hojaldre.
Carne de cerdo con chucrut. Morcilla.
Gachas de difuntos decoradas con chocolatinas
de colores. Uvas con pan blanco. Pepino
con sal. Chorizo de ajo. Polenta
caliente con leche fría. Carne
envuelta en hojas de parra. Golosinas.
Gulash con cebollas crudas. Polenta
con queso de cabra. Pan blanco con mantequilla
y azúcar. Almendras tostadas. Chicle
con sorpresa. Lo
que más me gusta de la cebolla cruda es machacarla con el puño.
Entonces sale disparado el corazón. Las
naranjas no me gustan, a pesar de que en mi tierra sólo hay en Navidad.
El plato preferido de mi padre son los
huevos revueltos con tomate. EL
EXTRANJERO NO NOS CAMBIA. EN TODOS LOS
PAÍSES COMEMOS CON LA BOCA. Al
alba mi madre se levanta y se pone a cocinar, despluma el pollo y quema las puntas
en el fuego de la cocina. Mi madre prefiere comprar pollos vivos porque son más
frescos. En el hotel mata el pollo en
la bañera. AL MATARLOS, LOS POLLOS
CHILLAN EN INTERNACIONAL. LOS ENTENDEMOS EN TODAS PARTES. Está
prohibido sacrificar animales en el hotel, subimos el volumen de la radio, abrimos
la ventana y armamos ruido. Yo no quiero ver el pollo antes, porque, si no, quiero
guardarlo vivo. Lo que no va a la sopa, acaba en el retrete. Yo le tengo miedo
al retrete, por la noche hago pis en el lavabo, por allí no pueden salir
los pollos muertos. Siempre
vivimos en otra parte. A veces la caravana
es tan pequeña que casi no podemos movernos sin pisarnos. Otras
veces el circo nos da una caravana grande con aseo. O
las habitaciones de hotel son como cuevas húmedas, llenas de sabandijas.
Pero a veces vivimos en hoteles de lujo
con nevera y televisión en la habitación. Una
vez vivimos en una casa donde las lagartijas corrían por las paredes. Pusimos
las camas en el centro del salón para que los bichos no pudieran meterse
entre las sábanas. Y cuando mi
madre estaba en la cancela del jardín, una culebra le pasó por encima
del pie. NO DEBEMOS ENCARIÑARNOS
CON NADA. Yo estoy acostumbrada a instalarme
en todas partes para sentirme a gusto. Para
ello sólo tengo que poner mi trapo azul sobre una silla. Es
el mar. Al lado de la cama siempre tengo
el mar. Sólo tengo que salir de
la cama y echar a nadar. En mi mar no
hay que saber nadar para flotar. Por la
noche, cubro el mar con el albornoz de flores de mi madre para que los tiburones
no me muerdan cuando tengo que hacer pis.
Un día tendremos una casa grande
con todo lujo, con piscina en el salón y Sofía Loren entrando y
saliendo de casa. Quiero tener una habitación
llena de armarios donde pueda guardar mi ropa y mis cosas. Mi
padre colecciona óleos auténticos con caballos y mi madre vajilla
de porcelana cara, que no utilizamos nunca porque se gasta y se rompe al embalarla
y desembalarla. Nuestro patrimonio está
guardado en una maleta grande con mucho papel de periódico. COLECCIONAMOS
COSAS BONITAS DE TODOS LOS PAÍSES PARA NUESTRA CASA GRANDE. Mi
tía colecciona los peluches que sus amantes derriban de un balazo en las
barracas de tiro de las ferias.
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