| De Los perros de Tesalónica (Otras Lenguas
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«La tensión en medio de la que viven las parejas protagonistas
de estos relatos se puede cortar con un cuchillo. Son parejas que viven su vida
de rutina carcelaria, aislados en bellísimos entornos naturales [...] Askildsen
es un maestro consumado e indiscutible en el arte sombrío de reflejar un
mundo tan poco razonable como absurdo. Tan inhabitable como dado a la costumbre
o, si se prefiere, a ese "instinto de conservación, duro de roer",
como él mismo lo definía en Últimas notas de Thomas F. para
la humanidad». (Mercedes Monmany, ABCD las artes y las letras)
«Askildsen
es intenso en las situaciones que pone en marcha, con recorridos detallados por
la asfixia de los gestos, los pensamientos, lo emmudecido y el rencor que se acumula
tras tanta familiaridad». (Peio Hernández, revista Calle 20)
«La
lucidez y la sabiduría sobre la decepción y el inevitable desconsuelo
emocional que desprende cada una de las historias [...] rematan magistralmente
las frases cortas y el estilo sencillo del autor. Askildsen describe la tormenta
del exterior y maneja a la perfección la que crece acechante en el interior.
Y, con ellas, provoca una nueva tormenta, la del lector, agitado por secretos
que solo podrá imaginar, pero que sabe que existen, y afligido por las
desoladas relaciones de esos personajes, para siempre quietos en su desdicha».
(Begoña Piña, Qué leer)
«Es muy
interesante cómo Askildsen teje una trama ligera pero repleta de sugerencias
muy sutiles que golpean en la conciencia del lector que debe trabajar su imaginación.
Como el cinismo de los personajes que guardan en su interior, como sus relaciones
escurridizas que no son más que sus propios fantasmas interiores. Hay relatos
excelentes: Elisabeth, Los invisibles, Un lugar maravilloso». (Carlos
Huerga, revista
deriva.org)
«Traductor de Beckett al noruego, el autor de estos textos ha asimilado de un modo perfecto las posibilidades del "no decir", del transcurso soterrado de la existencia bajo una capa de silencio que no somos capaces de romper, como si se tratase de la grusa capa de hielo que condena la vida bajo las aguas de un lago en invierno.
Solitarios, incomunicados, la soledad de los personajes de Askildsen los hace ser observadores, voyeurs de su propia vida, que espían con la conciencia de culpabilidad de los que se saben inermes para solucionar su propia existencia. Y, usando un mecanismo prodigioso, logra que el lector se sienta también espía de esas vidas desoladas, y que, del mismo modo que esos personajes se espían entre sí buscando esa vida que la incomunicación les hurta, uno se sorprenda desgranando esos momentos en que se tiene la sensación de que no vivimos los días que nos han tocado». (Antonio Jiménez Morato, blog vivirdelcuento.com).
«La familia y la pareja pueden ser un mundo cerrado y falto de libertad, en que la rutina y la incomunicación llenan unas vidas vacías. ¿Qué nos está pasando?». (Marisa Márquez, Mujer Hoy)
«Askildsen es un autor sobre el que vuelvo con placer por la importancia y calidad de su temática y escritura, que lo ha llevado a ser considerado uno de los grandes maestros del panorama actual de la narrativa breve. Y tal vez el escritor más admirado del mundo literario de la Noruega contemporánea. [...] Todo esto planteado con un lenguaje muy preciso y directo, dolorosamente eficaz con el que atrapar al lector y hacerlo reflexionar, para que sus conclusiones puedan por si solas enjuiciar este triste panorama encubierto en una sociedad que cree poseerlo todo [...] Pero que dentro de su sociedad percibe que falta algo que no es material, la necesidad de comunicación que por imperativos ajenos es prácticamente imposible. Lo que muestra la cobardía de una costumbre adquirida que les convierte en infelices hipócritas encadenados en una rutina exasperante. Siendo esta manera literaria sobre las sociedades de consumo, lo que le hace equipararse a escritores como Hemingway, Carver o Kafka, en sus planteamientos». (Francisco Vélez, Cícero)
«Para aquellos que aún hoy siguen considerando el relato un género menor, y más cuanto más corto es (qué terrible creencia), les pediría que leyeran esta obra de uno de los maestros del género: Kjell Askildsen. Con sus relatos cortos, y aún buscando en ellos ese vericueto donde tal vez se equivocó, es imposible la tacha, es imposible (o quizá mi ingenuidad haga que lo crea así) seguir pensando que el relato corto es un género menos importante y más sencillo. Sin trampas y con una verdadera lección de maestría, los siete relatos que abarcan la obra nos llevan a escenarios cotidianos [...] para hablarnos de la soledad del ser humano». (Paula Arenas, CO3, Revista de Ocio y Cultura)
«Los perros de Tesalónica es una colección de bellísimos relatos en la línea de Kafka o Camus, sobre todo este último, en los que el autor nos introduce en escenas cotidianas narradas con trazo magistral. [...] Digno, maravilloso, un libro memorable». (Sertorio, Revista El mundo de los libros)
«En Los perros de Tesalónica [...] el estilo es inconfundible: despojado de cualquier técnica verbal, el mecanismo que aplica a sus personajes les convierte en seres duros, de piedra picada, aunque se extinguen podridos por dentro. Es difícil la identificación si no es a partir del cinismo. Y, no obstante, no puedo dejar de sentir cierta compasión por aquellas vidas erráticas.
El libro es recomendable, pero de difícil digestión en su totalidad y en su brevedad. La prosa, seca, hace pensar en la ginebra. Pero nada de Beefeaters, Tanquerays o Bombay: una señora Hendrick (escocesa para más señas), y con tonos inconfundibles verdes y rosas. Fuerte como ella sola, difícilmente se pueden tomar demasiados gin-tonics regados con este licor. Un golpe de Kjell Askildsen es igualmente abrasivo, y de efectos también devastadores para las neuronas». (Revista Benzina)
«Él te da información y tú compones. Muy bien. Nos gusta componer. ¿Qué pasa? Tú mismo. Mola. En el relato 'Elisabeth' que hoy les colgamos pueden comprobarlo. Bien escondidos los sentimientos y al final te encuentras con una geometría en la que no sabes si el vértice es la madre, el hermano o la cuñada. Puede que todos. Y ahí tenemos talento». (Alejandro Gándara, Blog El Escorpión, elmundo.es)
«Askildsen necesita muy escasos recursos para ir desvelando, despaciosamente, los peligros inopinados. Es un autor lírico y minimalista, pero no de un minimalismo ‘basto’ como de catálogo de Ikea, sino refinado y sutil. Es en lo exigüo de los elementos donde está el gran valor de su prosa, que se lee dulcemente mientras el lector va cayendo en la cuenta de lo hondo y rico del mensaje [...] Mediante esa prosa espléndidamente eficaz, muy nórdica, Askildsen relata lo nimio y lo exhibe sin aditivos». (Nuño Vallés, El confidencial)
«Uno de los más respetables escritores noruegos vivos que lleva más de medio siglo como aséptico notario de la soledad y del solitario. De aquello que acecha a las personas solas, en pareja o en compañía. Su último libro de relatos editado en España, Los perros de Tesalónica, así lo confirma. Askildsen logra mostrar los miedos agazapados y la hibernación de los rencores, del cinismo de la maldad, de la infelicidad de la rutina y de los sentimientos que el ser humano esconde bajo bellas y formales palabras y gestos. Arrostra con pulso firme y elegante los fantasmas interiores que arrastran las personas en las situaciones normales. Da cuenta del tictac del desaliento emocional hasta convertirse en un gran escritor del relato». (Winston Manrique, Babelia)
«Sobrio, conciso y claro como el hielo, pocos como el noruego Kjell Askildsen consiguen en muy pocas lineas retratar la llamada "sociedad del bienestar" como una aburrida estructura de consumidores que no consigue expresar ni un solo sentimiento.
Kjell Askildsen, autor famoso en su país y que ha suscitado críticas muy favorables con sus tres libros traducidos hasta la fecha [...], representa, a sus 77 años, un hito en la literatura contemporánea escandinava y europea. Sus señas de identidad literaria radican en la contención, la brevedad y la concisión formales y en la irónica, sarcástica y ácida visión de la realidad en lo sustancial». (José Luis Charcán, La Razón)
«Su lengua es un punzón cortando hielo, abriendo surcos por los que penetrarán nuestras ansias de descubrir la vida y milagros de esos personajes anodinos de los que se nos cuenta tan poco y a los que quizá, en nuestra brega, dotemos de nuestra propia cara. Sí, el minimalismo de Askildsen funciona. Alcanza así el objetivo del hacedor, del creador por excelencia: que los lectores se acerquen a sus relatos, se acerquen a él». (Fernando García Calderón, Blog La tormenta en un vaso)
De Últimas
notas de Thomas F. para la humanidad (Otras Lenguas 20):
«Si
la traducción de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo hace justicia
a la versión original, este escritor debería ser tenido más
en cuenta. Pocos como él son tan demoledores contra la estulticia que nos
rodea y que amenaza con destruir nuestras neuronas o dejarlas para el arrastre.
[
] Los relatos de este noruego implacable, de alguna manera nos recuerdan
a los pecios de Ferlosio, pero mucho más legibles. Como si fuesen estirados,
convertidos en narraciones que cualquiera absorbe sin apenas darse cuenta. Pero
que calan hondo, que conmueven y sacuden el roble para que caigan los frutos».
(Leer)
«Su economía estilística no
tiene nada que ver con el minimalismo vacío cultivado sobre todo en Norteamérica.
[
] Askildsen es veterano, maestro en
la narrativa breve y su literatura se puede calificar de comprometida. Su compromiso
[
] es con la libertad de pensamiento y con la conservación de la
cordura en un tiempo muy proclive a desdeñar tales conceptos». (José
Luis Charcán, La Razón)
«Siempre es
de agradecer descubrir a un autor [
] que viene a romper la creencia de que
el relato corto era predominio de los escritores latinos o como mucho norteamericanos.
[
] Pero lo más sobresaliente posiblemente sea la estructura de los
relatos, piezas cortas, en las que el autor las encoge hasta el límite
proporcionándonos auténticos microrrelatos». (Luis García, Literaturas.com)
«Askildsen
ha consolidado un proceso narrativo de rotunda y espléndida sencillez,
capaz de plasmar la realidad en un estilo minimalista que lo alía con el
mejor Carver. Askildsen ha sido señalado
como un gran maestro del relato corto y en Últimas notas
lo demuestra
de manera soberbia. [
] Lo más sorprendente es su capacidad para desvelar
con precisión milimétrica la plenitud del vacío. [
]
Una observación atenta e inteligente ilumina los relatos de Kjell
Askildsen, convirtiéndolos en imprescindibles, en extraordinarios,
por la propia lucidez de su autor y la exigencia de su enriquecedora sencillez.
Compruébenlo». (M.ª José Obiol, Babelia)
De
Un vasto y desierto paisaje
(Otras Lenguas 11):
«No cabe el adorno, el juego o la apariencia.
Sus cuentos son unos documentos confeccionados con imágenes exactas de
la soledad de los hombres de su época». (Álvaro de Luna,
El Cultural)
«Una indagación realizada con una
inexorable y minimalista precisión». (Sabas Martín, Radio
5, Todo Noticias)
«En cualquier piso, en cualquier casa
de cualquier ciudad, puede estar pasando lo que Kjell
Askildsen cuenta. El horror está aquí». (Teresa
Rosenvinge, Blanco y Negro)
«Todo un lirismo de la mejor
especie (nada de poeticidades) y con deje sordo de ironía, una especie
de forma escandinava del sarcasmo (naturalmente helada) que nos deja, tras leer
estos cuentos, destemplados y como un poco al borde del abismo. Un abismo innombrado,
silencioso, raro y amenazante». (José F. de la Sota, Pérgola)
«Askildsen
está emparentado con los más grandes: con Hemingway y Carver, por
el estilo, y con Kafka, Beckett y Camus, por el contenido. Sus densos relatos
vibran por su suspense y por su precisión quirúrgica. A partir de
situaciones cotidianas, Askildsen confiere a sus personajes destinos más
propios de la tragedia griega». (Dagbladet)
«Askildsen adopta una perspectiva propia de un autor minimalista, lo que lo ha convertido
en toda una autoridad». (Aftenposten)
«Askildsen
aplica una especie de física nuclear literaria, según la cual pequeños
detalles interiores desencadenan violentas reacciones en sus apacibles personajes.
Este es uno de los pocos libros de la temporada al que no le sobra ni una palabra».
(Andresseavisen)
«Lo más impresionante
de sus relatos es esa manera tan elegante en la que consigue que el lector vea
lo que sus protagonistas no ven». (Svenska Dagbladet)
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