En este libro es cuestión de vida o muerte. La muerte siempre pierde.
Me parece que es cuestión de vida o muerte, repitió Andrade antes de colgar. Estaba alterado y sin aliento. Yo, por mi parte, me hallaba sentado en el borde de la cama con el teléfono y una erección menguante entre las piernas, intentando concentrarme. Cuando la larga señal sonora se convirtió en muchas y cortas, volví en mí, colgué el auricular y me metí otra vez en la cama.
Ingresada en la UVI con lesiones muy graves, acababa de decir Andrade por teléfono desde la enfermería, que me parece una palabra más apropiada que la de UVI. Pero con lo cambiado que está Andrade últimamente, justo esas son las pijadas que se pueden esperar de él. Él había hablado con la policía, que a su vez había hablado con los testigos oculares. Y según pude entender, tras los relatos reproducidos a través de tres eslabones, esa mujer iba andando, por razones desconocidas, a una hora muy temprana por en medio de una rotonda (bueno, por la rotonda, ya que sólo tenemos una), en dirección contraria. El furgón del hielo, con el más pequeño de los hermanos Gallo al volante, hizo una brusca maniobra con el fin de evitar el atropello. En lugar de alcanzarla a ella, el furgón volcó y quedó boca arriba, de tal manera que una carga entera de cubitos de hielo cayó sobre la mujer. Cuando la policía y la ambulancia llegaron, ella yacía temblando de frío sobre un lecho de hielo, y el más joven de los Gallo daba vueltas bajo el sol matutino, obviamente conmocionado, por en medio de la calzada, donde el hielo había producido unas condiciones como las de Europa en invierno. Se vieron implicados varios turismos y una furgoneta del turno C. Pero Johnny Gallo, que si no me equivoco es como se llama el más pequeño de los hermanos Gallo, no tuvo la culpa. En eso estaban de acuerdo todos los testigos oculares. Al contrario, era casi un milagro que sólo una persona hubiera resultado herida. Al menos eso dijo Andrade, y añadió que la mujer estaba grave. Ella intenta decir algo, pero nadie entiende una palabra. Tiene un pasaporte en cuya portada pone a la vez Noreg y Norge. Por eso pensé en ti. Puede que tú entiendas algo. Y creo que debes venir enseguida. Está viva. Pero me parece que es cuestión de vida o muerte.
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