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La guerra de las Galaxias. Un arma secreta, absoluta. Un investigador que
vuelve a la tierra de su infancia En 1934, mientras el mundo se prepara
para nuevas guerras, Nikola Tesla, físico, inventor y profeta que busca
el medio de hacer imposible cualquier guerra, le pide a su «muy leal y muy
ignorante discípulo», Henri Fevre, que regrese a Francia, su país
de origen, para seguir el rastro de una tenebrosa conspiración: en algún
lugar de Europa, se está construyendo un arma secreta, un arma absoluta.
Pero Fevre no cree en conspiraciones ni vale para descubrir secretos. En un París
sacudido por conflictos políticos y escándalos de corrupción,
Fevre se pierde en un laberinto de sospechas e indicios, sin comprender que su
recorrido lo lleva en realidad al encuentro de su propia identidad: su infancia,
sus frustraciones y sus viejos amigos, entre ellos, la bailarina, actriz, amazona,
conspiradora, adelantada a su tiempo y siempre desconcertante Dora. Cada respuesta
hallada no trae sino nuevas preguntas, cada obstáculo vencido conforma
una etapa en la lenta revelación de lo que acabará siendo, para
el protagonista, el sentido de su vida. El dibujo minucioso y seductor de la
psicología de unos personajes vivos en sus contradicciones, la cuidada
ambientación histórica, el rigor de la intriga y el brillo vivaz
del lenguaje tanto
en la narración como en los diálogos
hacen de El Soviet de los Vagos una primera novela plena de aciertos
en la que se mezclan, no sin parodia, elementos de distintos géneros: novela
de intriga (con un investigador, Fevre, más proclive a titubeos y errores
que a infalibles razonamientos lógicos, y una chica que ), y novela histórica:
muchos sitúan hoy el comienzo de la llamada actualmente «Guerra de
las Galaxias» (control armamentístico del espacio) en relación
a las teorías del físico Nikola Tesla (1856-1943), que en pleno
auge de los totalitarismos ideó un «arma para acabar con todas las
guerras».
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