| «Discreto y agitador [...]
Cuando el lector termina de leer cualquier relato, no consigue cerrar la página,
sino que continúa dilucidando las nuevas posibilidades: es el efecto relevo,
donde el autor se diluye, el narrador corre el tramo que le corresponde y al terminar,
pasa el relevo al lector». (Angel Lertxundi)
«Las situaciones planteadas en
estos relatos se hacen extremas, imprevisibles y paradójicas. Muestran
el envés de la vida y lo incomprensibles que son a veces algunos mundos».
(J.L. Martín Nogales, El Diario Vasco)
«El lado oscuro de la
vida cotidiana [...] resalta en los relatos la paradoja y la singularidad». (Bernardo
Atxaga)
«Una portentosa colección de relatos que se abre con El
examen del señor De Pauli, una pieza corta que despierta inmediatamente
nuestra sonrisa, tal es la habilidad con la que lo remata. [...] A nuestro juicio,
hay dos que merecen ser catalogados como obras maestras del género: La
visita, por la habilidad con la que Zaldua construye una historia llena
de dobles fondos y balas en la recámara; y el relato que da nombre al libro,
La isla de los antropólogos, una sátira de los estudios
etnográficos que nos recuerda al Swift de Los Viajes de Gulliver
por la hilarante descripción de los habitantes de una isla que cambian
de cultura según quien los estudie [...] Que aproveche: el menú
es delicioso». (www.notodo.com)
«Indispensable si te quieres reír leyendo». (Blue Joven)
«En cierto modo -precisamente el único tolerable tratándose de una creación radical, libérrima- La isla de los antropólogos es un libro perfecto porque lo tiene todo: argumentos sólidos, un estilo excelso, un humor inteligente y una interpretación optimista de la existencia que no excluye la dimensión espiritual de los personajes. [...] En todo caso este libro es obra de alguien que disfruta mucho escribiendo, la única manera de conseguir que el lector sienta un placer y una intensidad comparables». (Víctor Andresco, Babelia)
«Zaldúa se muestra, en todo momento, comedido en el argumento y en el despliegue estilístico, a pesar de lo cual zarandea y estremece al receptor con situaciones rocambolescas, próximas al surrealismo o al esperpento». (Reseña)
«Una agudeza de percepción da comienzo a una narrativa en la que la ironía y una sonrisa socarrona guían los pasos de una narración que busca la sorpresa del lector». (Jon Kortazar, www.elpais.es)
«Estamos ante un auténtico especialista del género breve. [...] Lo dicho, un auténtico cuentista, o, mejor aún, un cuentista auténtico». (María Bengoa, El Correo)
De su obra anterior:
De Gezurrak, gezurrak, gezurrak
(Mentiras, mentiras, mentiras):
«Lleva la lógica de sus cuentos hasta el
final, y no falla». (Felipe Juaristi, Diario Vasco)
«Artefactos literarios
deudores de la escuela de Cortázar y que sorprenden al lector, así como hermosos
juegos en los que, partiendo de su biografía, el autor inyecta ficción». (Harkaitz
Cano, Jakin)
«Un libro que bien merece una mesilla». (Harkaitz Cano,
Jakin)
«Uno de los más destacados exponentes de la última hornada de
escritores en lengua vasca. Ironía, mala leche y nulo lugar para la autocompasión
son los principales ingredientes de este autor». (Aingeru Epaltza, Diario de
Noticias)
«Entre las características de sus cuentos, aparte de la ironía,
encontramos el humor y una sensibilidad amarga». (Oier Guillan, Gara)
«Los cuentos llevan a sus protagonistas a situaciones extremas, rozando a veces
el exceso. Pero, al mismo tiempo, pueden llegar a provocar un cierto malestar,
porque su punto de partida y las motivaciones de sus protagonistas pueden llegar
a parecerse sospechosamente a los del lector». (Oier Guillan, Gara)
De Ipuin euskaldunak (Cuentos vascos):
«Le gusta contar, conoce bien las
tendencias narrativas, busca la sorpresa». (Jon Kortazar, El País)
De Traizioak (Traiciones):
«Zaldua es un especialista en la distancia corta,
domina como nadie las estrechas y precisas leyes del cuento. En esta colección
de relatos lo deja muy claro: una idea brillante, el desarrollo justo, no más
palabras de las necesarias, un poco de intriga, poca explicitación, sorpresas
sin espanto que van tomando cuerpo imperceptiblemente desde la cotidaneidad, humor
o, si se quiere, ironía [...] Ingenio, metaliteratura, humor culto y, como entre
líneas, la crónica de un tiempo que no es el nuestro, irónica pero llena de ternura.
Un pequeño gozo». (Karlos Linazasoro, Diario Vasco, 14-XII-2001)
«Sus
cuentos son efectivos, porque surgen de acontecimientos cotidianos, acontecimientos
cotidianos que se convierten en literatura. De la misma manera que algunos lugares
han desarrollado su propio microclima, Iban Zaldua también tiene el suyo, donde
los microcuentos maduran y se enriquecen». (Felipe Juaristi, Diario Vasco,
19-XII-2001) |