|
Ganador del IX Premio Lengua de Trapo de Narrativa Grillo lleva
mucho tiempo sin dormir. Grillo bebe demasiado. Grillo no frecuenta compañías
muy recomendables. Grillo es uno de esos escritores jóvenes, vocacionales
y malditos que no publican desde hace siete años. Grillo se ha arruinado.
A Grillo lo ha dejado su chica. El padre, la madre y el abuelo de Grillo murieron
ya hace algún tiempo... Desde su infierno neurótico, atrapando al
lector hasta convertirlo en un miembro más de su extinta familia o en uno
de sus amigos más íntimos, con un lenguaje impertinente con el mundo
y consigo mismo, Grillo pugna por salir a flote, tarea en la que lo ayudan una
vecinita algo inconsciente y su mejor amigo, escritor argentino de éxito.
Compleja en la aparente sencillez de su trama, ambientada en un Madrid nocturno
tan próximo como diferente, realista, iniciática, confesional, paródica,
psicológica, humorística..., Grillo recoge y sintetiza toda
una serie de tradiciones del género novelístico desde la descripción
decimonónica a la experimentación sin exhibiciones técnicas
estériles. Con una envidiable habilidad en el control de la escritura y
en la variación de técnicas, estilos y registros, José Machado
ha logrado en esta su segunda novela una obra rica en matices, viva y tremendamente
verdadera.
|
| «Machado construye una historia desgarrada en
la que el acto de escribir y la función del arte planean por todas las
páginas como una terapia para la existencia» (Marta Borcha, La
Razón). «Novela que exige la redención de
su personaje principal y acaso la del autor mismo, Grillo confirma a Machado como
un novelista dueño de un agudo poder de observación y de un humor
negro, que evita el recurso de la cursilería y la autocompasión»
(Antonio Puertas, Hoja por Hoja). «De esta novela me
interesa resaltar la amplia gama de registros narrativos de los que echa mano
el autor: lo que se traduce en una eficacia que se ajusta punto por punto al efecto
que se desea causar y, por otro, a un tono que no desdeña, antes bien lo
promueve, el empaste de varios estilos y tradiciones literarias. (
) De lo
que se trata aquí no es tanto de que la obra que resulta salga de un tratamiento
previo sino a la yuxtaposición bien dosificada de diferentes maneras de
abordar una historia. (
) El autor ha optado por una resolución circular
que juega con los espacios y, desde luego, con el tiempo. El resultado es feliz.
(
) Creo que con esta novela Machado ha conseguido descubrir un tono como
escritor que ya apuntaba en A dos ruedas pero que aquí adquiere una rotundidad
plena. Incluso la profusión de imágenes comparativas no molestan,
tan bien imbricadas están en lo que se narra» (Juan Ángel
Jurista, Abc Blanco y Negro Cultural). «Este juego de
confluencias entre autor y personaje se ajusta a un modelo de narración
autobiográfica o iniciática que sigue teniendo como meta, al igual
que en su primera novela, el testimonio asfixiante de la desorientación
del ser humano o, en todo caso, la premeditada actitud de quien, como los viejos
románticos, se sitúa al margen de lo establecido o se enfrenta tenaz
a los esquemas sociales habituales. (
) El autor manifiesta una capacidad
notable para contar la historia y desarrollar los motivos que la conforman. (
)
El narrador, con un propósito de innovación y provocación,
mezcla diversos registros lingüísticos, dentro de un abanico que va
desde el nivel cultural con intenciones experimentalistas hasta el más
coloquial y vulgar. (
) Su atisbo de modernidad, tanto en la historia y los
motivos temáticos como en el discurso literario, está representado
por lo que tiene, como otras novelas de hoy, de reflejo de la actualidad cotidiana,
un reflejo propio del costumbrismo más habitual» (Santos Alonso,
Revista Delibros). «Un mural perceptivo desarrollado
con gran habilidad narrativa» (Juan Nieto, Downtown). «El
lector podrá felicitarse de la independencia de juicio del novelista. (
)
Está mucho más cerca de alguna de las propuestas que he señalado
como características de la línea editorial de Lengua de Trapo, que
no surgen del contraculturalismo sino de la necesidad de salirse de los códigos
morales tradicionales y los cánones estéticos consagrados por el
modernismo. (
) Algunos personajes y las situaciones que provocan pertenecen
a la comedia, otros a "la opereta familiar". Grillo absorbe cada una
de estas expresiones para convertirse, divertido, absurdo y patético, en
dueño y esclavo de su propia invención. "Grillo" es, como
Grillo, la taimada expresión de esta paradoja. Es decir, de la paradoja
de la escritura y de la vida» (J. A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia
Culturas). «Se sirve de recursos que la rescatan de caer
en un argumento más sobre el periplo de un joven que desciende a los infiernos
para ascender hasta sí mismo. Nos referimos al humor ácido que rodea
la exposición de sus peripecias, a un discurso que logra mantener alerta
al lector los tres tiempos en los que reparte su historia. (
) No es poco
lo que ofrece esta segunda baza narrativa: salda una deuda, pero contrae otra:
invita a esperar más» (Pilar Castro, El Mundo El Cultural).
«Una novela potente, emocionante por momentos y sorprendente en algunas
resoluciones formales; una novela, a pesar de todo, en el límite de la
credibilidad, que evidencia las habilidades de su autor» (Eugenia Quintalero,
Proscritos). De su anterior novela, A dos ruedas (1996),
la crítica ha dicho: «La percepción del desengaño
quizás sea el mejor hallazgo de José Machado y, con ella, la anotación
de una vida tan brutal que parece de juguete» (S. Sanz Villanueva, El
Mundo). «El libro es como un mural donde cabe casi de
todo: el sexo, el rock, las copas, los beats, los despistes, la falta de ganas,
la fuerza...» (I. Esteban, El Correo Español). «Buena
capacidad de observación, notables dosis de humor y una innegable destreza
para la caricatura» (R. Senabre, Abc). «Su merito
consiste en haber sabido narrar una toma de conciencia de la realidad» (Julián
A. Martín, Ya). |