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| El hijo de Gutenberg | |
BORJA DELCLAUX | | 224 págs.
| | ISBN 84-96080-71-4 | | 17,50
€. | |  |
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En un taller de imprenta se celebra una rara exposición
conmemorativa: ha muerto el dadaísmo, viva dadá. Allí se
encuentran -alguien dijo que todo encuentro casual es una cita- dos personas que
ya se conocían por motivos profesionales. Vargas, administrador de fincas,
y Bruno, contable. Y en ese encuentro cada uno descubre la doble vida del otro:
el primero es linotipista un día a la semana; el segundo se define a sí
mismo como un «experto en pantuflas». El hijo de Gutenberg
es la historia de amistad de Bruno y Vargas, dos individuos que un buen día
se alegran de enterarse de que el otro también va por ahí con los
calcetines desparejados; la historia de la relación entre dos sujetos,
pero también entre sujetos y objetos; y es que aquí la mirada sobre
el mundo es tan subjetiva que proyecta una amalgama en la que hombres, animales
y cosas acaban tratándose de tú. Después de diez años
nos hace felices volver a habitar ese universo cohesionado de Borja Delclaux
en el que rutina rima con maravilla y arte se escribe con minúscula. Una
bocanada de aire fresco. Después de diez años todavía
nos acordamos de las palabras que le dedicó Javier Goñi a Picatostes
y otros testos, esa colección magnífica de despropósitos
que fue el I Premio Lengua de Trapo de Narrativa: «Una sugestiva contribución
a esa tribu de frecuentadores del fulgor de unas pocas palabras».
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| De El hijo de Gutenberg :
«[...] en pocas páginas estab a francamente sorp rendido y, luego, tranquilamente emocionado, como cuando se mira por un balcón después de la lluvia y el aire ha pulido los colores y los ángulos del panorama. Y así hasta el final [...] En conjunto, una extraña sensación de pulso interno y vital, de corazón bombeando sentido a aquello por lo que resbala la mirada diaria, nuestros contumaces hábitos de prisa y rápido diagnóstico de lo que nos rodea [...] Nada más que una armonía susurrada desde el fondo de los ob jetos cercanos y quizá unas cuantas lacrimae rerum» (Alejandro Gándara, blog El escorpión, elmundo.es)
«[...] si aquel primer libro trajo el recuerdo de los grandes de la literatura del texto escurridizo y breve, del aforismo escrito con inteligencia e ironía, este último nos invita al juego y a la paradoja existencial, nos lleva por la geografía de lo trascendente burlando la trascendencia, nos habla de la soledad humana sin mencionarla siquiera... con un sentido del humor, de la palabra y de la realidad hondo y personal» (Pilar Castro, El Cultural, El Mundo)
«Si uno tuviera que definir con una sola palabra a Borja Delclaux [...] elegiría el adjetivo “delicado”. Delicado en el aspecto literario y también en el humano, en el personal. Como buen escritor y como ser sencillamente inteligente, Borja tenía una permanente consciencia del lado siniestro, cutre y feo de la existencia y de los individuos [...] Hay en él sentido de la fatalidad y también sentido lúdico. Hay una capacidad de observación que no impide la fascinación ante lo humano. [...] Hay eso: ironía y juego mezclados» (Iñaki Ezquerra, Territorios, El Correo)
«Con un manejo magistral de los ecos de las vanguardias, especialmente del surrealismo, y con la aportación de textos literarios de los años veinte junto a nombres de escritores actuales (como es el caso de Vila-Matas, por ejemplo) Borja Delclaux muestra una vez más ser un originalísimo creador de la literatura como juego, facilidad patente en diversos pasajes» (Nicolás Miñambres, Culturas, Tribuna de Salamanca).
De Picatostes y otros testos:
«Una sugestiva contribución a esa tribu de frecuentadores del fulgor de unas pocas palabras». (J. Goñi, El País)
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Borja Delclaux nace en Bilbao en 1958 y se establece en Madrid desde
mediados de los ochenta. Ha fallecido en abril del 2006, mientras concluía
el proceso editorial del presente libro. En 1995 se publicó en Lengua de
Trapo su obra Picatostes
y otros testos, segundo
título de la Colección Nueva Biblioteca y I Premio Lengua de Trapo
de Narrativa. Es, por eso, autor fundacional de esta casa: en su escritura desacralizadora
y juguetona, en la línea del primer Vila-Matas o de Monterroso, se resume
a la perfección el espíritu de la editorial.
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