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| Gólgota | |
ROMÁN PIÑA | | 224
págs. | | ISBN 84-96080-77-3 | |
17,50 €. | |  |
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En lo alto de una grúa, un hombre solo, suspendido sobre
la ciudad de Palma de Mallorca, desafía la especulación inmobiliaria,
la corrupción de las arcas municipales y la lluvia. Pero es que además
él, Andrés Martínez, va a ir convirtiéndose en el
catalizador de las peripecias de otros hombres, unidas sus vidas en la causa que
parecía perdida. Dalmau, el amigo incondicional de Andrés, que ejerce
como su representante ante la prensa. Antonio, quien esconde su frustración
tras la bondad que despliega en el cuidado de su abuela Leonor. Pou, un periodista
que recicla cintas VHS. Ignacio Nebot, abogado cuyo sueño es llegar a ser
estrella del porno. La lluvia en la ciudad será testigo de una conspiración
fortuita y esperpéntica. Gólgota es la delirante
historia del destino, pero también de la fuerza del instinto, de los deseos
que van más allá de la razón. Una trama que desde la ironía
despliega otra visión de lo irremediable del vértigo en una subida
en que siempre la caída será peor. Pero
¿y si después
de la ascensión uno pudiera permanecer en lo alto? El
premio Un jurado compuesto por Marina Castaño López,
Eduardo Jordá Forteza, Tomás Graves Pritchard, Fernando Marías
Amondo y José Vidal Valicourt, acordó conceder el Premio
Ciudad de Palma Camilo José Cela 2005 a la obra titulada Gólgota
de Román Piña Valls. |  |
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| | De Gólgota:
«Piña
garantiza el entretenimiento del lector, pero no se muestra complaciente. Esta
fábula cáustica deja una marca profunda de tristeza tras comprobar
en qué mundo tan poco humano vivimos». (Santos Sanz Villanueva, El
Cultural)
«El libro es un homenaje, una sátira y también
un ajuste de cuentas a su ciudad natal, acosada por los especuladores inmobiliarios,
los políticos corruptos y por una lluvia pertinaz que saca a relucir el
alma de poeta lírico que Piña guarda celosamente bajo su uniforme
de lanzador de cuchillos». (David Torres, elmundo-eldía.com)
«Lo
bueno de Román Piña Valls es
que tiene un plan: levantar una pequeña literatura lúdica y conectada
a la narrativa de última generación. Piña ha defendido en
muchos frentes al libro breve que busca la sorpresa y la risa; como editor, como
crítico, y desde luego como autor». (Nadal Suau, Bellver)
«Una
especie de puñetazo tremendo que llega más hondo que tantos pretendidos
y pretenciosos testimonios de nuestro tiempo». (Juan Bonilla)
«Nunca
había visto llover tan bien desde Blade Runner». (Martín
de Moraes)
«Román Piña nos da una de cal y una de arena.
Nos hace reír a carcajadas y acto seguido, nos sumerge en el más
profundo escollo vital. Todo regado con una incesante lluvia que limpia, fija
y da esplendor». (Clone Magazine)
«Escasean los escritores que encaren frontalmente la realidad. Obviamente, carecemos de estadísticas, pero sea por falta de talento o por necesidad escapista, el grueso del gremio está conformado por autores que cultivan una mirada lateral, falsamente poética y abotargada del mundo en el que vivimos. El mallorquín Román Piña pertenece a la primera estirpe [...] En Gólgota, Román Piña busca y encuentra una nueva forma de plantearle batalla al sector. Crea un antihéroe de nombre común, Andrés Martínez, y lo iza a lo alto de una grúa para que escenifique allí un acto de protesta contra la alcaldía de la capital isleña. El empeño de este personaje [...] rebosa ampliamente el recinto de las letras, y desagua en nuestra consciencia colectiva contemporánea». (Roberto Valencia, Quimera)
«Quizás este premio (Ciudad de Palma 2005) sea el espaldarazo definitivo para un autor que juega en todas sus obras con el desenfado y la iconoclastia, aunque se trasluzca a veces la soledad del ser humano y sus miserias». (Antonio Toribios, El Filandón, Diario de León)
De Las ingles
celestes:
«Un poema en prosa, una prosa en verso, que
hubiera firmado Cernuda [
] es una pequeña obra maestra, la revolución
de un escritor "desdichado, pero no lo bastante", que decide suicidarse,
con atroz ironía, cortándole las venas a su conciencia. [
]
bellísimo el poema del profesor absorto y la tibia adolescente con la miel
de su trenza atrapada en los últimos dedos de la tarde». (Luis María
Anson, La Razón)
De Un turista, un muerto:
«La
ira y la violencia inicial de la novela se van diluyendo en una ira incierta y
melancólica, hasta cerrarse en una elegía bellísima, un réquiem
prometido y diferido desde el que el narrador alcanza a adivinar que aquel paraíso
perdido estaba solamente en su infancia». (David Torres)
«Una
comedia con aires clásicos (
) En la comicidad de las palabras, en
la intención de conducir hasta el absurdo lo que en ella se representa,
reside el atractivo de esta disparatada novela». (Pilar Castro, El Cultural)
De
Museo del divorcio:
«Román Piña ha ahondado
en muchas de esas situaciones en que una pareja se ve abocada a la extinción
y a la disonancia, y lo hace con el sentido del humor al que nos tiene acostumbrados,
un humor ácido y gamberro, un poco triste, con el que intenta remediar
la melancolía
». (David Torres, Diario de Mallorca)
De
Café con amazonas:
«Se lo advierto, no es un
humor amable y optimista. Quiero decir que no es la clase de humor que te pone
de buen humor. Demasiado cínico, demasiado violento, excesivo en casi todo,
pero yo de ustedes no me lo perdería. A mí me gusta». (Marta
Zoreda, El Mundo-El Día de Baleares)
«Está
escrito con un prodigioso ritmo interior. Es la música callada, la soledad
sonora. Tiene el poeta que desprenderse de algunas vulgaridades, de ciertos lugares
comunes, pero ha sabido escuchar, es verdad, "el tintineo de la esclava de
plata saltando en tu tobillo». (Luis María Anson, La Razón)
De La bailarina rusa:
«Una suerte de arriesgado libro
de relatos con un trasfondo desenfadado, gamberro y humorístico desde una
búsqueda constante del absurdo (...) Se echaba de menos un género
tradicional en España a lo largo del siglo XX: el absurdo, el humor, la
transgresión por la búsqueda de un lenguaje hilarante (...) Un libro
que no pasará desapercibido al público que busca un tipo de prosa
no convencional». (Francisco José Peña)
«Me
ha parecido espléndido, atrevido, vital, promiscuo, necesariamente provocador,
narrativa que oscila entre la ironía y el sarcasmo. Desde Seso Psico hasta
La última vez, El festín o Eloísa está debajo de un
camello hay una gama de rebeliones internas y externas que dan cuenta de la libertad
creadora del autor». (Antoni Serra, Última Hora)
«Un
ingenio afilado, en las antípodas de tanta flácida literatura humorística...».
(J. M. Sarriegui, El País)
De Viaje por las ramas:
«Piña
habrá entendido que el humor es cosa seria, y no sé yo si llamarlo
sátiro, ironista, humorista. Seguro que es escritor, eso está confirmado.
(
) Es un libro sin manías, que lo mismo recurre a Melvilla que a
Shreck. (
) nos salva la cara, porque escribe libros de este milenio. (
)
le da a la literatura de viajes el gran revolcón que ya venía mereciendo,
demostrando que el exotismo o la provincia los lleva uno dentro. (
) Así
se gana al lector Román Piña: a mandíbula batiente».
(Nadal Suau, Diario de Mallorca)
«Su estilo, impregnado de
erudición, ironía y guiños cultos, supone una buena dosis
de sobrado ingenio». (Pilar Castro, El Cultural)
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Román Piña Valls (Palma de Mallorca, 1966) estudió
Filología Clásica en Valencia. Combina la docencia del griego con
el periodismo. Columnista de opinión y crítico literario, dirige
desde 1995 la revista de creación La Bolsa de Pipas. Ha publicado
siete libros, entre novelas (Las ingles celestes, Un turista, un muerto y Som
lletjos -«Somos feos»-, esta última sólo en catalán),
poesía (Café con amazonas) y relatos (Museo del divorcio,
La bailarina rusa). En 2004 obtuvo el VI Premio Desnivel con Viaje por
las ramas. «Un escritor como la copa de un pino», según
David Torres. |