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De Eloy Serrano Barroso
Sí, hay que distinguir entre el novelista y el intelectual,
aunque los dos conceptos puedan aplicarse a una sola persona.
El intelectual forzosamente tiene que estar comprometido
con su tiempo, de lo contrario la etiqueta "intelectual"
no pasa de ser una fórmula de marketing para vender
más libros o alcanzar cierta "pose social".
El verdadero intelectual nos orienta a los demás
con sus análisis críticos acerca de la realidad,
nos ayuda a pensar, pero no pretende adoctrinarnos porque
en las doctrinas se halla el germen de la pereza mental.
El intelectual ha de ser sincero.
Al novelista a secas sólo le pido, como dice Sarrionandía,
que haga buena literatura, sea cual sea la fórmula
que utilice para lograrlo. Pero si llegar a un acuerdo acerca
de qué es un buen paraguas no es tarea difícil,
cuando se trata de un objeto tan complejo como la "obra
literaria", el asunto se complica, y si no leanse las
diferentes críticas a un mismo libro realizadas por
los "expertos". A mí me vale el criterio
de Sarrionandía: "Espero que el escritor me
ofrezca iluminaciones críticas sobre el lenguaje
y el mundo. No dogmas ni palabras ni declaraciones banales
acerca de la situación política". A mí,
si el lenguaje es pobre, la novela no me interesa, aunque
sean excelentes las ideas que alberga. Si el lenguaje es
mera floritura para lucimiento del autor, y los protagonistas
son las palabras y no el mundo y sus gentes (aunque lleven
el disfraz de la ficción), la novela se me cae de
las manos a las primeras páginas. Buena literatura
es lo que le pido a un novelista, sólo eso. Y si
resulta que es una persona comprometida, mejor; será
un valor añadido. ¡Pero ojo con los valores
añadidos!, porque pueden desvirtuar el valor de una
obra literaria, la cual ha de sostenerse por sí misma
y no por la fama, buena o mala, de su autor. Que un escritor
haya estado perseguido y encarcelado por defender sus ideales
democráticos o tenga un pasado de militante fascista,
me dice mucho de la persona, pero muy poco del novelista:
tendré que leer sus libros, procurando abordar la
lectura sin prejuicios, aunque sé que no es tarea
fácil.
En relación con este tema, se dice en uno de los
textos de referencia que "el escritor ha de ser sincero".
El intelectual sí, ya está dicho, pero en
las novelas busco verosimilitud, coherencia, complejidad,
pero no entiendo qué se quiere decir con la sinceridad
del escritor. Conozco un tipo al que le suelen publicar
sus textos en las secciones de "Cartas al director"
de distintos periódicos. Es un prodigio de argumentación
y de síntesis, y en cuanto tiene noticia de una vulneración
de los derechos humanos, corre raudo a denunciarla. Este
tipo goza de buena reputación entre los que le conocen
superficialmente. Aquellos que le conocemos mejor sabemos
que en la intimidad de su hogar, no en el foro público,
maltrata a su mujer y a sus hijos.
Me pregunto: ¿el tipo en cuestión es una persona
comprometida?, ¿qué valor tienen sus textos?,
¿es un escritor sincero?
Podría ser este un tema de debate: LA SINCERIDAD
DEL ESCRITOR
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