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El tamaño sí que importa (una opinión
por contraste)
de Jesús Nieves Montero (Caracas, Venezuela)
Si se tienen 25 años.
Si se vive en Venezuela y se escribe en Caracas.
Si se ha comenzado el trabajo literario en 1996, abandonando
una carrera
universitaria para satisfacer la vocación, con un
esfuerzo solitario y, más que solitario,
aislado donde los estímulos son nulos.
Si desde 1998 toma el poder un grupo de extremistas ineptos
que mantienen
una zozobra permanente como único medio de conservar
sus posiciones.
Si en un fin de semana de abril hay tres presidentes en
menos de 60 horas.
Si hay bandas que va armando el gobierno para vandalizar
la ciudad.
¿Puede uno ver un sueño vívido y continuo
extendido que es toda novela? ¿Es
uno capaz de mirarlo completo y trasladarlo a la página?
¿Tengo esa manera
de tranquilizar un mundo que me abruma como lo han hecho
otros en otras
coyunturas históricas, iguales o peores? ¿Puedo
contar en más de cien páginas lo
posible para desdibujar lo cierto?
Mi respuesta es no.
Escribo cuentos porque es una manera de dividir la vida
en fragmentos de
sentido relativamente lógico, única forma
de asir esta realidad.
Porque puedo ver su evolución sin atravesar una espera
desproporcionada.
Porque me puedo decir a mí mismo, presentarle a mis
padres, que parcialmente
financian mi dedicación a la literatura, trabajo
terminado.
Porque tengo la excusa cercana (estrategia paraguas, como
se dice en
mercadeo) de Borges y Cortázar.
Porque puedo dedicarle textos a Jennifer más a menudo.
Porque tengo algo que enseñarle a mis amigos. Después
de la artesanía de la
escritura y del cincelado de las correcciones son indispensables
los
comentarios, los halagos, como una reafirmación del
oficio.
En la película Shadowlands, C.S Lewis, interpretado
por Anthony Hopkins,
escucha de un alumno la frase "We read to know we're
not alone" (Leemos para saber
que no estamos solos). Me gusta mucho pero siempre hago
el cambio con
escribir.
Escribo en soledad pero sólo para saber, por reflejo
que no estoy solo.
Ya vendrá el tiempo de las novelas pero, pensando
como escritor de cuentos,
estoy convencido de que la mejor manera de resolver esta
parte de la trama
es trabajando como lo he venido haciendo, con la guardia
alta, para seguir
round por round. Pero una de las cosas que he aprendido
en seis años escribiendo
es que tengo debilidad por todo impulso literario, así
que me declaro con
mandíbula de cristal y tal vez dentro de poco y a
pesar de cualquier entorno el
impulso de escribir novelas me gane por knock out.
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