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UN PREMIO BRILLANTE


Don Pote, que ya le vale la que montaron con el X Premio Lengua de Trapo. Primero, me cambian la sede editorial y se instalan en una del tamaño de un campo de fútbol. Y una, detrás, a limpiar. Y todo lleno de autores, que vienen a entregar manuscritos y a ponerme los cuartos de baño perdidos. Es como un resorte, es automático, impepinable, lo que yo llamo una fatalidad: es que es ver al Gran Editor Independiente y les entran ganas de hacer pis. Algunos hasta aguas mayores, pero por mí nunca se sabrá, don Pote, que soy una Rafael Reig y Almudena Grandesprofesional. Pero una luego, detrás, a limpiar. Aquello del Premio fue un aquelarre, de verdad se lo digo: me dejaron la sede editorial llena de vasos de plástico (la mayoría con colillas apagadas dentro), cubierta de habladurías y cotilleos, encharcada de metáforas y alicatada hasta el techo de grandes proyectos novelísticos. Y además se acabaron todo el jamón serrano, que no tienen ni un detalle con el personal. ¿Literatura? ¿Novelas? ¿Creatividad? ¡Quia! ¡Se lanzaron todos a por el vino con una sed atrasada que daba apuro verlos! Menos mal que entre los miembros del jurado tenían a Almudena Grandes, que esa sí que es una toda una señora y, además, del "Aleti", como una misma. Sin hacer de menos a nadie, qué guapa vino la Almudena, con un vestido blanco y luciendo bronce, que estaba de morena que daba gusto verla, como una top model le pongo por caso. Yo la dije que me firmará su libro, así mismo se lo dije:
--Almudena, hija, que me le firmes, que a los críos les hace ilusión y así, contra más lean, menos se meten en la espiral de la droga, ¿a que llevo razón?
Era Castillos de cartón, el último, que tengo toda su colección en la estantería de encima de la tele, con el Quijote y el Sancho Panza en madera de olivo. Y qué comportamiento, qué señora, qué sencilla, qué saber estar, no como otros, usted ya me entiende. Almudena leyó el acta del jurado, porque los demás estaban ya un poco con la lengua de trapo, sin señalar a nadie, pero el Reig y el Azpeitia, qué par de puntos filipinos, en fin, yo me entiendo.
Otro que es un caballero es don Juan Manuel de Prada. Yo es que es verlo y la inmediata es tratarle de usted, que sólo de pensar en tutearle se me abren las carnes, y eso que podría ser mi hijo, por la edad se lo digo, don Pote, no se imagine cosas.
--La conmino a que me apee el tratamiento, gentil dama -va y me dice Prada, con naturalidad y campechanía, pero es que me dio el paralís, imposible de toda imposibilidad, que me sale el usted nada más verlo.
Y qué vocabulario tiene, se conoce que le injertaron un Casares en los cromosomas. Por eso escribe en el ABC, como Azorín, en lugar de escribir en el 20 minutos, como el Reig, sin ir más lejos. Otra categoría, don Pote.
A mis chicos se lo tengo dicho, fijaos en Prada: menos futbolín y menos Mahous, menos comprarse calzados supersónicos, que luego los tengo que sacar a la ventana por la noche, que desprenden un olor que no pegamos ojo; menos mensajes a las churris con el móvil y más codos, chavales, a ver si se me hacen hombres de provecho de corta edad, como el infante don Juan Manuel.
El Martín Casariego también muy educado, todo hay que decirlo, y sonriente, que fue el único que tuvo la decencia de venir a la cocina a saludarme:
--Menuda lata le vamos a dar hoy, doña Begoña -me dijo, tan simpático.
Venía con un casco para irse luego a inspeccionar librerías de incógnito, como S.M. el Rey, y ver qué tal le colocan su nuevo libro, Nieve al sol, que ya le tengo yo colocado en la mesita de noche y me dice mi santo que no me le arrimo, pero es que no sabe usted cómo escribe ese hombre, el Casariego, que te lleva con la lengua fuera capítulo tras capítulo, y eso que el personaje, un tal Rafael, de momento le da mucho al frasco y más bien poco al agua y al jabón, don Pote. Las novelas de chicos es lo que tienen, mientras que en las de mi Almudena hasta van a la peluquería y no dejan de enjabonarse por liarse a tomar cañas.
Don Martín me dijo que acaba de tener un hijo, Miguel, y ahí debe de estar la intríngulis del premio, que dicen que la novela ganadora trata de niños y todo el jurado son gente de familia, menos usted, que no es por señalar, pero a ver si se le va a pasar el arroz.. Y que no le faltarán buenas proporciones, don Pote, que si usted quisiera, con ese tronío de Gran Editor Independiente, me sé yo a más de una que se la llevaba de calle. Pero ¡chitón! Por mí no se sabrá nada: a ver si espabila y se entera usted por su cuenta.
Total, que se puso todo el jurado allí de pie, como si fueran muñecos de un tiro al blanco, y llegó tarde, como siempre, el Rafaelín Reig, que debía de estar rellenando el vaso de vino.
Pedro Ugarte, que todavía no se lo creíaEntonces fue cuando le vi al galardonado, Pedro Ugarte, que es un buen mozo y además de Bilbao, según repitió al menos ciento veintiocho veces. ¿Y ese hombre escribe novelas, don Pote? Se lo pregunto porque a mí me pareció una persona de lo más decente, vamos, alguien de quien te puedes fiar y con quien da gusto irse a tomar el aperitivo.
Por lo que dijeron los del jurado, encima el libro, Casi inocentes, debe de ser buenísimo. Parece que trata de un niño que está dentro de una casa en llamas. El padre intenta salvarle, pero se queda paralizado por el terror. Entonces entra un desconocido y salva al niño. El tipo es un polaco sin papeles... y así empieza la cosa. ¿Qué le debe uno a alguien que ha salvado la vida de tu hijo? ¿Cómo termina eso? ¿Qué pasa si el polaco se instala en tu vida? No digo más: estoy deseando leerla.
Martín Casariego dijo que le recordaba a Joseph Conrad, por el planteamiento moral. Almudena Grandes habló de un nuevo modelo de paternidad. Juan Manuel de Prada elogió la fuerza narrativa de la historia que cuenta Ugarte. Al Reig no le entendí una palabra, porque ese hombre farfulla, no digo yo que por escrito, en su Guapa de cara, no tenga su aliciente, que mis críos le han leído descalzos, pero en persona pierde bastante y en bañador, me da a mí la impresión que más.
Es lo que yo le comento, don Pote. De haber sido ustedes intelectuales, después de eso se habrían ido a debatir, ponderar, intercambiar impresiones, esas cosas que hacen, ¿verdad?.Pues pa'l chasco: se lanzaron ustedes como ornitorrincos a por el vino y lo de picar. Y algunos, encima, a chicolear con las editoras, que bastante tienen las pobres con los autores incontinentes como para tener que aguantar piropos rústicos de miembros del jurado. Como guapas, estaban guapísimas, cada cosa lo que sea, que iban espectaculares Fátima, Lucía y Virginia, pero las tres y la pobre Almudena, venga de aguantar requiebros rudimentarios.
Luego se fueron ustedes a comer al Comunista. Muy bonito, ¿verdad? Pero una, detrás, a limpiar. Y no tuvieron ni el detalle de dejarme un poco de chope en una tartera, se lo digo como lo siento, don Pote.
En fin, que no me quiero hacer mala sangre y que me voy, que esta noche empiezo Casi inocentes.


Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

(Si quieres proporcionar información de primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a esta dirección de correo).

 

 

BEGOÑA FLIPADA

¿A que parece una del Marca?O sea, no lo entiendo, don Pote: ¿esto es una editorial o un polideportivo? Ya empecé a olérmelo con El factor Rh, que va de fútbol; lo sé porque en la portada salen unos jugadores vestidos a rayas y con gayumbos, que parece una del Marca. Y luego Otro, que va de dos señores franceses que juegan al tenis sin conocerse, vaya atrevimiento. Pero eso no es todo: va y queda de finalista del II Premio Caja Madrid de Narrativa Amor entre hielo y fuego, que es una de hockey que me ha dicho mi sobrinillo que es un deporte de donde todo el mundo sale forrado a leches: jugadores, árbitros y espectadores. Yo todo esto me lo he reflexionado y me he dicho a mi persona: "O sea, Begoña, que estás flipada". Pues sí, don Pote: yo estoy aquí por lo de la literatura y el arte, y en la peluquería, pues ya tenía mi corrillo hecho de tantas cosas elevadas que podía soltar. ¿Y ahora qué, eh? Avísemelo usted para hacerme a la idea, porque para limpiar vestuarios necesito doble ración de Valeriana, que una, ante todo, es mujer y pasa lo que pasa.Los rulos de Begoña
Los jardines cifradosBueno, he de confesar que lo que me llega me llega: sé que va a salir la reedición de Los jardines cifrados, que es una novela de las de padre y muy señor mío, filosófica y muy hermosa. Esta sí que habla del arte bien, que salen un montón de cuadros de los que están en el Prado, y yo, que limpié ahí de chavalilla, voy a dejar a todas las de la peluquería con la boca abierta de escucharme los sentimientos abstractos. Y va de amor también, ¡por fin, don Pote!, que una ya tiene ganas de primavera.

Esta semana fue la del reconocimiento médico para la prevención de riesgos laborales y el médico venga a mirarnos por la laringe y las narices y las orejas, que yo no sé, igual nos estaba buscando personajes, porque de tanto que leemos en la editorial debemos de tener el aforo completo. Y ahora ya está en marcha el X Premio Lengua de Trapo de Narrativa y van a venir muchos más, la de gente que vamos a conocer...

Yo lucho por mis niños; es lo que en la jerga editorial se llama promoción, y yo, garbosa de nacimiento, tengo el patio de luz revolucionado de lo bien que cuento las cosas, que se van de boca en boca hasta el mismísimo Tentaciones. Y ahí ha salido mi Joselito Machado que ni el Julio Iglesias en sus buenos tiempos, que esa foto es casi un póster y ya veo a todas las niñatas con el ídem en la pared de su cuarto todo besuqueado. Así da gusto, ¿eh, don Pote?

Pepe MonteserínVinillosY bueno, sé que hubo fiestón en la editorial por el vino de regalo de empresa y por la fabada que trajo Pepe Monteserín justo antes de ganar el Premio Emilio Alarcos con Bipiano, y he estado desde entonces lo que se llama de mala leche. Pero no es que me importe limpiar, que es mi trabajo un trabajo decente y lo hago con el alma, lo que me pasa es que estoy envidiosilla porque yo lo de llegar a la editorial a toro pasado..., pues no, que he oído hablar de que no somos currantes cada uno sino un equipo de trabajo de todos juntos, y pues que me siento parte, don Pote. Invíteme usted la próxima vez entonces, ¿no? Además no me va a venir mal un vinillo, que me va a alegrar el alma y me va a poner más suelta, sobre todo ahora que voy a tener que limpiar vestuarios...

 

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

(Si quieres proporcionar información de primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a esta dirección de correo).

 

 


EL ÚLTIMO BERRIDO EN CRÍTICA

Vaya Navidades, don Pote: carbón, nos han traído los Reyes que están en Bobelia. ¡Con la suerte que teníamos últimamente, que no le tocaba hacernos la crítica a Ignacio Echeberrido nunca! Por lo menos, que una recuerde, desde que nos hizo la de Líneas Aéreas y puso pingando a todo lo que se movía dentro del libro. Yo es que fue ver la firma en la reseña y echarme a temblar toda.

Ignacio Echeberrido¡Nos ningunea! ¡Complota contra los editores independientes, pequeños y arriesgados que, lejos del paraguas de los grandes grupos mediáticos, se arrojan heroicamente a las fauces del mercado! ¡Con Herralde no se atreve, que es más mayor que él! ¡Lo hace contra nosotros porque somos pequeños! ¡Abusón! ¡Que se meta con los de su edad! ¡Como los matones del patio del cole! ¡Sólo se mete con los que llevan gafas y con los más canijos!

GrilloSí, sí, don Pote. Claro que hay otros críticos que dicen que Grillo, de José Machado, es un texto de "rotundidad plena". Hay otros críticos, pero no son Echeberrido, y a una, qué quiere usted, contra más la maltrata un hombre, más ganas le entran de gustarle, no sé si me explico. ¡Qué argumentos da el muchacho siempre, Jesús de mi vida!, ¡y qué labia! Eso no se lo podemos negar: ni mi amiga la Jenara, doctora en Filosofía, que limpia en casa del mismísimo nieto de don Emilio Castelar, se me descuelga nunca con semejantes razonamientos tan sin vuelta de hoja: "Si ya lo dije yo hace diez años", te espeta a las primeras de cambio, y ahora dile tú que no tiene razón: argumento de autoridad, se llama, me dice Jenara. Pues es verdad, recontraestropajos: ¿y cómo no nos dimos cuenta, don Pote, si ya lo dijo Echeberrido? ¿En que cueva literaria andaba yo limpiando por entonces? No le voy a decir más que se comenta en el gremio de limpiadoras que, además de ser seco, severo y bienintencionado, el crítico ese tiene buena planta y da gusto verlo. Así quisiera yo un marido para mi Bego, guaperas y sin sentido del humor, que los más graciosos a las primeras de cambio te la pegan, usted ya me entiende, y me dejan a la chiquilla averiada.

¿Veis?, todo hecho un asquitoGracias a Dios que en Navidades hay más fiestas que longanizas y a una se le pasan los disgustos antes de que vengan, casi casi. Todo empezó con la fiesta del cumple de Lucía, nuestra editora on line, una semana antes de Nochebuena. Madre del Amor Hermoso, la de botellas de cava que hubo que echar al reciclaje. En cajas de a veinticuatro las sacábamos, a la mañana siguiente. Y claro, no es por nada, pero ¡cómo han vuelto algunos de las Navidades! Tengo a todos los editores varones a dieta. Las editoras no, que son una a una de lo más fino y elegante. Y digo yo:¿con unas muchachas así, por qué nos tocan siempre autores más bien zarratraperos y con tan pocos alicientes? Menos mal que ahora van a publicar una novela de don Francisco Pérez Gandul. ¡El primero de toda la colección que sale con corbata en la foto de la solapa! ¡Ya era hora, después de tanto indie y tanto indio! Francisco Pérez GandulA ver si me junta un catálogo con autores de provecho y con oficio conocido, don Pote, y me saco algún trabajillo de asistenta para mi Bego, que está estudiando filología, como su madre, por más que yo le digo que así no va a ninguna parte, que los literatos dejan los baños perdiditos y una venga de darle con la espóntex. Aunque luego estos autores escriban cosas como Celda 211, un motín de presos en Sevilla, por lo poco que puede una cazar por encima de los hombros de los editores. Y a duras penas, porque con esta hay pelea para leérsela en la oficina, que todos dicen que no hay quien la suelte y que la vamos a vender a patadas.

 

Iegor Gran en el parquePorque no me diga a mí, don Pote, que ese Iegor Gran no es un pisaverde de mucho cuidado. Que lo vi yo en una foto de Bobelia, tirado en un banco de un parque francés como un aristócrata ruso degenerado en clochard: de novela, mismamente. Rezando estoy noche sí y noche no de solo pensar en quién nos destripará el libro. ¡Lo que diría don Ignacio Echeberrido si cayera en sus manos ¡ONG!, don Pote! Si ya lo sabía yo: esto nos pasa por adelantarnos a los tiempos que corren. Es lo que dice mi Benito del alma, que leer no lee, pero tiene ingenio para rato, sobre todo con un whisky en la mano: "Vísteme despacio, que voy con la lengua de trapo fuera".

Y servidora sin peinar.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

(Si quieres proporcionar información de primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a esta dirección de correo).

 

 

BEGOÑA RESUCITADA

Salgo, don Pote, de una operación muy dura. Estoy viva por los pelos, pero coleando. Se me complicó el lumbago con un pinzamiento de vértebra, y no es de limpiar mesas de editores, que sólo una sabe cómo me las dejan de manuscritos a media lectura, sino de leer los propios textos que me encuentro abiertos sobre las mesas, que se me queda luego la espalda como un choricillo. Pero el mundo de la cultura es así.

Sangre a borbotonesY a lo tonto modorro, don Pote, estos días en el hospital me han venido requetebién. Me he zampado algunas novelitas pendientes, entre ellas las que usted mismo me llevó allí: Uberall Blut, que es el título de Sangre a borbotones en alemán, nuestra obra maestra de Rafael Reig. ¡Qué susto cuando la abrí!, y ¡Jesús, qué redonda queda en alemán! Una, que no entiende otros idiomas, se lanza a hacer pruebas y verdaderamente se le pone la carne de gallina: "Um seinen vienen leiden ein Ende zu machen, wustw ich night", así empieza. Para habernos matao. Me acuerdo cuando en Lengua de Trapo no encontraban a nadie que redactara una nota en inglés. ¡Ahora parece la mismísima torre de Babel! Todo el mundo redactando contratos lo mismo en chino mandarín para una versión en cómic de la más nueva novedad, que en hindú del sur para un dossier de prensa que se le envía a una productora cinematográfica de allí.

Artes de bien morirPero lo que quería decirle es otra cosa, don Pote: menos mal que han sacado por fin, en la colección Rescatados, las Artes de bien morir, que ha quedado tan majo que dicen las malas lenguas que la van a poner de asignatura opcional para la ESO, a ver si así aprendemos a morirnos sin protestar: me la leí en el hospital con el alma en un puño, don Pote, y se me ha quedado grabada a fuego, como si fuera un "tatoo", la frase de Erasmo de Rotterdam (que por otro lado, don Pote, como descubrimiento de Lengua de Trapo se me hace algo entradito en años): "Corremos y llevamos la muerte revuelta entre los pies". Menos mal que no dijo en la entrepierna. Muy educativo, pero mi niña va a elegir Costura y Cocina, como antiguamente. Y no hay quien la saque de ahí.

¿Así que en este tiempo que me he pasado fuera de juego, además de llenarme la editorial de novedades, se nos largan con la versión cinematográfica del Cruasán? Cuando vi al Pablo Carbonell enseñándo hasta el propio cruasán en un cartel de la parada de autobús casi me da un soponcio: va a parecer que hacemos literatura de destape, y yo presumiendo en el hospital de que limpio en la editorial más moderna. En fin, que luego voy y me encuentro en el periódico que regalan en el metro con que Pablo Carbonell no se acabó la novela. Pues será el único, porque en Alemania ya van por la tercera edición, don Pote, y en Italia por la décima. Qué presumido, el tío.

José MachadoPero el que más presume de todos es el ganador del IX Premio Lengua de Trapo, Machado, pero no Antonio, ni Manuel: José Machado, que me tiene a las editoras revolucionadas, de tan joven y tan hermoso que me aparece por la editorial día sí día no, siempre sonriendo y con esa elegancia y ese saber estar y... Que sí, don Pote, que me ha caído bien el chaval, y ya he oído que se están vendiendo Grillos como rosquillas, o como cruasanes, vaya usté a saber.

 

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

(Si quieres proporcionar información de primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a esta dirección de correo).

 

BEGOÑA Y LOS MANUSCRITOS

Total, don Pote, que con esta calor se hace imposible la limpieza a fondo, no le quepa duda. Ustedes porque han estado casi todo en la Semana Negra de Gijón, en el congreso de Murcia que organizó Antonio Orejudo y, en general, pegándose unas vacaciones so pretexto de la literatura, que se les ve venir. Con decir que se han reunido sus autores en Gijón, en torno a una mesa redonda, a discutir ni más ni menos que "Las entrañas de la literatura". En esta autopsia novelesca han participado Javier Azpeitia, Cristina Cerrada y no sé quiénes más, Juan Aparicio-Belmonte a lo mejor, que andaba por allí. Creo que han dado muerte con un cuchillo jamonero a varias novelas y han procedido a su vivisección allí mismo, para leer en sus entrañas el porvenir del género, como las sibilas: ya le digo, don Pote. Y luego el asunto de los manuscritos, que me lo ponen todo perdido, oiga. ¡399 manuscritos, todo un récord! Sí, muchos han llegado por correo electrónico, que ya sé que la iniciativa de aceptar envíos por e-mail ha sido muy agradecida por los autores, especialmente de Latinoamerica. Más barato, más rápido, más seguro, qué duda cabe, pero una, detrás, a limpiar, ¿no? Porque naturalmente, los correos electrónicos, van y los imprimen. No contentos con eso, se los leen, que tengo la sede editorial abarrotada de lectores y lectoras, todos sentados con los pies por encima de la mesa, venga de leer manuscritos entre carcajadas, comentarios irreproducibles y consumo de bolsas de patatas fritas, que me lo ponen todo perdido de migas y ceniza. En fin, que gane el mejor, don Pote, y mientras tanto, una se va a coger su mes de vacaciones, que buena falta le hace.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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NUEVA SEDE EDITORIAL

Javier ApeitiaSuelen decir que tres mudanzas equivalen a un naufragio, don Pote, así que aquí estamos todos asidos a un tablón, a la deriva, después de otro cambio de sede editorial, que han tenido ustedes la ocurrencia de llevarlo a cabo en plena Feria del Libro, para mayor aliciente. Y una, detrás, a limpiar. Del paseo de la Habana a plaza del Alamillo, que te viene siendo como un viaje en el tiempo, don Pote, del Madrid futurista de cristal y hierro de los aledaños de Azca y el Bernabeu al Madrid castizo y laberíntico de los Austrias. A mayor abundamiento, un viaje transversal por la estructura social mesetaria, pues hemos abandonado el Madrid yuppie de las corbatas amarillas y los móviles para desplazarnos hacia el Madrid menestral de los carritos de la compra y el vermú de grifo en bares con el suelo espolvoreado de serrín. La nueva sede editorial tiene faena, don Pote, no se crea, con tantas ventanas a la calle, que no para una de frotar con el limpiacristales, y encima dos cuartos de baño, para uso de los autores que vienen a dejar sus manuscritos y no pueden evitar hacer de cuerpo, que me lo ponen todo perdido. Que digo yo, don Pote, que no los reparta para autores y autoras, como siempre, que eso es muy antiguo. Un suponer: ponga un cuarto de baño para autores de novelas en primera persona y otro para autores de novelas en tercera persona. Los autores en primera persona tienen más sensibilidad, otra delicadeza, un saber estar, que hasta los hay que utilizan la escobilla del váter y todo, por puro afán de colaboración solidaria con servidora. Por contra, se eternizan allí con el pestillo echado, quitándose espinillas con las uñas frente al espejo. Los autores en tercera persona son más recios, lo dejan todo perdido hacen un consumo desmesurado de papel higiénico, oiga, que lo tiene una observado.

Ya, muy bonito, ¿y qué hacemos con Javier Azpeitia, me lo quiere usted decir?

Ahí le iba, don Pote, Azpeitia, que ha escrito una novela en segunda persona, ¿dónde iba a hacer sus necesidades? Además, que esa novela en segunda persona, Hipnos, no sólo la traducen al francés, sino que van a hacer una película. Igual que con la del cruasán... y digo yo, don Pote, ¿no traería más cuenta pasar a vídeo toda la colección? Que lo de leer es muy cansado, pero si lo dan en DVD, con palomitas, igual se anima la gente.

Y resulta que también han hecho nuevos académicos, don Pote, que ya no cabe allí un alfiler. Al Castilla del Pino, ese individuo que dice que le afectó más no conseguir una cátedra que la muerte de un hijo. Aportará su extraordinaria sensibilidad humana y su compasión a la docta casa, ya le digo. Y a José Manuel Blecua. Jorge Berlanga propone además que hagan académico a Fidel Castro, por su capacidad de creación léxica, como lo de decirle al que le gastó una broma por teléfono: "Usted es un mariconzón". Ahí queda eso

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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¿TODAS PUTAS O TODOS TONTOS?

Miriam TeyTotal, que han secuestrado un libro, don Pote. Alucina, vecina. Y encima lo han secuestrado porque se han empeñado los socialistas, para mayor aliciente. No doy crédito. Al parecer, Hernán Migoya escribió un libro de relatos titulado Todas putas, en el que habla en primera persona un violador. Lo publicó la editorial el Cobre, en la que tiene participación Miriam Tey. Después de publicado el libro, nombraron a Miriam Tey directora del Instituto de la Mujer. Después, no antes (aunque da igual porque el libro no recibió una peseta de dinero público). Y luego resulta que hay unas elecciones y, con la máxima incoherencia (como señalaba Elvira Lindo hace poco), los socialistas van y se lanzan a denunciar que esta señora publicara semejante libro. Demuestran así su incapacidad de distinguir entre ficción y realidad, su estulticia y su intolerancia, pero es que además han conseguido retirar la obra de la circulación. O sea, que de hecho han sido capaces de ejercer la censura, sin más argumento que el mismo que permitiría retirar de la circulación La naranja mecánica, El extranjero, Lolita o, en general, un altísimo tanto por ciento de la cultura universal. Novelas protagonizadas por malvados que no se arrepientan y que defiendan sus crímenes, prohibidas. Ya les vale. Tiene usted razón, don Pote, cuando afirma en la ídem o La Razón que es una confusión "infantil, semejante a la de la gente que esperaba a la salida de los teatros para tirarle piedras al que hacía de malo". Conste que no he leído el libro, pero que un personaje de un cuento sea un violador y, como es lógico, se justifique o incluso haga apología de la violación, ¡qué narices tendrá de motivo para censurar el libro! ¿Hasta dónde va a llegar la sandez y la intolerancia? El caso es que, según dicen las estadísticas, las mujeres leemos un 6% más que los hombres. Naturalmente, porque las mujeres también leemos entre líneas, de ahí viene esa diferencia del 6%, don Pote, mientras que los hombres son demasiado literales y se lo toman todo al pie de la letra. Obviamente, Miriam Tey leyó ese 6% más, el que permitía distinguir que era la opinión de un personaje literario y que, además, ver por dentro el funcionamiento del cerebro de un malvado puede resultar útil e instructivo. Cebrián, mientras tanto, ha publicado una novela de esas que él hace, un gran friso de una época histórica y patatín patátán. Se lo cuento porque, como comprenderá, ha pasado totalmente inadvertida la aparición de este libro, en especial en Bobelia. José Carlos Somoza también saca nueva novela, La dama número 13, que ya está aquí la Feria del Libro y venga novedades, y luego una detrás, a barrer la caseta. La semana próxima se publica La batalla de Waterloo, de Rafael Borrás, las memorias de un editor, o sea, que está de moda el gremio, don Pote, pues ya llevamos los libros de Sergio Vila-San Juan y Xavier Moret, con lo que el mapa de los últimos años de la edición española empieza a quedar bien trazado. Pues eso, don Pote, cuídese y publique novelas en las que no salgan malos, obras protagonizadas por monjas, ecologistas, feministas y tipos de ONGs, porque si no le van a linchar como a la editora Tey, se lo advierte, que vuelve la censura. O si salen malos, que al final se arrepientan e imploren perdón. Se acabó eso de que los escritores escriban lo que les dé la gana, hombre, hasta ahí podíamos llegar. Antes, con no leerles, era suficiente. Ahora no, ahora hay que censurar, ya ve, don Pote, a lo que hemos llegado. a mayor aliciente.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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BOBELIA HAMLETIANA

Elia BarcelóIgnacio Echeverría, en el último Bobelia, el suplemento-catecismo cultural de El País, se despacha a gusto contra los premios literarios. Qué chévere, qué lindo y qué estremecedor. Hablen los críticos, que ellos sí pueden tirar la primera piedra, pues es público y notorio que nunca jamás ni por equivocación elogian únicamente los libros de aquellas editoriales de las que cobran como asesores. Qué va, hombre, ni de broma. Míster Echevarría despotrica contra los premios, inventos comerciales apoyados por presentaciones de libros monstruosas, los anticipos delirantes que reciben los autores e incluso contra la "inanidad de una crítica desmantelada, disminuida e inepta". Y así, feroz y vociferante, hasta el día del Juicio Final por la tarde. Todo está mal, muy mal. Con perdón, servidora está hasta el moño, don Pote, que leer estas cosas empieza a ser como coger un taxi, donde lo normal es que el taxista se ponga a lloriquear acerca de lo mal que está todo, de lo dura que es la vida al volante, de cómo les maltrata el Ayuntamiento y patatín patatán, hasta que se baja una con la cabeza como un bombo a ver si le da un poco de aire fresco. ¿Es que no hay premios literarios que se concedan con honradez y un criterio independiente? Haber haylos, pero Echevarría, en el momento de mojar su pluma en bilis, no se acuerda de ninguno. ¿A qué viene tanto lamento, tanta vestidura rasgada y cabellos retorcidos, tanto escándalo ante la maldad reinante? ¿Será fariseísmo, como me explicaban en misa de pequeña? Los fariseos eran especialistas en sentirse muy ofendidos por los pecados del prójimo, en la clásica maniobra que consiste en apuntalar la propia bondad sobre el cimiento de la maldad ajena. Cuanto más denuncie el fariseo la maldad que le rodea, más ventaja moral se concede por la cara. Rafael Borrás, en La Razón, recuerda la indignación de César González-Ruano cuando Carmen Laforet le arrebató el Nadal: "¿Qué clase de premio es este? ¿Dónde se ha visto que un premio sea para el que nos parezca mejor? Los premios se dan a los amigos, se convocan para los amigos, y así será siempre, afortunadamente". No sé si es necesario llegar a los extremos de Ruano, pero sí es verdad que ya cansa tanta jeremiada continua sobre lo mal que está todo, lo injusto que es el mundo editorial, cómo priman los intereses comerciales sobre la calidad literaria y patatín patatán. En fin, mientras tanto, como acaece o acontece cada equis tiempo, una investigadora ha propuesto una nueva identidad para el anónimo autor del Lazarillo. Esta vez se trata de Alfonso de Valdés, el erasmista secretario de cartas latinas del emperador Carlos I. Pues bueno, pues oiga, pues vale. Juan Manuel de Prada, por su parte, asegura que: "Me sorprende lo morboso que soy" A mí, no, desde luego, basta con verle en foto. Luego cuenta que alguien le vio en la tele y se enamoro obesivamente de él. Qué cosas tiene el corazón: con razón yo a mis críos les digo que ver la tele es muy perjudicial, no se me vayan a enamorar de un escritor, pongo por caso, cargado de dioptrías y esos fetiches que dicen los escritores que usan para escribir. Para rematar, Prada asegura que está escribiendo una novela sobre la guerra civil, y que será de más de mil páginas. ¡Toma del frasco! Váyase preparando, don Pote. Y por cierto, que me he leído la última novela de Elia Barceló, El secreto del orfebre, y le felicito, no he podido dejarla hasta que la he terminado. Ahora voy a intentar que se la lean los críos, para mayor aliciente.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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TRENES RIGUROSAMENTE VIGILADOS

TranscantábricoDe modo que dos autores de la casa, Manuel García Rubio y Rafael Reig se fueron en el tren Transcantábrico ese. Se trata de una idea descabellada y temeraria de FEVE, a saber: coges a 24 escritores, les metes en un tren de lujo con barra libre y les pones a recorrer la cornisa cantábrica hasta que se produzca efusión de sangre, derramamiento de semen, coma etílico o colisión frontal de vanidades. Luego los devuelves a sus domicilios con el encargo de escribir un cuento reflejando sus impresiones y tal y cual. Lo que a mí me han contado es que los chicos de Lengua de Trapo se portaron bastante bien, sobre todo García Rubio, porque Reig tengo entendido que hizo el viaje entero en el vagón-bar, con billete de barra y sin asiento, alicatado hasta las pestañas de whisky JB, para mayor aliciente. Creo que fue como un viaje de fin de curso, con sus peleas de almohadas, fuegos de campamento y coqueteos a bordo del ferrocarril de vía estrecha. El resultado de toda estas borracherías, camaradería y buen rollito en general se plasmará en un libro que será presentado en la Feria del Libro de Madrid y que llevará como título Sobre Raíles, y en el que participarán, además de los lingüitrapenses, autores como Marta Rivera de la Cruz, Javier García Sánchez, Emilio Ruiz Barrachina, Pedro Páramo, Dulce Chacón, Juan Cobos Wilkins, Ignacio Merino, Ramón Pernas, Milagros Frías, Luis Reyes Blanc, Espido Freire, Eugenia Rico, Carlos La Rosa, Jesús Avila, Luis Conde, Javier Sierra o Martín Casariego. En fin, don Pote, a mí que me registren. El Premio Príncipe de Asturias no ha recaído (tampoco) este año sobre ningún autor ni sobre la propia editorial y lo lamento mucho, que sé que le hacía a usted ilusión. En fin, qué le vamos a hacer, don Pote: resignación. Que no me ha dicho usted cuál es su postura con respecto a Fidel Castro, oiga, que es lo único que importa, que parece que andan a la greña los intelectuales por si uno apoya o no al cubano y tal cual, y encima está por ahí Ansón o Anson invitando a la gente a las manifestaciones desde la portada de su periódico, otro aliciente, ya le digo.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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UN RESPETO, POR FAVOR

CODAO sea, don Pote, ya le vale. ¡Bonita forma de celebrar el Día del Libro! Que sí, hombre, que sí, que no disimule, que me han dejado la sede editorial alicatada hasta el techo de chapapote: botellines por el suelo, vasos con colillas apagadas en los restos de whisky, las bufandas del Real Madrid, los cartones de Telepizza... cuento y no acabo. A saber, que en lugar de ponerse a leer un libro, ¿qué hacen ustedes el Día del Ídem? Juntarse en sede editorial a ver el partido, no disimule. Coreando los goles de Ronaldo celebraron ustedes el Día del Libro y luego, servidora, a limpiar. Muy bonito. Menudo ejemplo para la juventud, ¿no, don Pote? Don Pote, que estoy impresionada. Una, que tiene conciencia, que quiere educar a sus chicos para que se ejemplaricen y lean, en lugar de ver el fútbol, va y se pone a leer y luego resulta que ustedes tan campantes refocilándose ante la TV como unos alienados o así. Qué decepción, don Pote, desde luego. Qué decepción. Servidora se ha leído Coda y, para mayor aliciente, le ha gustado, don Pote, como se lo digo. Un verdadero impacto de libro, oiga. Pero, en fin, que tengo mucha faena, don Pote, usted disimule.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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UN DUCADOS, POR FAVOR

Terenci MoixDon Pote, que estoy impresionada. Se ha muerto Domingo Ynduráin, a quien conocí en la Autónoma. Y se ha muerto Terenci Moix, a quien no conocí nunca. Hay pocos, muy pocos escritores que quieran y puedan ser escritores en público. Terenci era uno de ellos. No sólo fue escritor cuando estuvo sentado a su mesa, tecleando, sino que aceptó la responsabilidad de ser escritor delante del hombre de la calle. Terenci representó durante años la imagen popular de lo que es ser un escritor, pero con el aliciente de que le dio la vuelta como a un guante, y eso tenemos que agradérselo todos. Hasta entonces, esa imagen pública la había encarnado en España Camilo José Cela, figúrese, don Pote, y algunos de sus pegamoides, como Umbral. La gente de la calle, en las aceras, pensábamos que ser escritor era más o menos ser como CJC. Y la imagen que encarnaba CJC ya sabe usted cuál es: una ausencia deliberada de cordialidad, una solemnidad antipática y pomposa, una exhibición constante de la vanidad y del esfuerzo realizado y eso que Franco llamaba "la soberbia de los intelectuales", así como un sentido del humor caracterizado por el uso de palabrotas y la facultad de absorber una palangana de agua por el culo. Una vez le oí decir a Umbral que Cela le había aconsejado que no sonriera nunca, que un escritor no debía dejarse fotografiar sonriendo. ¿Estamos, don Pote? ¿Se sitúa? En Chamberí, de donde yo soy, se perdona casi todo, hasta el ser un pelín chuleta, pero no la falta de cordialidad y menos si encima es deliberada. Y en esto llegó Terenci, el Truman Capote del Barrio Chino de Barcelona, y se puso a salir por la tele como escritor, convenciendo a la gente de que ser escritor no está regañado con sonreír. No me extraña que todo el mundo le quisiera. Terenci, con su alegría y su conversación hipnótica nos enseñaba la lección más importante: ser escritor tiene que ver con el entusiasmo por la vida y con la generosidad que lleva a compartirlo. Viendo a Terenci, cercano, amable, simpático, los peatones nos convencimos de que un escritor podía ser un espíritu libre y cordial, próximo a nosotros, alguien partidario de la felicidad (de los demás, no sólo de la suya, nos ha merengao). Frente a los exquisitos, los perdonavidas, los atormentados, los encumbrados modelos de escritor que hemos padecido, Terenci Moix fue capaz de encarnar otro modelo público de escritor alegre, interesado por todos los temas y con capacidad de interesar al público. Lo que le digo, don Pote, que estoy impresionada. Lo importante son sus libros, claro que sí, y eso ahí queda y mejores lectores habrá que yo para valorarlos. Una no es más que una asistenta por horas en sede editorial, don Pote, y a los autores una se los conoce por como dejan los baños y si salen por la tele, ya le digo. Las últimas palabras de Terenci dicen que fueron: "Un ducados, por favor".

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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LA GUERRA DE LOS LIBROS

BurelTotal, que le dieron el premio de la Fundación Lara a Terenci Moix, con el aliciente de que el señorito don Pote se me fue a la cena aquella hecho un brazo de mar, con un traje de YSL que le tuvo que planchar servidora, a ver, que a una se le acumula el trabajo. Rafael Reig, en cambio, se fue con su pegatina de "No a la guerra" y una chaqueta de andar por casa, no como don Javier Marías, que me iba hecho un pincel, con su corbata y todo. Todavía hay clases. Mis chavales también tienen sus pegatinas y la camiseta correspondiente, y se me van con sus calzados deportivos a las manifestaciones, a que les dé porrazos la policía, unos porrazos "impecables", según dice Aznar, pero los críos me vienen con daños colaterales en la crisma y en los calzados, que les tengo que vendar la frente y sacarles las Chirucas deportivas al alféizar, a ver si con el viento que baja de la Sierra se les quita el chapapote policial. En la nevera me he tenido que poner, sujeto con imanes, un calendario, porque es que pierdo la cuenta de todo lo que hay que hacer, se me acumula el trabajo, ya le digo: que si apagón de luces contra la guerra a tal hora tal día, que si manifestación en tal sitio tal otro día, que si cacerolada por la noche, que si tu cuarto de hora de paro por la mañana, que si hoy toca hacer pis con la luz apagada contra la guerra, que si mañana se cocina sin sal contra la guerra, que si vigilia tal noche, o sea, un lío, don Pote, pero no quiero perderme nada, porque a mí esto de invadir países por la cara no me parece de recibo, ¿a que no? Mientras les ponía a los chicos mercromina en los porrazos policiales, echaban por la tele al jefe de los maderos o fuerzas de seguridad del Estado: que todo había sido impecable, decía el tío, con un cuajo que Dios se lo conserve. Que, por una parte, había profesionales, una mezcla de radicales, ultrasur, punks, criaturas de la noche y fanáticos del Real Madrid, que se dedicaban a la violencia gratuita y que no iban a la universidad a estudiar, como cuando Franco. Una conjura judeo-masónica orquestada por los elementos de izquierda para tirar huevos a los candidatos del PP, se conoce. Por otra parte decía el madero-máximo que es que resulta muy, pero que muy difícil distinguir a los ciudadanos pacíficos de los conspiradores criminales. Claro, qué duda coge: así que en la duda, porrazos a todos y ya está. Y mientras, otra guerra es la de los libros, oiga, que aquí también se le acumula a una el trabajo para leerlos, forrados con papel de periódico, en el metro, mientras vengo a esta sede editorial impoluta. Se acercan el día del libro y la Feria del ídem y, con este aliciente, todos venga de sacar novelas, como Vargas Llosa. Fernando Marías acaba de publicar La mujer de las alas grises, que parece que tiene tanta acción y espesor como las mejores de sus obras. Jesús Ferrero, en cambio, saca Trece rosas, donde evoca la historia de trece chicas fusiladas en 1939. Fernando Aramburu también saca una nueva novela, El trompetista de Utopía. Jorge Volpi, ídem de lienzo, con El fin de la locura, que no trata de físicos ni de nazis, sino de intelectuales gabachos del 68, los Lacan, Althusser, Foucault y Cía.

Hágame el favor de parar el carro, señora Bego... ¿Es que no piensa usted decir nada de nosotros? ¡¡Usted también nos silencia!¡¡Complota! ¡Conspira contra los pequeños editores que arriesgan en Madrid mismo! Nosotros, los que con un esfuerzo titánico, entre otras cosas le pagamos su sueldo...

Usted disimule, don Pote, que a eso iba. En Lengua de Trapo vuelve Iegor Gran. Espécimen macho es una novela satírica sobre qué pasaría si un día desapareciésemos de pronto todas las mujeres. No dice nada de cómo quedarían los cuartos de baño, pero habla de otras cosas. Y vuelve Hugo Burel, con Tijeras de plata.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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¿QUÉ TRAE MÁS CUENTA?

VelascoEs que levantas una piedra y te salen un par de centenares de premios literarios, yo creo que libro habrá al que le hayan dado dos premios, porque no salen las cuentas, oiga. A punto están de dar el Premio Azorín y ahora la noticia es que Juan Manuel de Prada ha ganado el Primavera. La verdadera noticia sería: Prada no gana un premio literario, porque el chaval es que, libro que saca, premio al canto, me alegro por él, que además parece que ahora se quiere parecer a Orson Welles, ídem de lienzo, sólo que en plan formal, con gafas y su columna de ABC con la que abrigarse como hacía Azorín, sobre todo por las tardes, que baja el viento de la sierra y se agradece una rebequita. El libro premiado de Prada (ejemplo de pleonasmo, creo recordar, como "nieve blanca") se titula La vida invisible, un título de lo más apropiado para el premio Primavera, que ganó Lucía Echevarría con De todo lo visible y lo invisible. Prada ha dicho que él es "un escritor barroco, torturado y taciturno". 200.000 euros se lleva el torturado y taciturno Prada por esas más de 600 páginas de invisibilidad, que dice que ha "sufrido mucho" escribiéndolas. ¡Criatura! En fin, diga usted que la colección Andanzas, de Tusquets, ha cumplido 500 títulos...

Les felicito de corazón, enhorabuena. Pero, por otra parte, ¿es que no dicen nada de nosotros? ¡Nosotros cien, no te fastidia! ¡¡Nos silencian!! ¡Complotan! ¡Conspiran contra los pequeños editores que arriesgan en Madrid mismo! Nosotros, los que con un esfuerzo titánico...

¡Me tiene unos prontos don Pote! Se calme usted, oiga, que todo el mundo, hasta la revista Qué Leer, ha felicitado a Lengua de Trapo por sus cien títulos. Mientras tanto, como los que se dedican a la cultura no hacen más que ponerse pegatinas de NO A LA GUERRA, la ministra chalequera ha decidido que se enteren de lo que vale un peine y, como venganza, prepara una Ley de Propiedad Intelectual que va a favorecer mucho el retorno de la bohemia, la lampancia, el café con media tostada, la literatura comprometida y la canción protesta. Aquí hay gente que vive todavía de unas tierras que tuvieron sus antepasados en la Edad Media. Y salen por la tele, y se les trata con respeto, y se les ríen las gracias. Si en vez de comprar terrenos, una va y se pone a escribir el Quijote (o una ecuación, da lo mismo), apaga y vámonos, deja a sus sucesores en la miseria más negra. Está claro el mensaje, ¿no? Cómprese usted unas fincas, o unas cuantas plazas de garage para alquilar, que ya verá como sus hijos y sus nietos heredan, pero ni se le ocurra realizar una contibución intelectual valiosa, que se queda a verlas venir. Esto no se lo cuente a los autores que vienen a dejar manuscrito, que luego se les sueltan las tripas y, encima de hacer pis fuera, tenemos el aliciente de que obran, ya le digo, eso sí que es un sufrimiento, don Pote, que me deja barroca, torturada y taciturna.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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¿TODAS PUTAS?

VelascoDiga usted que le han dado el VI Premio Alfaguara a un mexicano, Xavier Velasco, por su novela Diablo Guardián. La cosa parece que va de "la historia de Violeta, una prostituta de México DF que emprende un doble viaje, interior y físico, que le lleva a atravesar sus propios límites y a cruzar, a través del río Grande, la frontera con Estados Unidos para llegar a Saks, los míticos almacenes de Nueva York." ¡Toma ya! Meretrices en tránsito interior más allá de los límites de sus propias visceras, atravesando órganos inflamados, tendones, hemisferios de neuronas y vesículas biliares. Para mayor aliciente, parece que está escrita en spanglish, don Pote. O sea, que estamos rodeados: por un lado Juan Bonilla, que se adentra en pleno mundo de la prostitución con un libro que acaba de salir; por otro lado, Pérez-Reverte (¡Tamara es la siguiente!) que va de narcocorrido con una Reina del Sur que viaja (interior y físicamente, un suponiendo) hasta el mismo Madrid, y ahora esta puticlista mexicana que se llama Violeta y se desplaza por sus propios órganos internos (y más allá) en un Chevrolet amarillo. Dicen en los papeles que Velasco cita a Marlon Brando para afirmar que "no hay mejores mujeres que las putas". ¿Qué lindo, verdad? ¡Enternecedor, don Pote, estoy tan conmovida que podría comer en mi propio fregadero! Mientras tanto, en el Café Salambó, en Barcelona, lógicamente (si fuera en Madrid sería el Bar Muñoz), han concedido el Premio Salambó, que otorga un jurado compuesto por quince escritores a la mejor novela publicada en el 2002. Lo ha ganado Javier Marías, y eso que lo que presentaba era media novela. Al mismo tiempo, en las Fnac y a través de Internet, el público ha votado su novela favorita. El premio de los escritores para Marías, sí, pero el favor del público ha sido para Los aires difíciles, de Almudena Grandes. De manera, don Pote, que, como se lo cuento, con el aliciente de la prostitución peripatética y sus periplos trasatlánticos y endoscópicos, no sabe una ya que hacer, salvo sentarse en el suelo y pasar toda la noche bebiendo a sorbitos whisky con soda, como hacía la Thatcher, que dice que eso da mucha energía, justo lo que una necesita para enfrentarse a los baños de esta sede editorial tras la visita de los autores.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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EL AMOR VERDADERO

DyandoEl gran Dyango, uno de los intelectuales más representativos del actual momento cultural, con la audacia que le caracteriza, ha hecho declaraciones a Europa Press. Así nos enteramos de que "el amor es un tema constante en la música y la base de las canciones románticas". Nunca lo habríamos sospechado, ¿verdad?. de no ser por esa lucidez implacable de Dyango, claro. Servidora, pensaba que la canción romántica se centraba más bien en la temática del problema del aparcamiento en las grandes ciudades, pero Dyango, una vez más, me ha abierto los ojos. ¿Conque amor, eh? Dyango además asegura que: "El ser humano tiene que vivir permanentemente enamorado". ¡Atiza! A diferencia de otros vertebrados, el ser humano (por ejemplo, Dyango) tiene que enamorarse sin parar, incluso aposta. ¿Y qué hago, don Pote? ¿Le voy a empezar yo ahora a mi Benito con cursilerías? ¡Amos anda! Me arrea una... ¡menudo es! Mi Benito es que eso del amor como que no lo computa, mientras tenga el aliciente de los sábados y la comida en la mesa, lo demás, a él que le registren. ¿O me enamoraré de algún escritor difunto, que es cosa muy agradecida, pòrque ni roncan ni hay que sacarles los calzados deportivos al alféizar de la ventana ni salpican todo cada vez que van al baño? Los mejores amores, los más duraderos y recreativo, son los póstumos, qué duda cabe. Gabriel Ferrater, por ejemplo, que acaba de publicar Justo Navarro un Evangelio de sus andanzas, la pieza definitiva de la ferratolatría (una enfermedad contagiosa y terrible que, desde el noreste peninsular, se exitende imparable por la meseta central). Ferrater parece que un día, cuando tenía poco más de treinta años, prometió que se mataría a los cincuenta, y dicho y hecho, oiga, que lo prometido es deuda. Con esta jocosa anécdota comienza Navarro su novela F.. Anda que, en plan fúnebre, también son para echarles de comer aparte los de la editorial Bromera, que debe de ser como Bruguera, pero en broma, me figuro. Lanzaron una campaña de publicidad para promocionar una novela policíaca y no se les ocurrió nada mejor que mandar al público en general, en plan anónimo, unas cuantas esquelas, páginas necrológicas y detalles así de simpáticos. La gente que lo recibió fue visto y no visto a la policía. A ver. Con esas cosas no se juega. Para Josep Gregori, director de Bromera, la campaña era "original" e "ilusionadora, al menos al principio". Superilusionadora, nos ha merengao: menudo aliciente debe de ser recibir un anónimo con una esquela. Bueno, don Pote, a seguir bien, que una se va yendo. Ah, por cierto, que me han dicho, don Pote, que Miguel Munárriz se va de Director de Comunicación del Grupo Santillana.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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NO A LA GUERRA

Daños colateralesDiga usted, don Pote, que aquí, como en la Bolsa, también se deja sentir eso que le dicen el efecto Tango, con el aliciente de que las exportaciones de libros españoles han caído casi un 15%. ¡Nos ha merengao, para comprar libros están en Argentina! En estos mismos instantes, México es el mejor cliente de libros españoles, ya que se deja en ellos 106 kilos de euros. Los libros son productos, al menos los suyos, don Pote, bien empaquetados, sin fecha de caducidad (no como otros, que vienen como los yogures, con menos duración de lo que se tarda en leerlos) y además enriquecidos con proteínas lipoactivas. Después de México van Francia (82 millones) y el Reino Unido (68 millones). Y, por cierto, de sus chicos, el que sale en los papeles es Carlo Frabetti.

Ni me miente eso de La Razón, doña Bego, y tengamos la fiesta en paz.

Una se amortigua al enfado de don Pote, que también los chicos de Anson (antes simplemente Ansón) se pasan un par de pueblos. Dicen: "Los escritos de Carlo Frabetti, uno de los agitadores de la gala de los Goya y colaborador de "Gara", no tienen desperdicio. Frabetti, en una de sus "perlas", afirma que "la corbata, amén de antifuncional y ridícula, es clasista y es, sobre todo, machista. Es vanidosamente reaccionaria, chillonamente falocrática. Desconfiemos de los que la eligen. Y combatamos a los que la imponen". Dado su equilibrio intelectual, cualquier día emprende una campaña contra los que usan gafas o contra los zurdos". ¿Esto es nuevo periodismo o simplemente mala bilis de toda la vida? Se conoce que a Anson le molan mazo (como diría Pombo) las corbatas y el bombardeo de Irak, pero no le gusta el libro de Daños colaterales, que debería ser de lectura obligatoria en las manifestaciones en contra de la guerra.

En estas estábamos cuando, de pronto, va y sale del armario Andrés Ibáñez, menudo sofocón. Diga usted que abro el suplemento cultural de ABC, me veo la foto de Ibáñez, tan apacible, con sus gafas y su libro en las manos, y el título de su artículo: "Decido salir del armario". Menuda sofoquina que me entró, más que nada por los niños, las criaturas del escritor, que a lo mejor no sabían que su padre estaba metido en un armario. Pero hay que leer hasta el final, porque lo único que confiesa Ibáñez es que tiene en su casa altares a Shiva y Gannesh (¿quiénes?), que practica el yoga y el pranayama (¿mande?), que aprende chamanismo y otras orientalidades parecidas. Ah, bueno, pero, oiga, Ibáñez... ¡pa' haberse matao!

Y, matao o muerto de envidia, va y sale del mencionado armario Bigas Luna. ¡Atiza! Dice que es bisexual y que a partir de ahora se va a llamar Bi. ¿Bi? Pues vale, Bi. A mi plín, acostumbrada a tener que llamar a Penélope Cruz "Pe", a Diana de Galés Lady "Di" y a Ansón Anson, pues poco trabajo me cuesta llamarle Bi a un señor que, para mayor aliciente, va y se apellida Luna. Y además declara a Europa Press don Bi: "Para mí la bisexualidad es una de las mayores fuentes de riqueza de la vida sexual de un hombre intelectual o mujer". ¿Hombre intelectual o mujer, he oído bien? Supongo que las mujeres no estamos para ser intelectuales, sino para limpiar, fijar y dar esplendor, como servidora.

Aunque, la verdad sea dicha, los escritores se están volviendo muy aseados y relimpios, parece que ahora frotan las novelas con Mr. Proper para que resplandezcan y se pueda comer en sus propios capítulos. En lugar de leer los manuscritos, don Pote, hágales la prueba del algodón, que no engaña. Mire, Luis Goytisolo publica su novela Liberación y dice que se ha preocupado de sacarle brillo y que "conseguir ese resplandor de la prosa, distinto al contenido de lo que cuentas, es algo muy especial". Pero es que Javier Tomeo también acaba de publicar La mirada de la muñeca hinchable y dice: "Las palabras tienen que brillar por dentro, tener una luz interior y creo que en esta novela lo he conseguido bastante". Después de tantas novelas de cuarenta vatios, resulta que ahora van y sacan las novelas halógenas, con esos resplandores que habrá que leerlas con gafas de sol, mucho cuidado.

Oiga, don Pote, que me han dicho que el Transcantábrico, ese tren de FEVE que recorre el Norte de España (Santiago de Compostela, Viveiro, Cudillero, Oviedo, Gijón, Santillana, Comillas, Santander, Bilbao, Balsameda y San Sebastián) está ofreciendo dos billetes a muchos escritores a cambio de un cuento. Como se lo digo, don Pote. Parece que muchos han preguntado al señor Transcantábrico que cuánto iban a cobrar (que es lo primero que preguntan los escritores, salvo los inéditos, cuya primera pregunta es siempre: ¿dónde está el servicio?) y, como les han dicho que nones, pues ya han dicho que no se montarán en primavera en el tren. Una cree que es una malísima idea, porque ha visto en qué condiciones suele quedar el tradicional tren negro que va hasta Gijón cargado de escritores todos los veranos: más que tren parece el barco ebrio. Y una, detrás, a limpiar. Nos ha merengao.

Lo dicho, don Pote, que a ver si me cuidan esta sede editorial y le sacan brillo como si fuera una novela.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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HEMORRAGIA DE CHAMPÁN A BORBOTONES

Rafael ReigNo, si a mí me parece muy bien, pero es que no tienen ustedes ni la más mínima consideración, don Pote. Y una detrás, a limpiar. Que una novela de la editorial es finalista de un premio, pues me parece muy bien, oiga, pero eso no quita que me dejen la sede editorial en sí como una cuadra o cochiquera. Que me parece muy bien que lo celebren con el autor, el Rafael Reig ese, si yo no les digo nada, pero después me lo dejan todo como lo han encontrado, ¿qué les cuesta? El señor Reig, lo que es escribir, escribirá muy bien, como un campeón, ahí ni entro ni salgo, ahora bien, lo que es acertar con los ceniceros, es que ni de broma, que me ha puesto el suelo que da lástima verlo. A mí me parece de perlas que se me beban ustedes una botella de cava, oiga, pero, vamos a ver, ¿qué pinta el corcho estampado en la pantalla del ordenador? ¿Es que no podían apuntar? Que se beben el citado espumoso en tazas de café, allá penas, oiga, que les aproveche... ¿pero era indispensable apagar luego las colillas dentro, en lo que les sobra después de brindar? Una idea muy chiripitifláutica, la de poner periódicos y manuscritos inéditos como mantel, don Pote, me parece de perlas, pero cuando se vuelca una taza, ¿no lo podían recoger, en lugar de dejarme aquí toda la pasta de papel maché? Y, por cierto, ¿se puede saber quién es el cochino que ha dejado un chicle pegado en plenas pruebas de imprenta! ¡Un poco de consideración, don Pote, que luego una tiene que venir detrás, a limpiar!

Mire, doña Begoña, ha sido una gran noticia. Dése cuenta que han escogido Sangre a borbotones como una de las cinco mejores novelas publicadas el año pasado. Y eso es un reconocimiento para todos nosotros, doña Bego, un reconocimiento al trabajo de la editorial, al esfuerzo de todos, incluida usted, señora Bego, no le quepa duda...

Sí, ya, claro, ¡amos anda, don Pote! Si no me han dejado ni un poco de chopped, se han bebido todo el cava y, para mayor aliciente, me han puesto lo que es la sede editorial en sí toda patas arriba. Ya les vale, ya. Cada cosa lo que sea, don Pote. A mí la presencia de Lengua de Trapo entre las editoriales finalistas me parece de rechupete, como se lo digo. Un reconocimiento a su labor, don Pote, y también a la de todas las editoriales pequeñas, que llevan a cabo una contribución decisiva al mercado literario, no le quepa duda. Servidora es partidaria al ciento por ciento de la biodiversidad cultural: tiene que haber editoriales grandes y pequeñas, especies protegidas y dinosaurios, editoras herbívoras, que sólo publican libros con los renglones sin acabar, o sea de poesía, y otras con sus dos estómagos, para rumiar esas obras inmortales que requieren una segunda digestión (y a menudo un par de alka-seltzers). Un buen detalle de la Fundación Jose Manuel Lara, diga usted que sí, pero no me tenga morro: servidora, ni agradecida ni pagada.

Bueno, eso es verdad, don Pote, que yo le agradezco que me deje llevarme libros, claro que sí, pero un poco de dinero contante y sonante tampoco molesta, eh. Por eso mismo le digo que la novela de Reig es contundente: apuesto por ella, don Pote, y no porque sea de la casa, que conste, sino porque se merece ganar.

Los otros finalistas son Javier Marías, Terenci Moix, Almudena Grandes y Enrique Vila-Matas. No se crea que está fácil la cosa, señora Bego.

Les tengo fichados, don Pote, usted no se preocupe. Bueno, a los de Madrid, claro, que una no viaja mucho. Al Reig y a la Grandes les veo por el barrio, en el mercado de Barceló y a veces con los críos, en la plaza de Olavide. Y al joven Marías también, que es un señor que pasea a mucha velocidad, se lo aseguro. A Enrique Vila-Matas ya le tengo visto alguna vez con usted, don Pote, que sé que son amigos. Y al Terenci por la tele, que antes salía mucho. O sea, que está todo controlado.

Ah, que se refiere a sus obras literarias y eso. Hombre, no, eso no, tanto como leérmelos, lo que es leérmelos, mire usted, que una tiene mucho trabajo y, claro, como aquí sólo me regala usted los libros de la editorial y algunos calzados para los críos, pues no.

Pues muchas gracias, don Pote, me llevo los cinco libros finalistas y ya le iré contando.

Pues diga que abro el periódico y me encuentro este titular: "Juan Bonilla se adentra en las mafias y la prostitución".

¡Toma castaña! Y parecía buen chico, así, con cara de no haber roto un plato y mira: metido a mafioso. Y en plena prostitución. Qué disgusto se habrá llevado su familia.

¿Cómo con una novela? ¿Que se adentra en la mafia con una novela? ¡Oiga, pero ese chico está zumbado! Una, para adentrarse en las mafias y en la prostitución, más que una novela, se llevaría una pistola, por ejemplo.

Recibido, don Pote, cambio y corto. Le copio, le copio. Que ha ganado Juan Bonilla el Biblioteca Breve con Los príncipes nubios, que es una novela que trata de mafias y prostitución. Comprendido. 30.050 euros que se lleva Bonilla, para comprarse calzados. Eso es otra cosa. Lo más raro es lo de los 50, que parece una propinilla, ¿o será para los calcetines correspondientes a los mencionados calzados deportivos?

Y que se ha muerto la mujer de Cela, oiga, que lo he sentido mucho. La primera, me refiero, Rosario Conde. Tenía 88 años. Había estudiado magisterio, pero cuando conoció a Cela era empleada del Sindicato del Metal. Dijo que la primera impresión que le produjo don Camilo José fue esta: "Me pareció redicho, pedante y endiosado". Qué tino, don Pote, para mí que lo caló, ¿verdad? En 1977 dijo esto Cela: "Mi matrimonio viene durando perfectamente bien desde 1944, y te diré la razón: fue un matrimonio de conveniencia, como deben ser todos los matrimonios". Equilicuá, si no, que le pregunten a Marina Castaño. A mí, qué quiere que le diga, doña Rosario Conde me parece que fue una mujer ejemplar, sensata y discreta, buena persona hasta el final.

Y luego que me han dicho que Juan Madrid se va a poner a dirigir una película, basada en su novela Tánger. Los actores parece que son el cubano Jorge Perugorría, Ana Fernández, José Manuel Cervino y Fele Martínez. A mí me parece de rechupete, como si le da por grabar un single, aunque lo que me gustan de verdad son sus novelas. Estoy deseando leer la última, Grupo de noche.

Claro que, si me tengo que leer las cinco finalistas estas, pues ya le digo, me parece que la de Juan Madrid va a tener que esperar.

Lo dicho, don Pote, enhorabuena, pero a ver si no me ponen la sede editorial como una cuadra la próxima vez.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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LA DEMOCRACIA LITERARIA

CorrectionsAbro el Bobelia y me encuentro a Jonathan Franzen presumiendo de que es un escritor que escribe para el público y que se declara partidario de "una visión democrática de la literatura". Me quedé ojiplática, patidifusa y boquiabierta, don Pote, como se lo estoy diciendo: ¡el mismísimo Franzen! Va el tío y dice que "Rechacé la idea del escritor como genio frente al minúsculo lector de a pie, así como la existencia de una jerarquía entre distintos tipos de lectores. En cuanto se empiezan a hacer distinciones entre el público lector surgen toda clase de complicaciones." Cuánta razón tiene, pero.. ¡Que lo diga precisamente Franzen, también manda huevos, con perdón! En Bobelia no dicen ni una sola palabra de su famosa pelea con Ophrah. Le cuento, don Pote. La cosa fue que Ophrah Winfrey anunció que había escogido Las correcciones como libro del mes de su programa. Esto le viene siendo, don Pote, un equivalente a que, pongamos, el programa de María Teresa Campos eligiera un ladrillo de Javier Marías como libro del mes, puesto que la Ophrah es como la Campos, aunque más colorida, ya que ella me viene siendo negra, don Pote. Ser libro del mes del programa suponía una multiplicación espectacular de las ventas, así que cualquiera se pondría contento, se imagina una. ¿Se alegró Franzen? Quia, don Pote. Primero Ophrah va y llama a Franzen y se lo cuenta. Franzen lo primero que dice es que a él que le registren, que no tiene tele, por supuesto (Franzen es un intelectual, a ver si no nos confudimos) y que por lo tanto no sabe qué es eso de La Tarde con María Teresa Campos ni Operación Triunfo ni Gran Hermano ni nada. Más tarde el tipo reconocería ser propietario de un aparato, pero juró que sólo veía partidos, como Marías, que no ve nada más que los partidos del Madrid. Y en la entrevista de Bobelia también se declara poseedor de televisión, ya que asegura: "Muchas veces apago la televisión porque me hace sentirme solo." Típico de Franzen: se ha comprado una tele sólo para poder darse el gustazo de apagarla, menudo aliciente. Total, que Franzen primero le dice que sí, que guais y que le mola mazo (como diría Pombo, el académico) y luego, el tipo empieza a sentirse "uncomfortable" y un poco bastante "conflicted", según dijo. O sea, incómodo y super-conflictuado, según me apunta mi chico el mayor. Por todo el morro, este demócrata de la literatura, va y dice entonces que se pregunta qué tipo de personas van a leer un libro recomendado por Ophrah, o por la Campos, como quien dice. Que además entonces, exclama empavorecido, su libro acabaría vendiéndose en Wal-Mart, o como quien dice, en el mismísimo Continente, frente por frente de la charcutería y de los productos lácteos. Hasta ahí podíamos llegar, se dice el demócrata. Que a él no le mola que le lea según que gente, declara entonces en varias entrevistas. Que lo del programa de la tele, pues que no le apetece o mola, porque entonces acabaría leyendo su novela gente que él prefiere que no la lean, francamente. Super-demócrata total, verdad, don Pote. Esto, para entre mí, pienso yo que es muy nuevo. Oséase: los lectores escogen los libros que quieren leer, vale, pero ¿tiene derecho un escritor a escoger a sus lectores? ¿Puede decir que no le da la gana de que le lean según que tipo de personas? O sea, ahora hay unos escritores tipo Franzen que se han convertido en selectos locales nocturnos, con matones a la puerta y un cartel en el que se especifica: "No está permitida la lectura de la última novela de Javier Marías a quien lleve calcetines blancos". ¿Se van a publicar los libros con una faja que diga "Reservado el derecho de admisión"? Franzen decía que: "I feel like I'm solidly in the high art literary tradition, (...) but it also heightens these feelings of being misunderstood.", o como quien dice: "Me parece a mí que formo parte de lleno de la tradición literaria del arte culto (...) y no quiero ser malentendido". Claro, hombre, a ver si le leían los espectadores de Ophrah y no captaban toda la intríngulis artística de su novela, eso no se puede consentir. ¿Tienen derecho a leer a T.S. Eliot quienes lleven en los pies unos calzados deportivos, por ejemplo? Franzen, el demócrata de la literatura, no quería que forraran su obra maestra para transportarla en largos trayectos de metro. Y también dijo que le fastidiaba que en la edición especial que se haría hubiera un cartelito que dijera: "Libro recomendado por Ophrah". Al final Oprhah canceló el asunto, muy digna ella, lo mismo que haría la Campos, diciendo que, si Franzen no nos quiere, pues que le den. No le cuento la que se montó, don Pote, con todos los editoriales de los periódicos soltando venablos: que qué se había creído el tal Franzen, que hasta ahí podíamos llegar, que se fuera con su "high art literary tradition" directamente a mamarla a Parla (o a Queens, que lo decían en inglés), etc. Hasta el New York Times le dio unos sopapos al engreído Franzen, con eso se lo digo todo, don Pote. Y ahora el chaval va y se viene a venderles la moto a los de Bobelia, que deben de ser más inocentes que el mecanismo de un cubo, presentándose nada menos que como un campeón de la democracia y de la literatura que quiere entretener a los lectores. ¡Ya te vale, Franzen, ya te vale! A mí, don Pote, es que estas cosas del inglés me las traduce mi chico, que lo estudia para el día de mañana, y se lo ha leído todo en este sitio web.

Y otra cosa, don Pote, que me he enterado de que en Perú aún existe una orden de prisión contra César Vallejo, por su participación "en un motín con incendio y saqueo". El poeta murió en París, un jueves, por supuesto, pero parece que la burocracia es tan lenta que aún está vigente la orden. El escritor Eduardo González Viaña ha pedido la absolución formal para el poeta al que todos le daban duro con una piedra y también con un palo.

Otra que está para que la encierren, don Pote, es la ministra Pilar del Castillo. ¿Pues no va y dice que "es esencial conocer bien la obra de Umbral para entender la España de finales del siglo XX". ¡Arrea! ¡Con un par! Umbral, reacio al halago, insensible al peloteo, no pudo contenerse y le besó la mano, diciendo luego, con visible emoción: "Es una política admirable". Vaya par de dos, don Pote, deberían meterlos debajo de un edredón, como en Gran Hermano, a la ministra con sus chalequitos rameados y al Umbral con su bufanda y sus gafas, a ver cómo acababa el asunto.

Por cierto, don Pote, que a Carmen Esteban la han nombrado capitoste de la editorial Crítica y una se alegra ya de entrada porque es chica. Que sí, don Pote, que sí, que hay pocas chicas. Es verdad que el último premio Casa de América lo ha ganado Cristina Cerrada; y que la finalista, para mayor aliciente, ha sido Esther García Llovet... pero aún así, más chicas quisiera yo ver, más que nada por cómo dejan los baños. No hay color: impecables. Usted disculpe, don Pote, pero ¿qué les costará apuntar bien? ¿O por lo menos levantar la tapadera? Y la toalla, ¿cómo se la encontró, hecha un burruño? A un tío siempre hay que recordarle lo mismo: tu mamá no trabaja aquí, así que mejor lo limpias tú. Pues no, como quien oye llover, y una detrás, a limpiar.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

(Si quieres proporcionar información de primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a esta dirección de correo).

RAE: AFORO COMPLETO

ReverteEn la Academia Española, la que fija, limpia y da esplendor, no cabe un alfiler, don Pote, como se lo estoy diciendo, igual que en las rebajas de enero. Va primero y entra Pombo, que ya es voluminoso en sí, con el aliciente de que aporta ni más ni menos que la vida, la vida misma, que entrará de su mano a la Academia, según dijo, y por si fuera poco ahora entra Arturo Pérez-Reverte y dice que, con él, entran todos sus lectores a la Academia. ¡Atiza! Eche cuentas, don Pote: unos cinco millones de particulares, oiga, que se dice pronto. Y una, detrás, a limpiar. A servidora, particularmente, le parece requetebien don Pérez-Reverte, la verdad, pero siempre hay descontentos, es lo que tiene, ¿no? Mientras los académicos votaban, hubo una manifestación a la puerta: unos tipos que llevaban cazuelas para armar ruido dándole con cucharas, y unas pancartas. Los periodistas les preguntaban y ellos decían que eran "estetas". Como se lo estoy diciendo: ¡estetas! O sea, ya les vale. De individuos que a sí mismos se denominan estetas, líbrenos Dios todopoderoso, amén. Los tales estetas no quiera usted saber cómo dejan un cuarto de baño tras permanecer en él quince minutos de reloj: alicatado hasta el techo de chapapote, se lo digo yo. Total, que los mencionados estetas gritaban consignas: "¡Pérez-Reverte, Tamara es la siguiente!" y proponían como académicos a Jesulín o a Chiquito de la Calzada. Anda que, ¡pa'haberse matao con los estetas! Según los dichos estetas (que son bastante redichos, además): "Esta desfachatez no ha puede tener otra causa que la presión de PRISA, es como de risa que este tipo forme parte de la Academia".

Y entonces va don Fermín Vargas, que es el señorito de Alianza Editorial, y asegura que España es un país de escritores, no de lectores. Cuánta razón tiene: aquí el más tonto hace relojes y nadie tiene tiempo para leer, porque están todos dale que te pego, manuscribiendo obras maestras, no te fastidia. El sector editorial dice Vargas que experimenta una elevada concentración: "25 empresas facturan el 63 por ciento, mientras que otras 396 sólo el 3,1 por ciento". Oséase, que me viene diciendo que se lo llevan crudo unos pocos, como en todos lados, ¿no? Hay 50 novedades diarias, por tanto los libreros apenas tienen tiempo ni de sacarlas de los paquetes: las devuelven en el mismo embalaje sin abrir siquiera las cajas. El ciclo de vida de un libro es como el de una lombriz o así, o como el de un dinosaurio con cuatro alas de esos que acaban de aparecer fósiles en China y que les dicen micro-raptores. Luego va y habla don Vargas del precio de los libros. Que si son caros o no son caros. ¿Caros? ¿Caros los libros? Dice que para nada, oiga: "el 52 por ciento de los libros valen menos de 10 euros, el 72 por ciento no llega a los quince". Visto así, no parecen tan caros, por lo menos comparados con los zapatos Gorila de ir al colegio que me llevan los críos, don Pote, que se han puesto por las nubes, con el aliciente de que se les quedan pequeños en un abrir y cerrar de ojos, ya que ellos no me paran de crecer a velocidades supersónicas, sea por los alimentos lipoactivos que se administran sin parar las criaturas, sea por el efecto de las reformas en los planes de enseñanza. Y los zapatos, don Pote, sucede que no se pueden comprar crecederos, como los pantalones o cazadoras, o los mismos libros, si usted me apura. Hay autores que escriben libros crecederos, que se los puede uno volver a leer mucho tiempo después y le siguen valiendo. Como le digo una cosa le digo la otra, don Pote: la mayoría de los libros, sin en cambio, ya no son crecederos; se te quedan pequeños incluso antes de llegar al último capítulo. Serán, no digo yo que no, muy ponibles, muy a la moda de la actualidad del minuto sincronizado, pero debía venir la fecha de caducidad en la contraportada, para no hacer tanto fraude al consumidor. Y no lo digo por usted, que publica libros crecederos: ¡yo me entiendo!

En fin, José María Merino, que es un escritor al que siempre he confundido con Luis Mateo Díez, no puedo distintiguirlos, igual que a Hernández y Fernández o a los ministros Acebes y Michavila; deberían ponerle a uno de ellos una marca, que pudieras situarte, tipo "Ah, ya, Merino es el de la cruz en la frente; el otro es Mateo Díez". Es una sugerencia. Merino, ya le digo, ha ganado el VII Premio NH al mejor libro de relatos publicado en 2002: 9.500 euros pa'l bote por unos Días imaginarios que se ha imaginado él en su casa. En cambio, Andrés Ibáñez, con El perfume del cardamomo, ha ganado ídem de lienzo en la categoría de obra inédita: 18.500 euros, para comprarle a las criaturas todos los calzados que le dé la gana hasta que lleguen a la edad de la litrona de Mahou y haya que sacar por la noche a la ventana sus calzados, para que no llenen toda la casa de ese perfume de cardamomo que desprenden los calzados de los críos. ¿Qué cosa es un cardamomo, por cierto? A mí, que me registren, don Pote, pero seguro que Ibáñez lo sabe, que le vi yo hace mil años en la Autónoma y ya era de los más listos, aunque luego se fue a los Estados Unidos de América, supongo que como yo me cambié de grupo, para escapar de so el poder y la erudición de Ynduráin, se me figura. Al premio que se ha llevado Ibáñez se habían presentado 4.000, o sea, que es verdad que este es un país de escritores. Levantas una piedra y salen miles de prosistas reptando con un manuscrito adherido en las ventosas de sus extremidades. Este premio, en ediciones anteriores, lo han ganado escritores como Cristina Fernández Cubas, Aurelio Loureiro, Espido Freire, Soledad Puértolas, Luis Mateo Díez (¿o fue otra vez Merino?) y Almudena Grandes.

¿Y Pedro Ugarte? ¿Es que Pedro Ugarte no ganó el NH? ¡¡Nos silencian!! ¡Complotan! ¡Maquinan! ¡Conspiran contra los pequeños editores, los que con un esfuerzo titánico...

Ya está, ya se ha disparado don Pote. Admitámoslo, Pedro Ugarte también, que ahora publica don Pote una obra suya, Materiales para una expedición, y se me pone sulfúrico el hombre, que es que usted se vuelca con los autores y así no vamos a ninguna parte, don Pote. Luego van y se toman confianzas y dejan el cuarto de baño en un estado subsahariano, oiga: ¡menos prosa inmortal y más tirar de la cadena!

Tranqui, don Pote, ya pasó todo. Conque, ya sabe, en eso estamos, que a ver si me sube el sueldo, que no se imagina lo que han subido los calzados de las criaturas, se lo digo con la mano en el corazón y un olor a cardamomo que tira de espaldas, con el aliciente de que además se les quedan pequeños en cuanto pestañeas, se conoce que se encuentran en plena edad del crecimiento.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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CENTENARIOS

LevinLlega una de Navidades y se encuentra, sin comerlo ni beberlo, trabajando para una editorial centenaria. Oséase, que publica su libro número cien y, por consiguiente, don Pote está contentísimo, como un crío con zapatos nuevos, y una detrás, a recogerlo todo, como siempre. De hecho, el libro con el que hace cien la editorial se titula Cómo le salieron las manchas al universo. ¿Es una indirecta, don Pote? ¿Qué manchas, oiga? El universo, allá él, pero en esta centenaria sede editorial no me señalará usted ni una mancha, hombre, ni una sola, que se la tengo como una patena, libre de chapapote, con los baños relucientes (a pesar de lo que me ensucian los autores, con la manía de orinar para quitarse los nervios) y con los manuscritos relucientes, que se podría comer encima de ellos, y eso que me los ponen ustedes perdiditos de ceniza, caspa, legañas, café con leche y hasta esmalte de uñas, que parece que lean con todo el cuerpo, la verdad. Casi centenario debe de ser también el señor Saramago, que acaba de publicar El hombre duplicado. Un tío que va y ve en una película a uno que es clavadito a él y entonces, como es un personaje de novela, pues como que se obsesiona el individuo hasta que lo encuentra y entonces va y se traumatiza y se hace esta pregunta tan profunda, pero tan profunda que una, francamente, es que no hace pie: ¿quién es él auténtico, él o yo? Ha dicho el premio Nobel que la idea se le ocurrió afeitándose, como yo me temía. Libros ya no sólo publican los escritores, sino prácticamente todo quisque, presentadores de la tele, actores, tonadilleras, etcétera, y ahora últimamente también los altos cargos, como por ejemplo, Su Santidad el Papa Juan Pablo II, que va a publicar un libro de poemas, o Luis Alberto de Cuenca, el Secretario de Estado, que ídem de lienzo. ¿Y para qué tanto publicar libros, pregúntase una, si luego los escritores van y se mueren en la indigencia, como Gironella, a cuyos tres volúmenes les he tenido que quitar el polvo en todos los hogares en los que he estado? El personal, como quien oye llover, venga de escribir, venga de publicar, y así estamos, cumpliendo los cien títulos, oiga. Dicen, además, que se muere el olmo ese al que Machado le dedicó una poesía. ¡Nos ha jeringado! Es que no me cabe en la cabeza: si cuando escribía Machado, el arbolico estaba ya hendido por el rayo y en su mitad podrido, lo raro sería que ahora todavía siguiera vivo, ¿no? Vamos, que el olmo también debe de ser un poco bastante centenario. Por cierto, a Domingo Ynduráin le han vuelto a elegir secretario de la Academia Española, la que fija, limpia y da esplendor. Cuando me hice yo mi carrera de Filología, hace cien años más o menos, en la Universidad Autónoma, me cambié de grupo para escapar de don Domingo, que era uno de los mejores profesores, pero me daba miedo. Un día, en clase, un estudiante con numerosas dioptrías levantó el dedo y, precedido de caudalosos balbuceos, logró al fin emitir una opinión. Impertérrito, Ynduráin le escuchó y luego preguntó:

¿Eso lo ha leído usted en algún sitio o es una opinión propia?

No, no: es mi opinión personal, no lo he leído en ninguna parte contestó el estudiante miope, a punto de reventar de orgullo.

Me lo esperaba: semejante sandez no podía andar por ahí impresa.

Total, que me cambié de grupo, aunque seguí yendo a sus clases, porque Ynduráin era ya entonces uno de los pocos sabios que quedaban, como te digo una cosa te digo la otra.

Lo dicho, don Pote, ya le digo, que feliz 2003, que publique usted otros cien o más, y que le colme el año las bienaventuranzas o como se diga.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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EL ACADÉMICO SE ENROLLA

pomboUna, por razones profesionales, se identifica un poco bastante con la Real Academia Española, que también "limpia, fija y da esplendor". Ahora han elegido académico a Álvaro Pombo, que ha sido decírselo -oyes, Álvaro, que ya está lo tuyo y eres académico, mira qué bien- y ponerse el tío a hacerse el moderno: "La Academia está muy al loro de todo lo que sucede en el mundo", va y dice. Una es compasiva y se enternece con facilidad, como por ejemplo cuando oye a un académico diciendo "al loro" para convencernos de que es muy moderno, igual que un padre de familia con barriga que se pone unos pantalones vaqueros los sábados para comerse el mundo. Qué enrollao, ¿a que sí? Pombo también presume de conocer expresiones como "mola mazo". Y, para referirse a una chica, va y dice "una pibe". ¿Una pibe? Eso ya es como llevar los vaqueros planchados y con raya, igual que hacen los padres de familia... ¡enternecedor! Si seré tonta, que se me está poniendo toda la carne de gallina. ¿Tiene planes Pombo para su actividad académica? Más de uno. escucha. En primer lugar, aseguró que: "En la Academia lucharé contra el chapapote lingüístico". ¿Con un mono blanco y mascarilla, como los chicos voluntarios? ¿Quitando chapapote de la lengua con sus propias manos? Luego Pombo va y se pregunta cuál puede ser su contribución a la Docta Casa y él mismo se responde en un periquete, con esa humildad franciscana que caracteriza a los escritores laureados: "¿Qué puedo aportar yo? ¡La vida!" ¡Ahí queda eso! Álvaro Pombo, con vaqueros bien planchados, va a introducir lo que es la vida en sí en la Academia Española.


Javier Marías deja de colaborar con El Semanal, después de casi cuatrocientas colaboraciones en el suplemento. Con la Iglesia hemos dado, lo de siempre. Se le ocurrió a don Marías escribir contra la Iglesia, en un artículo titulado "Creed en nosotros a cambio", y de inmediato fue censurado por las pías autoridades del Grupo Correo. El artículo que no vio la luz en El Semanal terminaba con esta pregunta (retórica) sobre las Iglesias: "¿Pero hay acaso alguna que no dé órdenes y no legisle, que no influya en las vidas de sus creyentes y no aspire a controlarlas, que no prohíba y no manipule y no amenace y no castigue y no atemorice, y que no saque provecho?"

Total, don Pote, ya le digo, mientras nos meten la vida misma en la Academia, servidora se va de vacaciones. Así que, usted disimule y feliz Navidad.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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COMIDA SANA Y BÍFIDUS ACTIVOS

TAPIESTengo trabajo para aburrir, señoras. Me lo ponen todo perdido, con esa carretada de manuscritos entregados a mano por las novias del autor, que me vienen siendo como la madre de la artista, pero sin moño ni la combinación asomando por los bajos de la falda. Algunas hasta se me ponen los pantalones de cuero negro para pasear por las editoriales esas obras maestras escondidas en un cajón. Me paso el día dale que te pego, bayeta en mano contra las manchas de "relatos de reales". Son como críos. Después de Soldados de Salamina, no paran de llegar originales pringosos de historias reales, paquetes de folios encuadernados en canutillo donde mezclan de realidad y ficción con la minipímer, soltando bastante grasa de la guerra civil y salpicándolo todo. El año pasado, todo eran cura-sanes iguales que Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, y una detrás, limpiando, venga de frotar con el spóntex esos ácidos retratos de centros de ciudades que no salían ni con la lejía. El Salamina esTe ha sido este año como el pacharán, que de pronto se puso de moda y era una plaga: en todos los restaurantes, después del postre, la dichosa copita de pacharán. Ya lo dice el Chunchunberry, que lo de la literatura es como la comida.

Enzensberger, señora Bego: Hans Magnus Enzensberger.

Eso, Chunchunberry. ¿Pues no va y dice el tío en El País que "el único sector en que se encuentran estructuras similares a las del mundo editorial es el de la gastronomía"? Que por un lado hay las hamburguesas y luego tienes restaurantes que sirven en cambio carne de primera y cocinada a todo lujo. Lo que le asombra a Chunchunberry es que "la producción de libros es, que yo sepa, el único sector en el que una hamburguesa cuesta exactamente lo mismo que un filete de solomillo, y una porción de patatas fritas exactamente lo mismo que un pastel trufado".

¿Qué propone Chunchunberry? Pues subir los precios, pero ya mismo. Oiga, don Pote, que ya están tardando. Poner los libros más caros... ¡Nos ha merengao! El que quiera un solomillo, dice Chunchunberry, que lo pague. Y el que quiera un McPollo con patatas, pues ya sabe lo que hay.

Parece que Chunchunberry no conoce la nueva cocina, esos MacPollo a precio de solomillo, pero no tiene más que comprarse algún premio literario y ya verá lo que le pasa.

Otro premio es, en cambio, el de Joan Perucho, que ganó el Premio Nacional de las Letras. Rosa Mora le entrevista en El País. Resulta que Perucho era juez y cuenta que: "Una vez, cuando era juez, me tocó asistir junto al médico forense a la exhumación de un cadáver. Me impresionó mucho cuando sacaron el féretro, la tapa era de un color gris, se reflejaban una especie de grafismos y parecía que salían unos flujos rojizos. Pensé que lo habían enterrado vivo, pero el forense me tranquilizó. Es normal, me dijo, pero lo relacioné con un cuadro de Tàpies: las estructuras y elementos de la muerte que están detrás de las cosas. Cuando se lo dije a Tàpies no le gustó nada." Qué vida, ¿no? Los cuadros de Tàpies parecen el interior de la tapa de los ataúdes y hay novelas por ahí idénticas a notas de suicida. Y luego, esos flujos rojizos... ya me dirá usted cómo narices se limpian unos flujos rojizos de un Tàpies, que por más que restriegue una.

Mi señorito don Pote se ha ido a Guadalajara-en-un-llano, así que por consiguiente aquí hay bastante relajo. Están de los nervios. Llega la Navidad y hay que cerrar el balance del año; a nadie le salen las cuentas. Bayeta en mano, pongo el oído: dicen que en Random House-Mondadori, Carlota del Amo pasa a ocuparse de Debate, Lumen, Mondadori y Areté, es decir, el área literaria del grupo, mientras Alicia Martí, desde Barcelona, realizará las labores de prensa de Plaza & Janés y Grijalbo. En Santillana, Victoria Chiapas, responsable hasta hace poco de Alfaguara infantil, se ha hecho cargo de la dirección editorial de Punto de Lectura y Suma de letras en sustitución de Enrique de Polanco. En el grupo Planeta sube Julián León...

Y así todo: oiga, don Pote, que me mareo, no siga, que luego me va a contar usted ha quién han nombrado empleado del mes MacPollo. ¿No salen también los editores fotografiados con delantal? ¿No? Qué raro...

Así que, don Pote, usted disimule y hasta el jueves.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

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BEGOÑA INSISTE: LA SEMANA CULTURAL

Como todos los jueves, la señora Begoña Martínez Izquierdo nos cuenta su semana literaria:

Goytisolo Bros., Ltd.

Lo bueno de las empresas familiares es que, si, por lo que sea, uno no puede hacer una cosa, pues la hace otro y tan campantes, intercambiablemente, como yo le llamo. Por ejemplo, supongamos que un día Juan Goytisolo no pudiera comparecer a su cita periódica con los medios de comunicación para denunciar el amiguismo y tal. Pues nada más sencillo, llama a su hermano y éste hace unas declaraciones en un pis pas. Así que va Luis Goytisolo y abomina de los premios literarios. Vale, oquéis. Además, va y también abomina de la juventud. La grave acusación de Goytisolo contra la juventud en general es que "se parecen a los Simpson". Claro, Luis, claro: eso en cambio no pasa en absoluto con sus padres, que no se parecen lo más mínimo a Homer Simpson, ¿verdad que no? Goytisolo, que acaba de publicar El porvenir de la palabra, está acabando una novela, Liberación, de la que (con esa modestia que caracteriza a los escritores) va y afirma: "Será una de las importantes de las mías". Parece que lo que de verdad le saca de quicio de los jóvenes es que "Son muy impacientes, sólo piensan en zapear, tocar teclas, cambiar.." También se escandaliza de las pintas que le llevan: "Su modo de vestir, su apariencia, recuerda a los dibujos animados". Él, en cambio, tiene un halcón en su casa, mira tú por donde. Que no, don Pote, que hablamos de un halcón vivo tal cual, y que vuela. Vamos, tan vivo que se llama Moisés, con eso te lo digo todo. De los premios también abomina Goytisolo y dice que habría que "suprimir todos los premios Nacionales y el Cervantes para evitar caer en un juego de amiguismos donde se premia a los más afines". El dinero, según él, debería dedicarse todo al Premio Príncipe de Asturias, "pero sin que intervenga el Estado", advierte, aunque al parecer no añade que deban dárselo a él, ni siquiera lo insinúa, que yo sepa. Mientras tanto, su hermano Juan, ha concedido una entrevista al suplemento literario del Village Voice, que es como el Tentaciones, sólo que en Nueva York mismo y en inglés, para que Muñoz Molina se lo pueda traducir a Javier Cámara.

La Santa Ira de don Pote

El halcón de Luis Goytisolo grazna, pero el que sí está que trina es don Pote. Dice que le ningunean. A Herralde (Anagrama), el día 1 de diciembre le darán en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara el premio que le reconoce como mejor editor del ámbito hispanoamericano, después de ser elegido mejor editor español (1994) y europeo (Targa d'Argento, 1999).

No contentos con eso, van y le dan el premio a la mejor labor editorial 2002 a Jaume Vallcorba (Quaderns Crema y El Acantilado). Lo primero que ha dicho Vallcorba es que le importa un rábano el mercado editorial, como te lo cuento: "Me importa un rábano el mercado editorial". Asimismo ha dicho: "Me importan los lectores, que aparezcan nuevos y que conecten con el proyecto de El Acantilado. El mercado es un señor que no me han presentado. Y en cuanto a las leyes del mercado, me suena a música celestial. Lo importante es ir tirando, que se lean los libros y que gusten". Dice que lo suyo es seguir haciendo "ediciones modestas de unos 3.000 ejemplares, que es lo que siempre han hecho los editores europeos".

¡¡Nos silencian!! ¡Complotan! ¡Conspiran contra los pequeños editores que arriesgan en Madrid mismo! Nosotros, los que con un esfuerzo titánico...

Otra vez se ha encasquillado don Pote, así que tengo que cambiar de asunto y de país.

Julia Glass, National Book Award

Una primera novela, Three Junes (Tres junios, publicada por Pantheon), de Julia Glass, ha ganado el Premio Nacional en EE.UU. La obra está protagonizada por una familia escocesa contemporánea en tres continentes distintos. En la ceremonia, presentada por Steve Martin, también le dieron un premio a Philip Roth. Roth ha ganado dos premios nacionales, lo que pareció sorprender a Steve Martin, que preguntó: "Si de verdad es tan importante, ¿donde está su Globo de Oro, su Emmy, y por qué no nos presenta su casa en la revista Style?".

Un poco más cerca, José Carlos Somoza, escritor español (aunque nacido en La Habana), ha conseguido la daga de oro de la Crime Writer's Association por su novela La caverna de las ideas. Esta daga de oro es uno de los reconocimientos más prestigiosos a que puede aspirar una novela policíaca, sobre todo para un autor que ya recibió este año el Premio Internacional Hammett, que otorga la Semana Negra de Gijón, la reunión mundial más importante de escritores de género negro.

¿Y Azpeitia? ¿Es que Chavi no ganó el Hammett...? Claro, es que no interesa que se sepa, ¿verdad? ¡¡Nos silencian!! ¡Complotan! ¡Conspiran contra los pequeños editores que arriesgan....

Eso lo sabe todo el mundo, don Pote, es de dominio público, no se me encasquille usted. ¿Quién no sabe que Javier Azpeitia se llevó el Hammett con Hipnos? Tranquilo, don Pote. Que, por cierto, me han dicho que Hipnos la van a llevar al cine.

La cultura al aparato

¿Qué hace Telefónica con todo el dinero que nos roba, en las facturas, en las cabinas que no devuelven cambio y en las llamadas a Guinea que el ordenador al parecer hace por su cuenta? Según don Pote, una parte (infinitesimal) nos lo devuelve en cierto modo, dedicándolo a la Cultura, ni más ni menos (y con mayúscula). Por ejemplo, Telefónica paga el suplemento del diario El Mundo, El Cultural, en el que Enrique Vila-Matas, último premio Herralde por El mal de Montano, afirma: "Dejaré de escribir el día que no tenga enemigos". El suplemento de El País, Bobelia, en cambio, sigue inspirándose en los programas de televisión. La semana pasada salía un científico caracterizado de David Bisbal. Esta semana sale otro "renovador de la actual literatura estadounidense" (¡y van siete!), fotografiado en la casa de Gran Hermano. Dicen que se llama David Foster Wallace y, como los chicos de Gran Hermano, no sólo lleva un pañuelo en la cabeza, botas de pocero y pantalones cortos, sino que también está aquejado de preocupaciones metafísicas y la misma tendencia a enrollarse sin parar que los alegres muchachos de Guadalix de la Sierra: La broma infinita tiene más de mil páginas y cien de notas... ¡menuda broma! Yo, lo que diga Andrés Ibáñez, tan buen crítico y lector como escritor: que recomienda no leer la novela y dedicarse, en cambio a opinar sobre ella. Tras Operación Triunfo y Gran Hermano, la semana que viene no sabemos todavía si Babelia nos presentará un escritor disfrazado de Crónicas Marcianas, de Tómbola o a Miguel de la Quadra-Salcedo en una inolvidable interpretación de Arturo Pérez-Reverte.

Telefónica es insaciable en su sed de cultura, así que también da unos premios, Vida 5.0 o algo así, a través de su Fundación Telefónica. Lo hacen dizque "para promover la creación artística interrelacionada con los nuevos recursos tecnológicos". En concreto, el premio galardona "destacadas obras de arte basadas en técnicas o temas como la genética digital, robótica autónoma, algoritmos recursivos, virus informáticos, comunidades de avatares y ecosistemas virtuales". Como te lo cuento: ¡pa' haberse matao! Este año se lo ha llevado "una máquina de torturas que causa placer". ¿Representación simbólica del servicio telefónico? No se sabe. Parece que "el contorno del cuerpo del usuario es recorrido por una bola metálica ligera". La mar de creativo, aunque en las exposiciones luego lo dejan todo perdido, con el agravante de que no sabe una qué recoger y qué no, porque luego unos escombros que acabas de limpiar resulta que era una "instalación" y ya te las has cargado.

Desaparece un clásico

Murió en Barcelona don Juan Grijalbo, a los 91 años. Fue uno de los grandes editores. Tras la guerra, Grijalbo, militante del PSUC, tuvo que exiliarse a México, donde comenzó a convertirse en editor, según el mismo decía. Publicó textos marxistas y de ensayo, pero también grandes ventas, como El padrino.

Así que, don Pote, usted disimule y hasta el jueves.

Atentamente,

Begoña Martínez Izquierdo

(Si quieres proporcionar información de primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a esta dirección de correo).

 


COMO TE LO CUENTO:
LA SEMANA CULTURAL DE BEGOÑA

Ofrecemos una nueva sección que resume la actualidad literaria de la semana vista a través de la señora Begoña Martínez. La Sra. Begoña Martínez, por razones profesionales, tiene acceso a diversas editoriales y medios literarios y ha aceptado resumir para nosotros la actualidad semanal:

El sábado, como cada sábado, abrí el catecismo con aprensión. ¿Estaría en pecado sin saberlo? Me temblaban las rodillas. ¿Qué imprescindible genio balcánico tendré que tragarme esta semana? ¿Qué exigente y excepcional novela somalí habrá que leer antes de poder salir a la calle con la cabeza muy alta, sin exponerme a las burlas de vecinos y seres queridos? ¿Qué conspiraciones empresariales denunciará esta vez Juan Goytisolo? Abro Babelia y ¿qué pensarás que me encuentro? A David Bisbal, sólo que con el nombre supuesto de Steven Pinker. ¿Y qué pinta David Bisbal, "el ruiseñor del andamio", en la portada del "prestigioso suplemento cultural del prestigioso matutino manchego"? David Bisbal, en persona, con bucles dorados, ojos azules y una sonrisa muscular y pizpireta. Anda, pues no va el tío y ahora resulta que es "uno de los neurocientíficos actuales más brillantes", y encima ha publicado The Blank Slate, que viene a querer decir algo como La tabula rasa, y dizque es una defensa del determinismo. Como te lo cuento.

Léalo usted, Begoña, y luego me lo resume me dice don Pote

¿Y el baño, señorito? ¿No hago el baño entonces?

Porque en Lengua de Trapo se reciben unos 90 manuscritos al mes. Muchos autores y autoras vienen ellos mismos, a veces acompañados de un ser querido, para entregarlos en mano. Se conoce que el ser querido (la novia, el novio, lo que sea, tal vez pareja de hecho, como en la Guardia Civil) es el que les ha dicho: ¡con lo que tú vales! Ahora mismo nos cogemos el paquete y nos plantamos allí, faltaría más: ¡se van a enterar los de Lengua de Trapo!

No falla: en cuanto sueltan el paquete, piden ir al baño. Serán los nervios, por ejemplo, pero el caso es