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La lavandera | | PEPE MONTESERÍN | | 240 págs. |
| ISBN 978-84-8381-016-3 | | 19.76
€. | |  |
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La historia del poeta mexicano
Manuel Acuña desde
la mirada enamorada de su lavandera.
¿La literatura como quitamanchas?
A partir del suicidio del joven poeta mexicano Manuel Acuña, Soledad, lavandera de origen gallego, cuenta su propia vida y la de él percibida a través de lo que, cual detective de la ropa sucia, descubre por sus manchas. Pepe Monteserín se asoma a la intrahistoria, a la cotidianidad, para narrar el devenir de una lavandera en el México del siglo XIX y su relación de abnegación y afectos ocasionales con el malogrado poeta. Con una magistral utilización de la biografía de estos dos personajes complementarios pero contradictorios en los que confluyen los grandes y pequeños acontecimientos de la Historia, se nos habla en La lavandera de un México turbulento, exuberante, rico en pasiones y en traiciones, un México en plena revolución tanto política como cultural.
Esta obra de emocionante lectura en la que Pepe Monteserín vuelve a volcar sus dotes de brillantez narrativa y pulso literario tiene tantas posibles entradas como razones para perderse en ella y en la siempre misteriosa unión de ficción y realidad que consigue la buena literatura.
Los miembros del jurado han declarado sobre La lavandera de Pepe Monteserín:
Rafael Reig: «Una obra sólida de un autor que ya se ha consolidado».
Eloy Tizón: «La lavandera constituye un sutil ejercicio literario sobre el punto de vista. Toda la novela está construida en torno a una sola voz y una única mirada. En algunos momentos, y salvando todas las distancias, hace pensar en un discípulo de Henry James, al hacer que la historia sea narrada por un desfavorecido de la Historia (en este caso, una lavandera), lo que es aprovechado por su autor para indagar en las relaciones y tensiones entre literatura y vida, entre historia e Historia o, si se prefiere, entre ficción y crónica documental. Lo que comienza siendo la biografía oblicua de un personaje «real» –el poeta romántico mexicano Manuel Acuña– termina desembocando en una apología de la creación literaria, con todos sus borrones, su soledad y sus demonios. ¿La literatura como quitamanchas?».
Ramón Pernas: «Monteserín consolida un discurso narrativo ya apuntado en sus obras anteriores. La lavandera es puro Monteserín, con propia voz, con voz propia».
Luis García Montero: «Una excelente novela para aproximarse a la figura del poeta mexicano Manuel Acuña, así como para asomarse a los intrincados caminos del azar y de la vida».
José Huerta: «La obra de Pepe Monteserín es una celebración del lenguaje. Aúna su pulsión natural por contar historias con un asombroso dominio del oficio de escribir».
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De La lavandera (Nueva Biblioteca 136):
«¿Se queda con el áspero mundo del poeta o con el mundo a secas del novelista?
Me quedo con la buena literatura. Si hablamos de consumir, me gusta la poesía en chupitos y leerla yo, no que me la lean (escucho a los poetas largando sus poemas y me apetece subrayarles la lengua); y la novela me gusta en vaso de sidra. Si hablamos de escribir, tengo más dotes para la prosa. Si hablamos de buscar modelos, me interesa tanto una lavandera como un honoris causa, lo mismo me da pintar una cigüeña que un cigüeñal. El asunto es lo de menos en cuestión de arte» (David Orihuela, La Nueva España).
«Así comienza La lavandera, la última novela de Pepe Monteserín. Una narración escrita con excelente pulso que empieza siendo una biografía del poeta suicida y mexicano Manuel Acuña contada por su lavandera y va mucho más allá, para dar las claves intrahistóricas del México revolucionario. Con ella obtuvo el premio Lengua de Trapo de Novela» (Santos Domínguez, Encuentros de lecturas y lectores).
«Pepe Monteserín se asoma a la intrahistoria, a la cotidianidad, para
narrar el devenir de una lavandera en el México del siglo XIX y su relación de abnegación y afectos ocasionales con el malogrado poeta» (Prensa Quatro).
«Monteserín da sobradas muestras de una versatilidad admirable para salir bien parado ante una trama novelesca que supone de entrada un llamativo cambio de registro con respecto a entregas anteriores. Y, por otro lado, como se dijo al principio, plantea de entrada un atractivo modelo para armar entre la lírica y la narrativa» (Luis Arias Argüelles-Meres, Saberes).
«Después de su originalísima narración La conferencia, Monteserín ha dado un salto casi hípico: de escritor asturiano se ha transmutado en escritor mexicano para narrar la historia de Soledad, una lavandera que pasa buena parte de su vida enamorada del poeta romántico Manuel Acuña, muerto en 1873, a los 24 años [ …] al modo de los Episodios galdosianos, de la serie barojiana sobre Aviraneta o, más exactamente –-si atendemos a ciertos rasgos estilísticos-–, de las novelas del Ruedo Ibérico, de Valle-Inclán» (Ricardo Senabre, El Cultural).
«Una magistral utilización de la biografía de estos dos personajes complementarios pero contradictorios en los que confluyen los grandes y pequeños acontecimientos de la Historia» (Página2).
De Matómelo Dumas (Nueva Biblioteca 113):
«La crítica valora en su obra la riqueza
del lenguaje, el hallazgo, el humor y su capacidad para la fabulación».
(P.R., La Nueva España)
«En unos tiempos como éstos
en los que resulta tan difícil encontrar la excelencia en la novela, Matómelo
Dumas es un lujo al alcance de todos. Por favor, no lo despedicien». (Luis
Arias Argüelles-Meres, Saberes, La Opinión A Coruña)
«He
leído la novela con pasión y fruición, saliendo el autor
muy bien de todos los líos en los que se mete: intriga bonapartista, distintos
conceptos geométricos y una nada despreciable historia de amor u honor
[...] Se ha repetido mucho y largo la frase de Stendhal en 'Rojo y negro': "Una
novela es un espejo a lo largo del camino"(frase introductoria al capítulo
XIII, firmada como Saint Real). Pero a mí me ha impresionado otra mucha
más, igualmente impresa en el libro, al comienzo de unos capítulos
iniciales: "No saben tocar el corazón sin herirlo"(introducción
al capítulo VII, firmada como 'Un moderno'). Así lo tocas tú,
Pepe, así» (Diego Medrano, El Comercio digital).
De El viajero que huye (Nueva Biblioteca 28):
«Monteserín
deslumbra e irrita a partes iguales, pero no deja indiferente. Hay aquí
desparpajo, humor y desenfado. Retuerce el cuello al cisne de los cuentos clásicos
en una prosa arriesgada, brillante y nada sencilla»,
(Javier Goñi, El País).
De Azúcar (Nueva Biblioteca 51):
«El asturiano Pepe Monteserín
da una muestra más de su prolífico talento para la fabulación
burlesca. (...) Usa la reconstrucción de una mitología infantil
para construir una farsa en la tradición grotesca que va desde Rabelais
y el barroco hasta el surrealismo». (J. Calvo, El País)
«Es una novela amarga cuando necesita serlo, y hace
honor a su título cuando sus entrañas lo exigen. Sin trampas. Y
con mucho corazón. De prosa tan meticulosa como exultante de libertad a
la hora de mezclar sabores, colores, aromas y voces». (Tino Pertierra, La Nueva España)
«Pepe Monteserín confirma con esta novela que es un narrador con numersos recursos y con una prosa capaz de las mayores diabluras para llegar a su destino». (Juan Carlos Palma)
De La conferencia (Desórdenes 17):
«La conferencia es una novela
impregnada de literatura; de erudición literaria, pero también de
amor a los textos que condicionan la visión del mundo del personaje, que
todo lo ve "more litterario", que todo lo relaciona con personajes u
obras de ficción y que incluso se coloca a sí mismo como Josué
Buelves [...] Este último guiño que identifica a personaje y autor
confirma el talento literario que Monteserín posee y que hace de La
conferencia un relato singularísimo que todo lector voraz debería
conocer». (Ricardo Senabre, El Cultural, El Mundo)
«Monteserín
tiene la habilidad de extraer de las situaciones más desaforadamente ridículas
un fondo de gravedad y tristeza [...]. Buelve, como Monteserín, es un escritor
impúdico, hiperbólico, chisporroteante». (Juan Manuel de Prada, XLSemanal)
«Con obras como La Conferencia disfrutará
el lector de la literatura en estado puro. Cualquier lector: el experto reencontrando
un mundo que le resultará familiar. Y el menos avezado encontrará
aquí una iluminadora guía para atravesar los umbrales de la literatura.
No se la pierdan, que no se perderán en ella». (Santos Domínguez, NTS)
«Se trata de un pantagruélico banquete literario que nunca indigesta, pero que genera una infinita voracidad lectora. El lector exigente no querrá depositarlo en la estantería, deseará no abandonar su tránsito. No convertirlo en pasado [...] Diario íntimo escrito y descrito de forma admirable. En él se da cita no sólo la historia de la literatura, sino también el quehacer literario como un incesante plagio que va dando forma al mundo de los sueños [...] Prosa lograda que maciza el narrador con lirismo, con ternura y también con ironía [...] Es portentoso su dominio del idioma, es envidiable la potencia de su fabular. Pero no estamos ante un barroquismo ortodoxo. Se trata de una etiqueta que se decidió usar sin demasiado rigor.
Obra lograda. Me atrevo a hacer una aseveración: La Conferencia es el primer diario íntimo escrito en castellano en lo que va de siglo XXI. Por lo demás, no desmerece en lo más mínimo a la calidad cimera de las obras maestras del género. Hablamos de Amiel, de Kierkegaard y de Unamuno. Distintos y distantes sus contenidos. Cercanas y próximas sus alturas y envergaduras.
El último diario íntimo de referencia se escribió en Asturias. Seguro que la historia de la literatura no tarda en tomar nota». (Luis Arias Argüelles-Meres, La Nueva España)
«Pocas novedades reales hallamos en este terreno, con una excepción que es de justicia destacar: la curiosísima y original novela La conferencia. El plagio sostenible de Pepe Monteserín, esfuerzo sostenido, lleno de páginas brillantes, por mezclar narración y ensayo con insólita habilidad». (Ricardo Senabre, El Cultural, El Mundo)
Sobre el autor:
«Pepe
Monteserín ha sido seleccionado varias veces por jurados importantes. Sólo
le falta que algún director de cine se fije en alguna de sus obras y la
lleve a la pantalla». (Gustavo Bueno).
«Pepe
Monteserín es un sabio en poesía, e inventor de utensilios artísticos»,
(Gloria Fuertes).
«Escritor de
raza, de gran ingenio creativo, tremendo valor de sugestión. Su literatura
es conmovedora, incandescente, echa chispas; con gran poder de transfiguración
de la realidad, su lenguaje es una fiesta y maravilla de la imaginación
y el léxico. Consigue hallar un espacio de adivinación, de hallazgo
sin necesidad de demasiadas reflexiones. Agilidad luminosa, magnífico humor
hiperbólico y burla fingida de él mismo y de sus personajes, que
encubre una gravedad existencial y un acto poético de grandes dimensiones
estéticas». (Antonio Gamoneda).
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Pepe Monteserín Corrales (Pravia, Asturias, 1952), arquitecto
técnico, comenta: «Con esta obra perdí el Premio Nacional
de la Crítica, el Nacional de las Letras, el Nacional de Narrativa, el
Primavera, el Verano, el Otoño y el Invierno de Novela, el Premio Austria
para la Literatura Europea, el Premio del Libro de Leipzig para el Entendimiento
Europeo y el Premio Planeta Tierra; gané, en cambio, el XXIII Premio de
Ensayo Juan Gil Albert…». También en Lengua de Trapo se han
publicado su colección de cuentos El viajero que huye (1999) y su novela Azúcar (2000).
Simultáneamente al peculiar ensayo que es La conferencia
aparece ahora en la colección Nueva Biblioteca de esta misma casa
su última novela, Matómelo Dumas. Con La lavandera ha ganado el XIII Premio Lengua de Trapo de Novela.
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