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El estatus | | ALBERTO OLMOS.. | | 176 págs. |
| ISBN 978-84-8381-064-4 | | 15.95
€. | |  |
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El idioma puesto al servicio del misterio de vivir XX edición del Premio Ojo Crítico de Narrativa de RNE Clara y Clarita, madre e hija, cambian su residencia en el campo por un piso en la gran ciudad, donde esperan el regreso del padre de familia. Atendidas por un silencioso portero, una sensual criada y un asistente extremadamente locuaz, lo que tendría que ser una tranquila espera se va llenando de anomalías y percances, que acaban provocando un estado de paranoia colectiva. ¿Quién detenta el poder?
Clara madre impone su rango de señora, su hija apela a la imaginación, y la servidumbre oculta información que sabe esencial. Sus relaciones avanzan incautamente hacia un desenlace escabroso y fatal.
Intensa como un drama de Beckett, dura como las mejores historias de William Faulkner, esta novela atemporal y deslocalizada, insólitamente aterradora y, al mismo tiempo, sutil, nos devuelve el goce de la narrativa pura, del personaje complejo y del idioma puesto al servicio del misterio de vivir.
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De El estatus (Nueva Biblioteca 159):
«Un escritor de una gran potencia narrativa. Esta novela, El estatus, podría emparentarse con Las criadas de Jean Genet o incluso con La señorita Julia de August Strindberg por el suspense y por la confección de la trama».(Pablo d´Ors)
«Alberto Olmos es un autor que lo raro es que no hubiera recibido antes el Premio Ojo Crítico».(Isaac Rosa)
«Bajo una apariencia de cierto clasicismo y perfección en el dominio de la trama, El estatus interesa por el conflicto entre los personajes, las relaciones de poder, de amor y desamor que se establecen».(F. Javier Rodríguez Marcos)
«Es un autor de extraordinario talento, que se reinventa en cada novela. De una enorme ambición y un enorme talento, insisto. Un autor que va a interesar a mucha gente. Una apuesta de futuro».(Nuria Azancot)
«Queremos reconocer su talento y que nos hable de la pasión y verdad con la que enfoca su trayectoria literaria […] Por su hablidad para atrapar al lector en la solidez de la trama y en la credibilidad de sus personajes. Nosotros añadimos que en la literatura de Olmos hay oficio, hay ganas de entretener, de jugar e improvisar».(Laura Barranchina, RNE, El Ojo Crítico ).
«Supone un paso adelante en la poética de su autor, el segoviano Alberto Olmos, un personal narrador que se mueve en el ámbito de presentar aspectos recónditos de la existencia mostrados con una cara cotidiana que se desliza con sutil habilidad hacia el territorio del irracionalismo. La alternancia de los sucesos en varios planos (un presente que enjuicia los hechos del pasado) y la técnica perspectivista (a lo anterior se suman otros puntos de vista más) revelan una planificación tan esmerada como eficaz. El estatus revalida el empeño original de un escritor que entiende la novela como una forma de conocimiento, lo cual exige el reto de superar las manidas formas del realismo convencional».(Santos Sanz Villanueva, El Cultural,El Mundo).
«Una novela que te atrapa desde el primer momento».(Marta García Miranda, SER, Hoy por Hoy Madrid).
«El autor de Trenes hacia Tokio (2006), El talento de los demás (2007) y Tatami (2008) siente alivio. Por muchas cosas. La primera el resultado de El estatus (2009), una novela minimalista y efectiva recién publicada por Lengua de Trapo. ¿El resto? El fin de un cierto tipo de literatura a manso de Internet. Irónico y mordaz, el reciente ganador del Premio Ojo Crítico de Narrativa 2009 no escatima en sus respuestas. Tampoco en su escritura».(Karina Sainz Borgo, Revista Quimera)
«Una de esas historia que parece una pesadilla y que recuerdan a muchas […] Una novela que es muy sólida, transmite auténtico terror, y permite distintas lecturas».(Juan Vilá, OnMadrid, La Guía de EL PAÍS).
«El estatus demuestra una vez más que es un narrador nato, brillante, capaz de crear imágenes potentísimas y de atrapar la atención del lector. […] en sus novelas habita una fiera salvaje, indómita. Leer a Alberto Olmos siempre es una aventura. Y una sorpresa. Y un placer».(Óscar Esquivias, La Tormenta en un Vaso).
«El estatus es la sexta novela del escritor Alberto Olmos (Segovia, 1975), un autor con una carrera firme y en ocasiones, como su anterior novela Tatami, esplendorosa. Poco dado al modelo, al recurso fácil y a quedarse enclavado en un género o un estilo narrativo, en ésta su sexta obra Olmos ha optado por apartarse de la línea que venía siendo reconocible en él y abordar una historia turbia, fantasmagórica, donde lo que cuenta es la atmósfera creada más que la sucesión de los hechos».(Miguel Baquero, La Tormenta en un Vaso).
«Vuelve Alberto Olmos. Vuelve uno de los más sólidos y originales narradores de la literatura en lengua castellana actual, y vuelve con una novela, El estatus, y como a mi me gustan las obras llamadas a perdurar, atemporales y deslocalizadas.[…] Vuelve Alberto Olmos y con él, la serena sensación de que su literatura aún esta lejos de tocar fondo».(Luis García, Diario de Oviedo).
«Hay algo misterioso en la narrativa de Olmos que atrapa como la miel, te va
dejando un regusto incontrolable con
ganas de probar más y más. Sus historias
parten de situaciones tan sencillas
y cotidianas como absurdas y rebuscadas.
Pero siempre con el fin máximo del
ciudado de una prosa ágil, fluida y perfeccionista». (Natalio Blanco, Cambio 16.).
«Cada frase, cada página, cada escena y situación sirve para ir acumulando poco a poco intriga, suspense, inquietud y perturbación a todo el relato […] Alberto Olmos ha conseguido subyugarnos con una novela densa, profunda e psicológica hasta ser compulsiva. Incluso es una novela capicúa. Nada produce más temor que los miedos y fobias que tenemos y que Olmos sabiamente combina sin ningún efectismo comercial para regalarnos un relato fuera de ubicación. Un logro exquisito».(Pepe Rodríguez, El placer de la lectura).
De Tatami (Nueva Biblioteca 148):
«Apenas rebasados los treinta años, tiene ya Alberto Olmos (Segovia, 1975) una obra narrativa considerable. Un total de cinco novelas que da idea de un sólido fundamento y que revela una escritura personal […] Aquí en Tatami busca una máxima ligereza anecdótica que disimula un espesor muy grande[…] Acierta a darle un aire como de algo enfermizo en sentido corriente […] una perspectiva entre la ironía y lo absurdo, los pequeños hechos referidos andan a un paso de la distorsión y el disparate. Y los diálogos se acercan con frecuencia al juego verbal o conceptual […] Hay algo más y más importante que remite no tanto al divertido tratamiento del erotismo como a algo mucho más profundo y serio: la comunicación y la soledad […] viene a decir Olmos que estamos solos, muy solos» (Santos Sanz Villanueva, El Cultural).
«lo que está claro es que con Tatami, y lo que aún queda por llegar, los lectores tendrán aún Olmos para rato. Y dentro de sus libros más de una perla».(Paul Viejo, Público).
«Tatami es sugerente, erótico lleno de referencias sexuales morbosas. Es una novela corta que engancha a medida que uno de los protagonistas, Olga, va descubriendo las fantasías eróticas de Luis. Vuelan a Tokio. Codo con codo durante una decena de horas. No se conocen de nada. […] Alberto recuerda que Japón es un país bastante reprimido. En ese ambiente, subraya, es donde se ha fraguado la mejor pornografía, la más sutil. Quizá de esa idea surgió Tatami. Su autor lo desmiente. Eso es buena literatura».(Álvaro Corcuera, El
País, EP3).
De El talento de los demás (Nueva Biblioteca 133):
«La cuarta novela de Alberto Olmos (Segovia, 1975) no es menos estimulante que las tres anteriores, pero sí lo es de una manera distinta. Tal vez porque en El talento de los demás las pasiones aparecen matizadas, porque la intriga tiene un cuerpo más vigoroso, o porque el engranaje de la historia principal y de las subtramas es nítido y, en algunos momentos, sorprendente. Aunque ninguna de estas razones fueran suficientes, bastaría con decir que ésta es la historia de una lucha literaria, de una competición entre dos narradores por llevarse la palma, para comprender por qué resulta tan estimulante» (Fernando Castanedo, El País, Babelia).
«Lo primero que llama la atención en El talento de los demás es la complejidad de su construcción y la notable inventiva de su prosa, rasgos poco frecuentes en un novelista joven. Se advierte un salto notable, una rápida maduración desde sus primeras obras hasta la maestría narrativa acreditada en estas páginas, que contienen con plenitud casi todos los ingredientes necesarios para ser un novelista destacado» (Ricardo Senabre, El Cultural, El Mundo).
«Esta novela posee una característica esencial que la distingue de otras muchas que se le asemejan generacionalmente: está escrita con talento literario» (Juan Ángel Juristo, ABCD).
«Se esperaba con intriga la nueva novela del autor de Trenes hacia Tokio. Y como se presentía, no ha defraudado. Dotado de una técnica narrativa torrencial, este joven escritor segoviano explora vidas
fascinantes en situaciones poco comunes, donde el juego de la ficción se convierte en un verdadero placer entre sus páginas» (Natalio Blanco, Cambio16).
«Los candidatos a guionista del siglo, escritor del milenio y actriz para la eternidad deberían esquivar este libro si andan flojos de autoestima. El retrato que les dedica Olmos a través de monólogos entrecruzados es tan excelente como inmisericorde. Y no sólo los egocéntricos salen malparados, los teleadictos también están avisados» (Magda Bandera, Público).
«El talento de los demás es una novela con pasajes verdaderamente brillantes, en la que nos quedamos con la impresión de hallarnos ante un narrador del que se puede esperar mucho más en el futuro» (Notodo.com).
«El texto está lleno de aciertos expresivos: “El triciclo era el Napoleón de plástico de esa infantería veloz” (p. 65), imaginación desbordante, hallazgos reflexivos --“seguramente el mejor director de cine de todos los tiempos no vio en su vida una película”-- y un incontestable oficio que hacen de Olmos, ya sin duda, uno de los grandes talentos confirmados de nuestra narrativa» (Nuño Vallés, El Confidencial).
« La prosa es ágil, económica y directa pero no descarnada, precisa; los diálogos fluyen con agilidad, los personajes hablan como seres de carne y hueso y la elipsis es un arma que Cerrada esgrime de forma magistral, como la vocación deslocalizadora de la historia, que sitúa en un escenario estándar de barrio suburbano a una familia como tantas: actores y escenarios a los que el lector podrá poner seguramente nombres y apellidos, longitud y latitud» (David Cano, Notodo.com).
«El talento de los demás, su nueva novela, es una confirmación de su propio talento, de su destreza para interesar al lector y su capacidad para proponer una perspectiva inédita de la realidad a través de Mario Sut [...] Una novela polifónica, variada en registros y voces narrativas, de episodios sorprendentes y comportamientos inesperados, con referentes constantes en el cine y narrada con solvencia y un ritmo envidiable, en la que emergen el magisterio de Faulkner y la acidez de Thomas Bernhard» (Santos Domínguez, Encuentros con las letras).
«Traza el perfil actual de un joven con talento...
Por decirte algo, te diré que un joven con talento de nuestros días es un tipo que no sabe hacer nada, salvo vender que tiene talento, llevar la barbilla bien alta, vestirse en Hugo Boss y decir mucho Me lo puedo permitir. Los triunfadores actuales son políticos, correctos, locuaces y buenas personas. Yo nunca voy a ser de esos» (Luis Argeo, MONDOSONORO).
«Olmos luce sus mejores armas: la agilidad narrativa, el humor, la empatía con unas vidas nada fáciles» (Óscar Esquivias, Blog La Tormenta en un vaso).
«Con El talento de los demás, la editorial Lengua de Trapo vuelve a apostar por una narrativa original y de calidad» (Javier Sánchez Zapatero, Tribuna universitaria Salamanca).
«La pluma segoviana de Alberto Olmos consigue rematar esta cuarta novela que le mantiene en lo alto del panorama literario de
nuestro país.» (Ana M. Briongos, Viajeros).
«El talento de los demás explora vidas fascinantes, situaciones anómalas, competiciones fabulosas. La realidad tratada desde una perspectiva inédita: detrás de cada persona, unaposibilidad, un deslumbramiento. Nadie es lo que quería ser, pero los triunfadores tampoco sabían lo que querían ser» (Revista Accesible).
«[En El talento de los demás] se desarrollan narrativamente cuestiones propias de un ensayo: ¿Qué es el talento? ¿Por qué es importante? ¿Todos los tenemos? 'En la novela hay muchas ideas, pero también muchas historis, muchos personajes, muchos puntos de vista...,' explica Olmos, que siempre ha mostrado gran preocupación por la estructura novelística y cita, en este sentido, a Faulkner y Berhard como autores de referencia, mientras aspira a escribir, algún día, una obra maestra, aunque no se la premien ni gane un duro con ella. Es su meta.» (José Mª Plaza, Leer).
De Trenes hacia tokio (Nueva Biblioteca 123):
«Una mirada curiosa e irónica sobre un país en constante mutación, contradictoria y a veces extravagante. La última novela de Alberto Olmos disecciona en trocitos impresiones cercanas y otras marcianas, como enseñarle español a una máquina. Un ir y venir entre el vacío y la fascinación que circula en dos direcciones, creado a partir de la estancia en Japón del autor, con el que ha ganado el Premio de Novela de la Comunidad de Madrid» (Silvia Blanco, EP3).
«Lo que no ha cambiado es ese pulso narrativo arrollador que le valió su primera etiqueta de joven provocador llamado a irrumpir con cortafríos en el abotargado mundo editorial. Sus textos son poderosos imanes para la atención, aunque ya no se dibuje la diana en mitad del corazón. Indudablemente, hay que seguir la carrera de Alberto Olmos» (Alfonso Arribas, El Norte de Castilla).
«Su relato es la crónica de nuestro tiempo, la de un corazón embalsamado, rodeado de inmigrantes sin derechos, publicidades cegadoras y arquitecturas sin rostro. Trenes hacia Tokio es una historia hecha de microhistorias, la mayoría pensadas y jamás realizadas. La prosa de Olmos está medida, pero no se anda con contenciones. Ensucia y es tan desoladora como la modernidad que aplasta la memoria. Pero tiene poesía y romanticismo. Olmos, que odia el consumismo, ama a Faulkner y a Thomas Bernhard, tiene pulso de escritor serio, alimentado de mucha literatura con ansia de llegar a puerto nuevo» (María Echaide, Calle 20).
«Olmos consigue expresar vehementemente la soledad y desorientación de su protagonista, así como su desapego. Siempre en busca de singularidad, Olmos realiza un encomiable esfuerzo por hacer algo distinto, por sortear la previsibilidad: y lo logra [...] Esperemos que Trenes hacia Tokio, su obra más madura y redonda, donde ha logrado domar el “furor léxico” y estilístico que lastraban A bordo del naufragio sin perder la ambición de estilo que distingue a los buenos escritores de los ‘más normalitos’, lo consiga» (Nuño Vallés, El Confidencial).
«[...] una prosa desenfadada, directa, humorística y en ocasiones surreal o al servicio del fogonazo poético. Este joven escritor le confiere a su narrativa las características de popular, efímera, joven e ingeniosa» (Guillermo Busutil, La Opinión de Málaga).
«Qué nos gustó. Ni filosofía samurái ni estética Blade Runner ni la claustrofobia y la lejanía absoluta de Lost in translation. Lo mejor de este libro es que nos presenta una imagen bastante más ajustada de la realidad japonesa. Una perspectiva cotidiana y a ras de suelo, pero que con frecuencia resulta mucho más alucinante que todos esos tópicos» (Juan Vilá, On Madrid, La guía de El País).
«A esta minuciosa observación de la vida cotidiana corresponde una técnica narrativa minimalista basada en la repetición, la enumeración, la concatenación, la anáfora y el paralelismo que producen una cuidadosa prosa rítmica por efecto de las recurrencias formales. […] Y la visión directa deja paso con frecuencia a la ironía y el humor, que a veces deriva en el absurdo, como en el caso de la china estrafalaria que aparece en el tren y que ni siquiera es china. […] En Trenes hacia Tokio da lugar a capítulos interesantes por su aguda observación y captación de pequeños detalles y matices» (Ángel Basanta, El Cultural).
«Se trata de escenas realistas hasta la implosión, caracterizadas por un lenguaje seco que, de vez en cuando, ametralla alguna metáfora» (Diario Prensa Quatro).
«Las frases concisas de las que se compone la novela recuerdan un montaje cinematográfico a base de rápidos planos y secuencias cortas, de manera que el lector tiene la impresión de ser al mismo tiempo espectador de aquello que acontece y que en ocasiones (como en el capítulo titulado Familia) transcurren dentro de la propia pantalla (de ordenador, en este caso). Un distanciamiento no exento de humor caracteriza la visión (poética, en ocasiones) del David personaje de la novela, distanciamiento acrecentado por la idiosincrasia nipona que Olmos retrata con gran naturalidad en su aspecto más cotidiano […] La estructura narrativa de Trenes hacia Tokio viene marcada por su concepción inicial a base de entradas dentro de un blog […] que debe animarnos a pensar hasta qué punto la irrupción de Internet y en particular de ese género ciberliterario llamado blog puede cambiar --para lo bueno y para lo malo-- los usos narrativos de nuestros últimos novelitas […] Alberto Olmos nos ofrece, en resumen, una novela más que interesante, donde asoma el talento de un escritor al que quizás convenga extender la amplitud de miradas para embarcarse en un proyecto más ambicioso» (Javier Moreno, Deriva.org).
«Con una prosa desenfadada que juega con el humor, ciertos aires surrealistas y la aspiración a que la historia tenga una apariencia sencilla de la que pueda decirse que carece de elaboración, Alberto Olmos propone una visión de Japón desde el prisma cultural de un profesor de español adicto al tabaco, a la pornografía por internet, a la música y a la sociedad de consumo como valor iconográfico [...] Alberto Olmos también refleja, entre los destellos del escaparate del pop, la soledad, el ansía de amar y las dificultades de diálogo entre dos culturas tan opuestas como interesantes» (Revista Mercurio).
«Escrito con una prosa escueta aunque poética, narra las peripecias cotidianas de un extranjero en un Japón sórdido y fascinante a la vez, moderno, gris y multicolor. Trenes hacia Tokio es una novela fragmentaria, compuesta de relatos enlazados por la mirada del narrador, en la que figuran chicas en minifalda, estudiantes de español y muchos trenes que van de un sitio a otro sin importar demasiado el destino […] Lo mejor es la capacidad de emoción contenida en las frases, que alcanza niveles de desencanto y poesía narrativa de un Yasujiro Ozu o un Jiro Taniguchi mezclado con un poco de pimienta de Raymond Carver» (Carlos Huerga, H Magazine).
«Dicha experiencia le permite ahora sorprender con esta novela alucinada sobre un Tokio alejado de tópicos desfasados, que acoge a seres delirantes que pululan en una especie de cóctel posmoderno y en el que hay espacio para aquellos detalles cotidianos que en manos del autor se vuelven casi poéticos. La estructura fragmentada de la novela permite al lector, además, seguir el puzzle --hay para todos los gustos: inmigrantes, latinoamericanos, obreros de fábricas y adolescentes depravadas-- hasta armar un fresco tan divertido como intenso» (MGR, Revista Quimera).
«Original y mordaz, Alberto Olmos hace un recorrido por Japón sin brújula, sin piedad, sin tópicos. Como siempre, Olmos deslumbra por su capacidad de sacar jugo a la cotidianeidad y convertir cada momento en una historia fascinante y atrapadora. Dará que hablar» (Viajeros).
«Abrir Trenes hacia Tokio significa subirse a un tren bala que te espera en el andén del primer párrafo y que vuela a ritmo de vértigo hasta el último» (Rubén A. Arribas, Revistateina.com).
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Alberto Olmos (Segovia, 1975) es licenciado en periodismo. Inició su carrera literaria con A bordo del naufragio (1998, Finalista del Premio Herralde). Dos años más tarde apareció su segundo libro, Así de loco te puedes volver. Después de residir durante tres años en Japón, ha publicado, en LENGUA DE TRAPO, las novelas Trenes hacia tokio (Nueva Biblioteca 123)(2006, Premio Arte Joven de Novela de la Comunidad de Madrid), El talento de los demás (Nueva Biblioteca 133)(2007) y Tatami (Nueva Biblioteca 148) (2008). Como editor, ha sido responsable del volumen Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder (2009), elaborado a partir de textos encontrados en Internet. |