UN PREMIO BRILLANTE
Don Pote, que ya le vale la que montaron
con el X Premio Lengua de Trapo. Primero, me cambian la sede editorial
y se instalan en una del tamaño de un campo de fútbol. Y una, detrás,
a limpiar. Y todo lleno de autores, que vienen a entregar manuscritos y a ponerme
los cuartos de baño perdidos. Es como un resorte, es automático,
impepinable, lo que yo llamo una fatalidad: es que es ver al Gran Editor Independiente
y les entran ganas de hacer pis. Algunos hasta aguas mayores, pero por mí
nunca se sabrá, don Pote, que soy una
profesional.
Pero una luego, detrás, a limpiar. Aquello del Premio fue un aquelarre,
de verdad se lo digo: me dejaron la sede editorial llena de vasos de plástico
(la mayoría con colillas apagadas dentro), cubierta de habladurías
y cotilleos, encharcada de metáforas y alicatada hasta el techo de grandes
proyectos novelísticos. Y además se acabaron todo el jamón
serrano, que no tienen ni un detalle con el personal. ¿Literatura? ¿Novelas?
¿Creatividad? ¡Quia! ¡Se lanzaron todos a por el vino con una
sed atrasada que daba apuro verlos! Menos mal que entre los miembros del jurado
tenían a Almudena Grandes, que esa sí que es una toda una
señora y, además, del "Aleti", como una misma. Sin hacer
de menos a nadie, qué guapa vino la Almudena, con un vestido blanco y luciendo
bronce, que estaba de morena que daba gusto verla, como una top model le pongo
por caso. Yo la dije que me firmará su libro, así mismo se lo dije:
--Almudena,
hija, que me le firmes, que a los críos les hace ilusión y así,
contra más lean, menos se meten en la espiral de la droga, ¿a que
llevo razón?
Era Castillos de cartón, el último, que tengo
toda su colección en la estantería de encima de la tele, con el
Quijote y el Sancho Panza en madera de olivo. Y qué comportamiento, qué
señora, qué sencilla, qué saber estar, no como otros, usted
ya me entiende. Almudena leyó el acta del jurado, porque los demás
estaban ya un poco con la lengua de trapo, sin señalar a nadie, pero el
Reig y el Azpeitia, qué par de puntos filipinos, en fin,
yo me entiendo.
Otro que es un caballero es don Juan Manuel de Prada.
Yo es que es verlo y la inmediata es tratarle de usted, que sólo de pensar
en tutearle se me abren las carnes, y eso que podría ser mi hijo, por la
edad se lo digo, don Pote, no se imagine cosas.
--La conmino a que me apee
el tratamiento, gentil dama -va y me dice Prada, con naturalidad y campechanía,
pero es que me dio el paralís, imposible de toda imposibilidad, que me
sale el usted nada más verlo.
Y qué vocabulario tiene, se conoce
que le injertaron un Casares en los cromosomas. Por eso escribe en el ABC, como
Azorín, en lugar de escribir en el 20 minutos, como el Reig, sin ir más
lejos. Otra categoría, don Pote.
A mis chicos se lo tengo dicho, fijaos
en Prada: menos futbolín y menos Mahous, menos comprarse calzados supersónicos,
que luego los tengo que sacar a la ventana por la noche, que desprenden un olor
que no pegamos ojo; menos mensajes a las churris con el móvil y más
codos, chavales, a ver si se me hacen hombres de provecho de corta edad, como
el infante don Juan Manuel.
El Martín Casariego también
muy educado, todo hay que decirlo, y sonriente, que fue el único que tuvo
la decencia de venir a la cocina a saludarme:
--Menuda lata le vamos a dar
hoy, doña Begoña -me dijo, tan simpático.
Venía
con un casco para irse luego a inspeccionar librerías de incógnito,
como S.M. el Rey, y ver qué tal le colocan su nuevo libro, Nieve al sol,
que ya le tengo yo colocado en la mesita de noche y me dice mi santo que no me
le arrimo, pero es que no sabe usted cómo escribe ese hombre, el Casariego,
que te lleva con la lengua fuera capítulo tras capítulo, y eso que
el personaje, un tal Rafael, de momento le da mucho al frasco y más bien
poco al agua y al jabón, don Pote. Las novelas de chicos es lo que tienen,
mientras que en las de mi Almudena hasta van a la peluquería y no dejan
de enjabonarse por liarse a tomar cañas.
Don Martín me dijo
que acaba de tener un hijo, Miguel, y ahí debe de estar la intríngulis
del premio, que dicen que la novela ganadora trata de niños y todo el jurado
son gente de familia, menos usted, que no es por señalar, pero a ver si
se le va a pasar el arroz.. Y que no le faltarán buenas proporciones, don
Pote, que si usted quisiera, con ese tronío de Gran Editor Independiente,
me sé yo a más de una que se la llevaba de calle. Pero ¡chitón!
Por mí no se sabrá nada: a ver si espabila y se entera usted por
su cuenta.
Total, que se puso todo el jurado allí de pie, como si fueran
muñecos de un tiro al blanco, y llegó tarde, como siempre, el Rafaelín
Reig, que debía de estar rellenando el vaso de vino.
Entonces
fue cuando le vi al galardonado, Pedro
Ugarte, que es un buen mozo y además de Bilbao, según
repitió al menos ciento veintiocho veces. ¿Y ese hombre escribe
novelas, don Pote? Se lo pregunto porque a mí me pareció una persona
de lo más decente, vamos, alguien de quien te puedes fiar y con quien da
gusto irse a tomar el aperitivo.
Por lo que dijeron los del jurado, encima
el libro, Casi inocentes,
debe de ser buenísimo. Parece que trata de un niño que está
dentro de una casa en llamas. El padre intenta salvarle, pero se queda paralizado
por el terror. Entonces entra un desconocido y salva al niño. El tipo es
un polaco sin papeles... y así empieza la cosa. ¿Qué le debe
uno a alguien que ha salvado la vida de tu hijo? ¿Cómo termina eso?
¿Qué pasa si el polaco se instala en tu vida? No digo más:
estoy deseando leerla.
Martín Casariego dijo que le recordaba a Joseph
Conrad, por el planteamiento moral. Almudena Grandes habló de un nuevo
modelo de paternidad. Juan Manuel de Prada elogió la fuerza narrativa de
la historia que cuenta Ugarte. Al Reig no le entendí una palabra, porque
ese hombre farfulla, no digo yo que por escrito, en su Guapa de cara, no tenga
su aliciente, que mis críos le han leído descalzos, pero en persona
pierde bastante y en bañador, me da a mí la impresión que
más.
Es lo que yo le comento, don Pote. De haber sido ustedes intelectuales,
después de eso se habrían ido a debatir, ponderar, intercambiar
impresiones, esas cosas que hacen, ¿verdad?.Pues pa'l chasco: se lanzaron
ustedes como ornitorrincos a por el vino y lo de picar. Y algunos, encima, a chicolear
con las editoras, que bastante tienen las pobres con los autores incontinentes
como para tener que aguantar piropos rústicos de miembros del jurado. Como
guapas, estaban guapísimas, cada cosa lo que sea, que iban espectaculares
Fátima, Lucía y Virginia, pero las tres y la pobre Almudena, venga
de aguantar requiebros rudimentarios.
Luego se fueron ustedes a comer al Comunista.
Muy bonito, ¿verdad? Pero una, detrás, a limpiar. Y no tuvieron
ni el detalle de dejarme un poco de chope en una tartera, se lo digo como lo siento,
don Pote.
En fin, que no me quiero hacer mala sangre y que me voy, que esta
noche empiezo Casi inocentes.
Atentamente,
Begoña Martínez
Izquierdo
(Si quieres proporcionar información de primera mano a
la Sra. Begoña, dirígete a esta
dirección de correo).
BEGOÑA FLIPADA
O
sea, no lo entiendo, don Pote: ¿esto es una editorial o un polideportivo?
Ya empecé a olérmelo con El factor
Rh, que va de fútbol; lo sé porque en la portada salen unos
jugadores vestidos a rayas y con gayumbos, que parece una del Marca. Y
luego Otro, que va de dos señores
franceses que juegan al tenis sin conocerse, vaya atrevimiento. Pero eso no es
todo: va y queda de finalista del II Premio Caja Madrid de Narrativa Amor
entre hielo y fuego, que es una de hockey que me ha dicho
mi sobrinillo que es un deporte de donde todo el mundo sale forrado a leches:
jugadores, árbitros y espectadores. Yo todo esto me lo he reflexionado
y me he dicho a mi persona: "O sea, Begoña, que estás flipada".
Pues sí, don Pote: yo estoy aquí por lo de la literatura y el arte,
y en la peluquería, pues ya tenía mi corrillo hecho de tantas cosas
elevadas que podía soltar. ¿Y ahora qué, eh? Avísemelo
usted para hacerme a la idea, porque para limpiar vestuarios necesito doble ración
de Valeriana, que una, ante todo, es mujer y pasa lo que pasa.
Bueno,
he de confesar que lo que me llega me llega: sé que va a salir la reedición
de Los jardines cifrados, que es una
novela de las de padre y muy señor mío, filosófica y muy
hermosa. Esta sí que habla del arte bien, que salen un montón de
cuadros de los que están en el Prado, y yo, que limpié ahí
de chavalilla, voy a dejar a todas las de la peluquería con la boca abierta
de escucharme los sentimientos abstractos. Y va de amor también, ¡por
fin, don Pote!, que una ya tiene ganas de primavera.
Esta semana fue la
del reconocimiento médico para la prevención de riesgos laborales
y el médico venga a mirarnos por la laringe y las narices y las orejas,
que yo no sé, igual nos estaba buscando personajes, porque de tanto que
leemos en la editorial debemos de tener el aforo completo. Y ahora ya está
en marcha el X Premio Lengua de
Trapo de Narrativa y van a venir muchos más, la de gente que vamos
a conocer...
Yo lucho por mis niños; es lo que en la jerga editorial
se llama promoción, y yo, garbosa de nacimiento, tengo el patio de luz
revolucionado de lo bien que cuento las cosas, que se van de boca en boca hasta
el mismísimo Tentaciones. Y ahí ha salido mi Joselito
Machado que ni el Julio Iglesias en sus
buenos tiempos, que esa foto es casi un póster y ya veo a todas las niñatas
con el ídem en la pared de su cuarto todo besuqueado. Así da gusto,
¿eh, don Pote?

Y
bueno, sé que hubo fiestón en la editorial por el vino de regalo
de empresa y por la fabada que trajo Pepe Monteserín
justo antes de ganar el Premio Emilio Alarcos con Bipiano, y he estado
desde entonces lo que se llama de mala leche. Pero no es que me importe limpiar,
que es mi trabajo un trabajo decente y lo hago con el alma, lo que me pasa es
que estoy envidiosilla porque yo lo de llegar a la editorial a toro pasado...,
pues no, que he oído hablar de que no somos currantes cada uno sino un
equipo de trabajo de todos juntos, y pues que me siento parte, don Pote. Invíteme
usted la próxima vez entonces, ¿no? Además no me va a venir
mal un vinillo, que me va a alegrar el alma y me va a poner más suelta,
sobre todo ahora que voy a tener que limpiar vestuarios...
Atentamente,
Begoña
Martínez Izquierdo
(Si quieres proporcionar información de
primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a esta
dirección de correo).
EL ÚLTIMO
BERRIDO EN CRÍTICA
Vaya Navidades, don Pote: carbón, nos
han traído los Reyes que están en Bobelia. ¡Con la
suerte que teníamos últimamente, que no le tocaba hacernos la crítica
a Ignacio Echeberrido nunca! Por lo menos,
que una recuerde, desde que nos hizo la de Líneas
Aéreas y puso pingando a todo lo que se movía dentro del
libro. Yo es que fue ver la firma en la reseña y echarme a temblar toda.

¡Nos
ningunea! ¡Complota contra los editores independientes, pequeños
y arriesgados que, lejos del paraguas de los grandes grupos mediáticos,
se arrojan heroicamente a las fauces del mercado! ¡Con Herralde
no se atreve, que es más mayor que él! ¡Lo hace contra nosotros
porque somos pequeños! ¡Abusón! ¡Que se meta con los
de su edad! ¡Como los matones del patio del cole! ¡Sólo se
mete con los que llevan gafas y con los más canijos!
Sí,
sí, don Pote. Claro que hay otros críticos que dicen que Grillo,
de José Machado, es un texto de "rotundidad
plena". Hay otros críticos, pero no son Echeberrido, y a una, qué
quiere usted, contra más la maltrata un hombre, más ganas le entran
de gustarle, no sé si me explico. ¡Qué argumentos da el muchacho
siempre, Jesús de mi vida!, ¡y qué labia! Eso no se lo podemos
negar: ni mi amiga la Jenara, doctora en Filosofía, que limpia en casa
del mismísimo nieto de don Emilio Castelar,
se me descuelga nunca con semejantes razonamientos tan sin vuelta de hoja: "Si
ya lo dije yo hace diez años", te espeta a las primeras de cambio,
y ahora dile tú que no tiene razón: argumento de autoridad, se llama,
me dice Jenara. Pues es verdad, recontraestropajos: ¿y cómo no nos
dimos cuenta, don Pote, si ya lo dijo Echeberrido?
¿En que cueva literaria andaba yo limpiando por entonces? No le voy a decir
más que se comenta en el gremio de limpiadoras que, además de ser
seco, severo y bienintencionado, el crítico ese tiene buena planta y da
gusto verlo. Así quisiera yo un marido para mi Bego, guaperas y sin sentido
del humor, que los más graciosos a las primeras de cambio te la pegan,
usted ya me entiende, y me dejan a la chiquilla averiada.
Gracias
a Dios que en Navidades hay más fiestas que longanizas y a una se le pasan
los disgustos antes de que vengan, casi casi. Todo empezó con la fiesta
del cumple de Lucía, nuestra editora on line, una semana antes de
Nochebuena. Madre del Amor Hermoso, la de botellas de cava que hubo que echar
al reciclaje. En cajas de a veinticuatro las sacábamos, a la mañana
siguiente. Y claro, no es por nada, pero ¡cómo han vuelto algunos
de las Navidades! Tengo a todos los editores varones a dieta. Las editoras no,
que son una a una de lo más fino y elegante. Y digo yo:¿con unas
muchachas así, por qué nos tocan siempre autores más bien
zarratraperos y con tan pocos alicientes? Menos mal que ahora van a publicar una
novela de don Francisco Pérez Gandul.
¡El primero de toda la colección que sale con corbata en la foto
de la solapa! ¡Ya era hora, después de tanto indie y tanto indio!
A
ver si me junta un catálogo con autores de provecho y con oficio conocido,
don Pote, y me saco algún trabajillo de asistenta para mi Bego, que está
estudiando filología, como su madre, por más que yo le digo que
así no va a ninguna parte, que los literatos dejan los baños perdiditos
y una venga de darle con la espóntex. Aunque luego estos autores escriban
cosas como Celda 211, un motín
de presos en Sevilla, por lo poco que puede una cazar por encima de los hombros
de los editores. Y a duras penas, porque con esta hay pelea para leérsela
en la oficina, que todos dicen que no hay quien la suelte y que la vamos a vender
a patadas.
Porque
no me diga a mí, don Pote, que ese Iegor
Gran no es un pisaverde de mucho cuidado. Que lo vi yo en una foto de Bobelia,
tirado en un banco de un parque francés como un aristócrata ruso
degenerado en clochard: de novela, mismamente. Rezando estoy noche sí
y noche no de solo pensar en quién nos destripará el libro. ¡Lo
que diría don Ignacio Echeberrido si cayera en sus manos ¡ONG!,
don Pote! Si ya lo sabía yo: esto nos pasa por adelantarnos a los tiempos
que corren. Es lo que dice mi Benito del alma, que leer no lee, pero tiene ingenio
para rato, sobre todo con un whisky en la mano: "Vísteme despacio,
que voy con la lengua de trapo fuera".
Y servidora sin peinar.
Atentamente,
Begoña Martínez Izquierdo
(Si quieres proporcionar
información de primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a
esta dirección de correo).
BEGOÑA
RESUCITADA
Salgo, don Pote, de una operación muy dura. Estoy viva
por los pelos, pero coleando. Se me complicó el lumbago con un pinzamiento
de vértebra, y no es de limpiar mesas de editores, que sólo una
sabe cómo me las dejan de manuscritos a media lectura, sino de leer los
propios textos que me encuentro abiertos sobre las mesas, que se me queda luego
la espalda como un choricillo. Pero el mundo de la cultura es así.
Y
a lo tonto modorro, don Pote, estos días en el hospital me han venido requetebién.
Me he zampado algunas novelitas pendientes, entre ellas las que usted mismo me
llevó allí: Uberall Blut, que es el título de Sangre
a borbotones en alemán, nuestra obra maestra de Rafael Reig.
¡Qué susto cuando la abrí!, y ¡Jesús, qué
redonda queda en alemán! Una, que no entiende otros idiomas, se lanza a
hacer pruebas y verdaderamente se le pone la carne de gallina: "Um seinen
vienen leiden ein Ende zu machen, wustw ich night", así empieza.
Para habernos matao. Me acuerdo cuando en Lengua de Trapo no encontraban a nadie
que redactara una nota en inglés. ¡Ahora parece la mismísima
torre de Babel! Todo el mundo redactando contratos lo mismo en chino mandarín
para una versión en cómic de la más nueva novedad, que en
hindú del sur para un dossier de prensa que se le envía a
una productora cinematográfica de allí.
Pero
lo que quería decirle es otra cosa, don Pote: menos mal que han sacado
por fin, en la colección Rescatados, las Artes
de bien morir, que ha quedado tan majo que dicen las malas lenguas que
la van a poner de asignatura opcional para la ESO, a ver si así aprendemos
a morirnos sin protestar: me la leí en el hospital con el alma en un puño,
don Pote, y se me ha quedado grabada a fuego, como si fuera un "tatoo",
la frase de Erasmo de Rotterdam (que por otro lado, don Pote, como descubrimiento
de Lengua de Trapo se me hace algo entradito en años): "Corremos y
llevamos la muerte revuelta entre los pies". Menos mal que no dijo en la
entrepierna. Muy educativo, pero mi niña va a elegir Costura y Cocina,
como antiguamente. Y no hay quien la saque de ahí.
¿Así
que en este tiempo que me he pasado fuera de juego, además de llenarme
la editorial de novedades, se nos largan con la versión cinematográfica
del Cruasán? Cuando vi al Pablo
Carbonell enseñándo hasta el propio cruasán en un cartel
de la parada de autobús casi me da un soponcio: va a parecer que hacemos
literatura de destape, y yo presumiendo en el hospital de que limpio en la editorial
más moderna. En fin, que luego voy y me encuentro
en
el periódico que regalan en el metro
con que Pablo Carbonell no se acabó la novela. Pues será el único,
porque en Alemania ya van por la tercera edición, don Pote, y en Italia
por la décima. Qué presumido, el tío.
Pero
el que más presume de todos es el ganador del IX Premio Lengua de Trapo,
Machado, pero no Antonio, ni Manuel: José Machado, que me tiene
a las editoras revolucionadas, de tan joven y tan hermoso que me aparece por la
editorial día sí día no, siempre sonriendo y con esa elegancia
y ese saber estar y... Que sí, don Pote, que me ha caído bien el
chaval, y ya he oído que se están vendiendo
Grillos como rosquillas, o como cruasanes, vaya usté a saber.
Atentamente,
Begoña Martínez Izquierdo
(Si quieres proporcionar
información de primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a
esta dirección de correo).
BEGOÑA
Y LOS MANUSCRITOS
Total, don Pote, que con esta calor se hace imposible
la limpieza a fondo, no le quepa duda. Ustedes porque han estado casi todo en
la Semana Negra de Gijón, en el congreso de Murcia que organizó
Antonio Orejudo y, en general, pegándose unas vacaciones so pretexto
de la literatura, que se les ve venir. Con decir que se han reunido sus autores
en Gijón, en torno a una mesa redonda, a discutir ni más ni menos
que "Las entrañas de la literatura". En esta autopsia novelesca
han participado Javier Azpeitia, Cristina Cerrada y no sé quiénes
más, Juan Aparicio-Belmonte a lo mejor, que andaba por allí.
Creo que han dado muerte con un cuchillo jamonero a varias novelas y han procedido
a su vivisección allí mismo, para leer en sus entrañas el
porvenir del género, como las sibilas: ya le digo, don Pote. Y luego el
asunto de los manuscritos, que me lo ponen todo perdido, oiga. ¡399 manuscritos,
todo un récord! Sí, muchos han llegado por correo electrónico,
que ya sé que la iniciativa de aceptar envíos por e-mail
ha sido muy agradecida por los autores, especialmente de Latinoamerica. Más
barato, más rápido, más seguro, qué duda cabe, pero
una, detrás, a limpiar, ¿no? Porque naturalmente, los correos electrónicos,
van y los imprimen. No contentos con eso, se los leen, que tengo la sede editorial
abarrotada de lectores y lectoras, todos sentados con los pies por encima de la
mesa, venga de leer manuscritos entre carcajadas, comentarios irreproducibles
y consumo de bolsas de patatas fritas, que me lo ponen todo perdido de migas y
ceniza. En fin, que gane el mejor, don Pote, y mientras tanto, una se va a coger
su mes de vacaciones, que buena falta le hace.
Atentamente,
Begoña
Martínez Izquierdo
(Si quieres proporcionar información de
primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a esta
dirección de correo).
NUEVA SEDE EDITORIAL
Suelen
decir que tres mudanzas equivalen a un naufragio, don Pote, así que aquí
estamos todos asidos a un tablón, a la deriva, después de otro cambio
de sede editorial, que han tenido ustedes la ocurrencia de llevarlo a cabo en
plena Feria del Libro, para mayor aliciente. Y una, detrás, a limpiar.
Del paseo de la Habana a plaza del Alamillo, que te viene siendo como un viaje
en el tiempo, don Pote, del Madrid futurista de cristal y hierro de los aledaños
de Azca y el Bernabeu al Madrid castizo y laberíntico de los Austrias.
A mayor abundamiento, un viaje transversal por la estructura social mesetaria,
pues hemos abandonado el Madrid yuppie de las corbatas amarillas y los móviles
para desplazarnos hacia el Madrid menestral de los carritos de la compra y el
vermú de grifo en bares con el suelo espolvoreado de serrín. La
nueva sede editorial tiene faena, don Pote, no se crea, con tantas ventanas a
la calle, que no para una de frotar con el limpiacristales, y encima dos cuartos
de baño, para uso de los autores que vienen a dejar sus manuscritos y no
pueden evitar hacer de cuerpo, que me lo ponen todo perdido. Que digo yo, don
Pote, que no los reparta para autores y autoras, como siempre, que eso es muy
antiguo. Un suponer: ponga un cuarto de baño para autores de novelas en
primera persona y otro para autores de novelas en tercera persona. Los autores
en primera persona tienen más sensibilidad, otra delicadeza, un saber estar,
que hasta los hay que utilizan la escobilla del váter y todo, por puro
afán de colaboración solidaria con servidora. Por contra, se eternizan
allí con el pestillo echado, quitándose espinillas con las uñas
frente al espejo. Los autores en tercera persona son más recios, lo dejan
todo perdido hacen un consumo desmesurado de papel higiénico, oiga, que
lo tiene una observado.
Ya,
muy bonito, ¿y qué hacemos con Javier Azpeitia, me lo quiere
usted decir?
Ahí le iba, don Pote, Azpeitia, que ha escrito una novela
en segunda persona, ¿dónde iba a hacer sus necesidades? Además,
que esa novela en segunda persona, Hipnos, no
sólo la traducen al francés, sino que van a hacer una película.
Igual que con la del cruasán... y digo yo, don Pote, ¿no traería
más cuenta pasar a vídeo toda la colección? Que lo de leer
es muy cansado, pero si lo dan en DVD, con palomitas, igual se anima la gente.
Y resulta que también han hecho nuevos académicos, don Pote,
que ya no cabe allí un alfiler. Al Castilla del Pino, ese individuo
que dice que le afectó más no conseguir una cátedra que la
muerte de un hijo. Aportará su extraordinaria sensibilidad humana y su
compasión a la docta casa, ya le digo. Y a José Manuel Blecua.
Jorge Berlanga propone además que hagan académico a Fidel
Castro, por su capacidad de creación léxica, como lo de decirle
al que le gastó una broma por teléfono: "Usted es un mariconzón".
Ahí queda eso
Atentamente,
Begoña Martínez Izquierdo
(Si
quieres proporcionar información de primera mano a la Sra. Begoña,
dirígete a esta dirección
de correo).
¿TODAS PUTAS O TODOS TONTOS?
Total,
que han secuestrado un libro, don Pote. Alucina, vecina. Y encima lo han secuestrado
porque se han empeñado los socialistas, para mayor aliciente. No doy crédito.
Al parecer, Hernán Migoya escribió un libro de relatos titulado
Todas putas, en el que habla en primera persona un violador. Lo
publicó la editorial el Cobre, en la que tiene participación Miriam
Tey. Después de publicado el libro, nombraron a Miriam Tey directora
del Instituto de la Mujer. Después, no antes (aunque da igual porque el
libro no recibió una peseta de dinero público). Y luego resulta
que hay unas elecciones y, con la máxima incoherencia (como señalaba
Elvira Lindo hace poco), los socialistas van y se lanzan a denunciar que esta
señora publicara semejante libro. Demuestran así su incapacidad
de distinguir entre ficción y realidad, su estulticia y su intolerancia,
pero es que además han conseguido retirar la obra de la circulación.
O sea, que de hecho han sido capaces de ejercer la censura, sin más argumento
que el mismo que permitiría retirar de la circulación La naranja
mecánica, El extranjero, Lolita o,
en general, un altísimo tanto por ciento de la cultura universal. Novelas
protagonizadas por malvados que no se arrepientan y que defiendan sus crímenes,
prohibidas. Ya les vale. Tiene usted razón, don Pote, cuando afirma en
la ídem o La Razón que es una confusión "infantil,
semejante a la de la gente que esperaba a la salida de los teatros para tirarle
piedras al que hacía de malo". Conste que no he leído el
libro, pero que un personaje de un cuento sea un violador y, como es lógico,
se justifique o incluso haga apología de la violación, ¡qué
narices tendrá de motivo para censurar el libro! ¿Hasta dónde
va a llegar la sandez y la intolerancia? El caso es que, según dicen las
estadísticas, las mujeres leemos un 6% más que los hombres. Naturalmente,
porque las mujeres también leemos entre líneas, de ahí viene
esa diferencia del 6%, don Pote, mientras que los hombres son demasiado literales
y se lo toman todo al pie de la letra. Obviamente, Miriam Tey leyó ese
6% más, el que permitía distinguir que era la opinión de
un personaje literario y que, además, ver por dentro el funcionamiento
del cerebro de un malvado puede resultar útil e instructivo. Cebrián,
mientras tanto, ha publicado una novela de esas que él hace, un gran friso
de una época histórica y patatín patátán. Se
lo cuento porque, como comprenderá, ha pasado totalmente inadvertida la
aparición de este libro, en especial en Bobelia. José Carlos
Somoza también saca nueva novela, La dama número 13, que ya está
aquí la Feria del Libro y venga novedades, y luego una detrás, a
barrer la caseta. La semana próxima se publica La batalla de Waterloo,
de Rafael Borrás, las memorias de un editor, o sea, que está de
moda el gremio, don Pote, pues ya llevamos los libros de Sergio Vila-San Juan
y Xavier Moret, con lo que el mapa de los últimos años de
la edición española empieza a quedar bien trazado. Pues eso, don
Pote, cuídese y publique novelas en las que no salgan malos, obras protagonizadas
por monjas, ecologistas, feministas y tipos de ONGs, porque si no le van a linchar
como a la editora Tey, se lo advierte, que vuelve la censura. O si salen malos,
que al final se arrepientan e imploren perdón. Se acabó eso de que
los escritores escriban lo que les dé la gana, hombre, hasta ahí
podíamos llegar. Antes, con no leerles, era suficiente. Ahora no, ahora
hay que censurar, ya ve, don Pote, a lo que hemos llegado. a mayor aliciente.
Atentamente,
Begoña Martínez Izquierdo
(Si quieres proporcionar
información de primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a
esta dirección de correo).
BOBELIA
HAMLETIANA
Ignacio
Echeverría, en el último Bobelia, el suplemento-catecismo cultural
de El País, se despacha a gusto contra los premios literarios. Qué
chévere, qué lindo y qué estremecedor. Hablen los críticos,
que ellos sí pueden tirar la primera piedra, pues es público y notorio
que nunca jamás ni por equivocación elogian únicamente los
libros de aquellas editoriales de las que cobran como asesores. Qué va,
hombre, ni de broma. Míster Echevarría despotrica contra los premios,
inventos comerciales apoyados por presentaciones de libros monstruosas, los anticipos
delirantes que reciben los autores e incluso contra la "inanidad de una
crítica desmantelada, disminuida e inepta". Y así, feroz
y vociferante, hasta el día del Juicio Final por la tarde. Todo está
mal, muy mal. Con perdón, servidora está hasta el moño, don
Pote, que leer estas cosas empieza a ser como coger un taxi, donde lo normal es
que el taxista se ponga a lloriquear acerca de lo mal que está todo, de
lo dura que es la vida al volante, de cómo les maltrata el Ayuntamiento
y patatín patatán, hasta que se baja una con la cabeza como un bombo
a ver si le da un poco de aire fresco. ¿Es que no hay premios literarios
que se concedan con honradez y un criterio independiente? Haber haylos, pero Echevarría,
en el momento de mojar su pluma en bilis, no se acuerda de ninguno. ¿A
qué viene tanto lamento, tanta vestidura rasgada y cabellos retorcidos,
tanto escándalo ante la maldad reinante? ¿Será fariseísmo,
como me explicaban en misa de pequeña? Los fariseos eran especialistas
en sentirse muy ofendidos por los pecados del prójimo, en la clásica
maniobra que consiste en apuntalar la propia bondad sobre el cimiento de la maldad
ajena. Cuanto más denuncie el fariseo la maldad que le rodea, más
ventaja moral se concede por la cara. Rafael Borrás, en La Razón,
recuerda la indignación de César González-Ruano cuando
Carmen Laforet le arrebató el Nadal: "¿Qué
clase de premio es este? ¿Dónde se ha visto que un premio sea para
el que nos parezca mejor? Los premios se dan a los amigos, se convocan para los
amigos, y así será siempre, afortunadamente". No sé
si es necesario llegar a los extremos de Ruano, pero sí es verdad que ya
cansa tanta jeremiada continua sobre lo mal que está todo, lo injusto que
es el mundo editorial, cómo priman los intereses comerciales sobre la calidad
literaria y patatín patatán. En fin, mientras tanto, como acaece
o acontece cada equis tiempo, una investigadora ha propuesto una nueva identidad
para el anónimo autor del Lazarillo. Esta vez se trata de Alfonso de
Valdés, el erasmista secretario de cartas latinas del emperador Carlos
I. Pues bueno, pues oiga, pues vale. Juan Manuel de Prada, por su parte,
asegura que: "Me sorprende lo morboso que soy" A mí, no,
desde luego, basta con verle en foto. Luego cuenta que alguien le vio en la tele
y se enamoro obesivamente de él. Qué cosas tiene el corazón:
con razón yo a mis críos les digo que ver la tele es muy perjudicial,
no se me vayan a enamorar de un escritor, pongo por caso, cargado de dioptrías
y esos fetiches que dicen los escritores que usan para escribir. Para rematar,
Prada asegura que está escribiendo una novela sobre la guerra civil, y
que será de más de mil páginas. ¡Toma del frasco! Váyase
preparando, don Pote. Y por cierto, que me he leído la última novela
de Elia Barceló, El secreto del orfebre,
y le felicito, no he podido dejarla hasta que la he terminado. Ahora voy a intentar
que se la lean los críos, para mayor aliciente.
Atentamente,
Begoña
Martínez Izquierdo
(Si quieres proporcionar información de
primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a esta
dirección de correo).
TRENES RIGUROSAMENTE VIGILADOS
De
modo que dos autores de la casa, Manuel García Rubio y Rafael
Reig se fueron en el tren Transcantábrico ese. Se trata de una idea
descabellada y temeraria de FEVE, a saber: coges a 24 escritores, les metes en
un tren de lujo con barra libre y les pones a recorrer la cornisa cantábrica
hasta que se produzca efusión de sangre, derramamiento de semen, coma etílico
o colisión frontal de vanidades. Luego los devuelves a sus domicilios con
el encargo de escribir un cuento reflejando sus impresiones y tal y cual. Lo que
a mí me han contado es que los chicos de Lengua de Trapo se portaron bastante
bien, sobre todo García Rubio, porque Reig tengo entendido que hizo el
viaje entero en el vagón-bar, con billete de barra y sin asiento, alicatado
hasta las pestañas de whisky JB, para mayor aliciente. Creo que fue como
un viaje de fin de curso, con sus peleas de almohadas, fuegos de campamento y
coqueteos a bordo del ferrocarril de vía estrecha. El resultado de toda
estas borracherías, camaradería y buen rollito en general se plasmará
en un libro que será presentado en la Feria del Libro de Madrid y que llevará
como título Sobre Raíles, y en el que participarán,
además de los lingüitrapenses, autores como Marta Rivera de la
Cruz, Javier García Sánchez, Emilio Ruiz Barrachina, Pedro Páramo,
Dulce Chacón, Juan Cobos Wilkins, Ignacio Merino, Ramón Pernas,
Milagros Frías, Luis Reyes Blanc, Espido Freire, Eugenia Rico, Carlos La
Rosa, Jesús Avila, Luis Conde, Javier Sierra o Martín Casariego.
En fin, don Pote, a mí que me registren. El Premio Príncipe de Asturias
no ha recaído (tampoco) este año sobre ningún autor ni sobre
la propia editorial y lo lamento mucho, que sé que le hacía a usted
ilusión. En fin, qué le vamos a hacer, don Pote: resignación.
Que no me ha dicho usted cuál es su postura con respecto a Fidel Castro,
oiga, que es lo único que importa, que parece que andan a la greña
los intelectuales por si uno apoya o no al cubano y tal cual, y encima está
por ahí Ansón o Anson invitando a la gente a las manifestaciones
desde la portada de su periódico, otro aliciente, ya le digo.
Atentamente,
Begoña Martínez Izquierdo
(Si quieres proporcionar información
de primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a esta
dirección de correo).
UN RESPETO, POR FAVOR
O
sea, don Pote, ya le vale. ¡Bonita forma de celebrar el Día del Libro!
Que sí, hombre, que sí, que no disimule, que me han dejado la sede
editorial alicatada hasta el techo de chapapote: botellines por el suelo, vasos
con colillas apagadas en los restos de whisky, las bufandas del Real Madrid, los
cartones de Telepizza... cuento y no acabo. A saber, que en lugar de ponerse a
leer un libro, ¿qué hacen ustedes el Día del Ídem?
Juntarse en sede editorial a ver el partido, no disimule. Coreando los goles de
Ronaldo celebraron ustedes el Día del Libro y luego, servidora, a limpiar.
Muy bonito. Menudo ejemplo para la juventud, ¿no, don Pote? Don Pote, que
estoy impresionada. Una, que tiene conciencia, que quiere educar a sus chicos
para que se ejemplaricen y lean, en lugar de ver el fútbol, va y se pone
a leer y luego resulta que ustedes tan campantes refocilándose ante la
TV como unos alienados o así. Qué decepción, don Pote, desde
luego. Qué decepción. Servidora se ha leído Coda
y, para mayor aliciente, le ha gustado, don Pote, como se lo digo. Un verdadero
impacto de libro, oiga. Pero, en fin, que tengo mucha faena, don Pote, usted disimule.
Atentamente,
Begoña Martínez Izquierdo
(Si quieres proporcionar
información de primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a
esta dirección de correo).
UN
DUCADOS, POR FAVOR
Don
Pote, que estoy impresionada. Se ha muerto Domingo Ynduráin, a quien
conocí en la Autónoma. Y se ha muerto Terenci Moix, a quien
no conocí nunca. Hay pocos, muy pocos escritores que quieran y puedan ser
escritores en público. Terenci era uno de ellos. No sólo fue escritor
cuando estuvo sentado a su mesa, tecleando, sino que aceptó la responsabilidad
de ser escritor delante del hombre de la calle. Terenci representó durante
años la imagen popular de lo que es ser un escritor, pero con el aliciente
de que le dio la vuelta como a un guante, y eso tenemos que agradérselo
todos. Hasta entonces, esa imagen pública la había encarnado en
España Camilo José Cela, figúrese, don Pote, y algunos
de sus pegamoides, como Umbral. La gente de la calle, en las aceras, pensábamos
que ser escritor era más o menos ser como CJC. Y la imagen que encarnaba
CJC ya sabe usted cuál es: una ausencia deliberada de cordialidad, una
solemnidad antipática y pomposa, una exhibición constante de la
vanidad y del esfuerzo realizado y eso que Franco llamaba "la soberbia
de los intelectuales", así como un sentido del humor caracterizado
por el uso de palabrotas y la facultad de absorber una palangana de agua por el
culo. Una vez le oí decir a Umbral que Cela le había aconsejado
que no sonriera nunca, que un escritor no debía dejarse fotografiar sonriendo.
¿Estamos, don Pote? ¿Se sitúa? En Chamberí, de donde
yo soy, se perdona casi todo, hasta el ser un pelín chuleta, pero no la
falta de cordialidad y menos si encima es deliberada. Y en esto llegó Terenci,
el Truman Capote del Barrio Chino de Barcelona, y se puso a salir por la tele
como escritor, convenciendo a la gente de que ser escritor no está regañado
con sonreír. No me extraña que todo el mundo le quisiera. Terenci,
con su alegría y su conversación hipnótica nos enseñaba
la lección más importante: ser escritor tiene que ver con el entusiasmo
por la vida y con la generosidad que lleva a compartirlo. Viendo a Terenci, cercano,
amable, simpático, los peatones nos convencimos de que un escritor podía
ser un espíritu libre y cordial, próximo a nosotros, alguien partidario
de la felicidad (de los demás, no sólo de la suya, nos ha merengao).
Frente a los exquisitos, los perdonavidas, los atormentados, los encumbrados modelos
de escritor que hemos padecido, Terenci Moix fue capaz de encarnar otro modelo
público de escritor alegre, interesado por todos los temas y con capacidad
de interesar al público. Lo que le digo, don Pote, que estoy impresionada.
Lo importante son sus libros, claro que sí, y eso ahí queda y mejores
lectores habrá que yo para valorarlos. Una no es más que una asistenta
por horas en sede editorial, don Pote, y a los autores una se los conoce por como
dejan los baños y si salen por la tele, ya le digo. Las últimas
palabras de Terenci dicen que fueron: "Un ducados, por favor".
Atentamente,
Begoña Martínez Izquierdo
(Si quieres proporcionar información
de primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a esta
dirección de correo).
LA GUERRA DE LOS LIBROS
Total,
que le dieron el premio de la Fundación Lara a Terenci Moix, con
el aliciente de que el señorito don Pote se me fue a la cena aquella hecho
un brazo de mar, con un traje de YSL que le tuvo que planchar servidora, a ver,
que a una se le acumula el trabajo. Rafael Reig, en cambio, se fue con
su pegatina de "No a la guerra" y una chaqueta de andar por casa, no
como don Javier Marías, que me iba hecho un pincel, con su corbata
y todo. Todavía hay clases. Mis chavales también tienen sus pegatinas
y la camiseta correspondiente, y se me van con sus calzados deportivos a las manifestaciones,
a que les dé porrazos la policía, unos porrazos "impecables",
según dice Aznar, pero los críos me vienen con daños colaterales
en la crisma y en los calzados, que les tengo que vendar la frente y sacarles
las Chirucas deportivas al alféizar, a ver si con el viento que baja de
la Sierra se les quita el chapapote policial. En la nevera me he tenido que poner,
sujeto con imanes, un calendario, porque es que pierdo la cuenta de todo lo que
hay que hacer, se me acumula el trabajo, ya le digo: que si apagón de luces
contra la guerra a tal hora tal día, que si manifestación en tal
sitio tal otro día, que si cacerolada por la noche, que si tu cuarto de
hora de paro por la mañana, que si hoy toca hacer pis con la luz apagada
contra la guerra, que si mañana se cocina sin sal contra la guerra, que
si vigilia tal noche, o sea, un lío, don Pote, pero no quiero perderme
nada, porque a mí esto de invadir países por la cara no me parece
de recibo, ¿a que no? Mientras les ponía a los chicos mercromina
en los porrazos policiales, echaban por la tele al jefe de los maderos o fuerzas
de seguridad del Estado: que todo había sido impecable, decía el
tío, con un cuajo que Dios se lo conserve. Que, por una parte, había
profesionales, una mezcla de radicales, ultrasur, punks, criaturas de la noche
y fanáticos del Real Madrid, que se dedicaban a la violencia gratuita y
que no iban a la universidad a estudiar, como cuando Franco. Una conjura judeo-masónica
orquestada por los elementos de izquierda para tirar huevos a los candidatos del
PP, se conoce. Por otra parte decía el madero-máximo que es que
resulta muy, pero que muy difícil distinguir a los ciudadanos pacíficos
de los conspiradores criminales. Claro, qué duda coge: así que en
la duda, porrazos a todos y ya está. Y mientras, otra guerra es la de los
libros, oiga, que aquí también se le acumula a una el trabajo para
leerlos, forrados con papel de periódico, en el metro, mientras vengo a
esta sede editorial impoluta. Se acercan el día del libro y la Feria del
ídem y, con este aliciente, todos venga de sacar novelas, como Vargas
Llosa. Fernando Marías acaba de publicar La mujer de las
alas grises, que parece que tiene tanta acción y espesor como las
mejores de sus obras. Jesús Ferrero, en cambio, saca Trece
rosas, donde evoca la historia de trece chicas fusiladas en 1939. Fernando
Aramburu también saca una nueva novela, El trompetista de Utopía.
Jorge Volpi, ídem de lienzo, con El fin de la locura,
que no trata de físicos ni de nazis, sino de intelectuales gabachos del
68, los Lacan, Althusser, Foucault y Cía.
Hágame
el favor de parar el carro, señora Bego... ¿Es que no piensa usted
decir nada de nosotros? ¡¡Usted también nos silencia!¡¡Complota!
¡Conspira contra los pequeños editores que arriesgan en Madrid mismo!
Nosotros, los que con un esfuerzo titánico, entre otras cosas le pagamos
su sueldo...
Usted disimule, don Pote, que a eso iba. En Lengua de Trapo vuelve
Iegor Gran. Espécimen macho
es una novela satírica sobre qué pasaría si un día
desapareciésemos de pronto todas las mujeres. No dice nada de cómo
quedarían los cuartos de baño, pero habla de otras cosas. Y vuelve
Hugo Burel, con Tijeras de plata.
Atentamente,
Begoña Martínez Izquierdo
(Si quieres proporcionar
información de primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a
esta dirección de correo).
¿QUÉ
TRAE MÁS CUENTA?
Es
que levantas una piedra y te salen un par de centenares de premios literarios,
yo creo que libro habrá al que le hayan dado dos premios, porque no salen
las cuentas, oiga. A punto están de dar el Premio Azorín y ahora
la noticia es que Juan Manuel de Prada ha ganado el Primavera. La verdadera
noticia sería: Prada no gana un premio literario, porque el chaval es que,
libro que saca, premio al canto, me alegro por él, que además parece
que ahora se quiere parecer a Orson Welles, ídem de lienzo, sólo
que en plan formal, con gafas y su columna de ABC con la que abrigarse como hacía
Azorín, sobre todo por las tardes, que baja el viento de la sierra y se
agradece una rebequita. El libro premiado de Prada (ejemplo de pleonasmo, creo
recordar, como "nieve blanca") se titula La vida invisible,
un título de lo más apropiado para el premio Primavera, que ganó
Lucía Echevarría con De todo lo visible y lo
invisible. Prada ha dicho que él es "un escritor barroco,
torturado y taciturno". 200.000 euros se lleva el torturado y taciturno
Prada por esas más de 600 páginas de invisibilidad, que dice que
ha "sufrido mucho" escribiéndolas. ¡Criatura! En
fin, diga usted que la colección Andanzas, de Tusquets, ha cumplido 500
títulos...
Les
felicito de corazón, enhorabuena. Pero, por otra parte, ¿es que
no dicen nada de nosotros? ¡Nosotros cien, no te fastidia! ¡¡Nos
silencian!! ¡Complotan! ¡Conspiran contra los pequeños editores
que arriesgan en Madrid mismo! Nosotros, los que con un esfuerzo titánico...
¡Me tiene unos prontos don Pote! Se calme usted, oiga, que todo el mundo,
hasta la revista Qué Leer, ha felicitado a Lengua de Trapo
por sus cien títulos. Mientras tanto, como los que se dedican a la cultura
no hacen más que ponerse pegatinas de NO A LA GUERRA, la ministra chalequera
ha decidido que se enteren de lo que vale un peine y, como venganza, prepara una
Ley de Propiedad Intelectual que va a favorecer mucho el retorno de la bohemia,
la lampancia, el café con media tostada, la literatura comprometida y la
canción protesta. Aquí hay gente que vive todavía de unas
tierras que tuvieron sus antepasados en la Edad Media. Y salen por la tele, y
se les trata con respeto, y se les ríen las gracias. Si en vez de comprar
terrenos, una va y se pone a escribir el Quijote (o una ecuación, da lo
mismo), apaga y vámonos, deja a sus sucesores en la miseria más
negra. Está claro el mensaje, ¿no? Cómprese usted unas fincas,
o unas cuantas plazas de garage para alquilar, que ya verá como sus hijos
y sus nietos heredan, pero ni se le ocurra realizar una contibución intelectual
valiosa, que se queda a verlas venir. Esto no se lo cuente a los autores que vienen
a dejar manuscrito, que luego se les sueltan las tripas y, encima de hacer pis
fuera, tenemos el aliciente de que obran, ya le digo, eso sí que es un
sufrimiento, don Pote, que me deja barroca, torturada y taciturna.
Atentamente,
Begoña Martínez Izquierdo
(Si quieres proporcionar información
de primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a esta
dirección de correo).
¿TODAS PUTAS?
Diga
usted que le han dado el VI Premio Alfaguara a un mexicano, Xavier Velasco,
por su novela Diablo Guardián. La cosa parece que va de "la
historia de Violeta, una prostituta de México DF que emprende un doble
viaje, interior y físico, que le lleva a atravesar sus propios límites
y a cruzar, a través del río Grande, la frontera con Estados Unidos
para llegar a Saks, los míticos almacenes de Nueva York." ¡Toma
ya! Meretrices en tránsito interior más allá de los límites
de sus propias visceras, atravesando órganos inflamados, tendones, hemisferios
de neuronas y vesículas biliares. Para mayor aliciente, parece que está
escrita en spanglish, don Pote. O sea, que estamos rodeados: por un lado
Juan Bonilla, que se adentra en pleno mundo de la prostitución con
un libro que acaba de salir; por otro lado, Pérez-Reverte (¡Tamara
es la siguiente!) que va de narcocorrido con una Reina del Sur que viaja (interior
y físicamente, un suponiendo) hasta el mismo Madrid, y ahora esta puticlista
mexicana que se llama Violeta y se desplaza por sus propios órganos internos
(y más allá) en un Chevrolet amarillo. Dicen en los papeles que
Velasco cita a Marlon Brando para afirmar que "no hay mejores mujeres que
las putas". ¿Qué lindo, verdad? ¡Enternecedor, don Pote,
estoy tan conmovida que podría comer en mi propio fregadero! Mientras tanto,
en el Café Salambó, en Barcelona, lógicamente (si fuera en
Madrid sería el Bar Muñoz), han concedido el Premio Salambó,
que otorga un jurado compuesto por quince escritores a la mejor novela publicada
en el 2002. Lo ha ganado Javier Marías, y eso que lo que presentaba
era media novela. Al mismo tiempo, en las Fnac y a través de Internet,
el público ha votado su novela favorita. El premio de los escritores para
Marías, sí, pero el favor del público ha sido para Los
aires difíciles, de Almudena Grandes. De manera, don Pote,
que, como se lo cuento, con el aliciente de la prostitución peripatética
y sus periplos trasatlánticos y endoscópicos, no sabe una ya que
hacer, salvo sentarse en el suelo y pasar toda la noche bebiendo a sorbitos whisky
con soda, como hacía la Thatcher, que dice que eso da mucha energía,
justo lo que una necesita para enfrentarse a los baños de esta sede editorial
tras la visita de los autores.
Atentamente,
Begoña Martínez
Izquierdo
(Si quieres proporcionar información de primera mano a
la Sra. Begoña, dirígete a esta
dirección de correo).
EL AMOR VERDADERO
El
gran Dyango, uno de los intelectuales más representativos del actual
momento cultural, con la audacia que le caracteriza, ha hecho declaraciones a
Europa Press. Así nos enteramos de que "el amor es un tema constante
en la música y la base de las canciones románticas". Nunca
lo habríamos sospechado, ¿verdad?. de no ser por esa lucidez implacable
de Dyango, claro. Servidora, pensaba que la canción romántica se
centraba más bien en la temática del problema del aparcamiento en
las grandes ciudades, pero Dyango, una vez más, me ha abierto los ojos.
¿Conque amor, eh? Dyango además asegura que: "El ser humano
tiene que vivir permanentemente enamorado". ¡Atiza! A diferencia
de otros vertebrados, el ser humano (por ejemplo, Dyango) tiene que enamorarse
sin parar, incluso aposta. ¿Y qué hago, don Pote? ¿Le voy
a empezar yo ahora a mi Benito con cursilerías? ¡Amos anda! Me arrea
una... ¡menudo es! Mi Benito es que eso del amor como que no lo computa,
mientras tenga el aliciente de los sábados y la comida en la mesa, lo demás,
a él que le registren. ¿O me enamoraré de algún escritor
difunto, que es cosa muy agradecida, pòrque ni roncan ni hay que sacarles
los calzados deportivos al alféizar de la ventana ni salpican todo cada
vez que van al baño? Los mejores amores, los más duraderos y recreativo,
son los póstumos, qué duda cabe. Gabriel Ferrater, por ejemplo,
que acaba de publicar Justo Navarro un Evangelio de sus andanzas, la pieza
definitiva de la ferratolatría (una enfermedad contagiosa y terrible que,
desde el noreste peninsular, se exitende imparable por la meseta central). Ferrater
parece que un día, cuando tenía poco más de treinta años,
prometió que se mataría a los cincuenta, y dicho y hecho, oiga,
que lo prometido es deuda. Con esta jocosa anécdota comienza Navarro su
novela F.. Anda que, en plan fúnebre, también son
para echarles de comer aparte los de la editorial Bromera, que debe de ser como
Bruguera, pero en broma, me figuro. Lanzaron una campaña de publicidad
para promocionar una novela policíaca y no se les ocurrió nada mejor
que mandar al público en general, en plan anónimo, unas cuantas
esquelas, páginas necrológicas y detalles así de simpáticos.
La gente que lo recibió fue visto y no visto a la policía. A ver.
Con esas cosas no se juega. Para Josep Gregori, director de Bromera, la
campaña era "original" e "ilusionadora, al menos al principio".
Superilusionadora, nos ha merengao: menudo aliciente debe de ser recibir un anónimo
con una esquela. Bueno, don Pote, a seguir bien, que una se va yendo. Ah, por
cierto, que me han dicho, don Pote, que Miguel Munárriz se va de
Director de Comunicación del Grupo Santillana.
Atentamente,
Begoña
Martínez Izquierdo
(Si quieres proporcionar información de
primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a esta
dirección de correo).
NO A LA GUERRA
Diga
usted, don Pote, que aquí, como en la Bolsa, también se deja sentir
eso que le dicen el efecto Tango, con el aliciente de que las exportaciones
de libros españoles han caído casi un 15%. ¡Nos ha merengao,
para comprar libros están en Argentina! En estos mismos instantes, México
es el mejor cliente de libros españoles, ya que se deja en ellos 106 kilos
de euros. Los libros son productos, al menos los suyos, don Pote, bien empaquetados,
sin fecha de caducidad (no como otros, que vienen como los yogures, con menos
duración de lo que se tarda en leerlos) y además enriquecidos con
proteínas lipoactivas. Después de México van Francia (82
millones) y el Reino Unido (68 millones). Y, por cierto, de sus chicos, el que
sale en los papeles es Carlo Frabetti.
Ni
me miente eso de La Razón, doña Bego, y tengamos la fiesta
en paz.
Una se amortigua al enfado de don Pote, que también los chicos
de Anson (antes simplemente Ansón) se pasan un par de pueblos. Dicen:
"Los escritos de Carlo Frabetti, uno de los agitadores de la gala de los
Goya y colaborador de "Gara", no tienen desperdicio. Frabetti, en una
de sus "perlas", afirma que "la corbata, amén de antifuncional
y ridícula, es clasista y es, sobre todo, machista. Es vanidosamente reaccionaria,
chillonamente falocrática. Desconfiemos de los que la eligen. Y combatamos
a los que la imponen". Dado su equilibrio intelectual, cualquier día
emprende una campaña contra los que usan gafas o contra los zurdos".
¿Esto es nuevo periodismo o simplemente mala bilis de toda la vida? Se
conoce que a Anson le molan mazo (como diría Pombo) las corbatas y el bombardeo
de Irak, pero no le gusta el libro de Daños
colaterales, que debería ser de lectura obligatoria en las manifestaciones
en contra de la guerra.
En estas estábamos cuando, de pronto, va y sale
del armario Andrés Ibáñez, menudo sofocón.
Diga usted que abro el suplemento cultural de ABC, me veo la foto de Ibáñez,
tan apacible, con sus gafas y su libro en las manos, y el título de su
artículo: "Decido salir del armario". Menuda sofoquina
que me entró, más que nada por los niños, las criaturas del
escritor, que a lo mejor no sabían que su padre estaba metido en un armario.
Pero hay que leer hasta el final, porque lo único que confiesa Ibáñez
es que tiene en su casa altares a Shiva y Gannesh (¿quiénes?), que
practica el yoga y el pranayama (¿mande?), que aprende chamanismo y otras
orientalidades parecidas. Ah, bueno, pero, oiga, Ibáñez... ¡pa'
haberse matao!
Y, matao o muerto de envidia, va y sale del mencionado armario
Bigas Luna. ¡Atiza! Dice que es bisexual y que a partir de ahora se
va a llamar Bi. ¿Bi? Pues vale, Bi. A mi plín, acostumbrada a tener
que llamar a Penélope Cruz "Pe", a Diana de Galés Lady
"Di" y a Ansón Anson, pues poco trabajo me cuesta llamarle Bi
a un señor que, para mayor aliciente, va y se apellida Luna. Y además
declara a Europa Press don Bi: "Para mí la bisexualidad es una
de las mayores fuentes de riqueza de la vida sexual de un hombre intelectual o
mujer". ¿Hombre intelectual o mujer, he oído bien? Supongo
que las mujeres no estamos para ser intelectuales, sino para limpiar, fijar y
dar esplendor, como servidora.
Aunque, la verdad sea dicha, los escritores
se están volviendo muy aseados y relimpios, parece que ahora frotan las
novelas con Mr. Proper para que resplandezcan y se pueda comer en sus propios
capítulos. En lugar de leer los manuscritos, don Pote, hágales la
prueba del algodón, que no engaña. Mire, Luis Goytisolo publica
su novela Liberación y dice que se ha preocupado de sacarle
brillo y que "conseguir ese resplandor de la prosa, distinto al contenido
de lo que cuentas, es algo muy especial". Pero es que Javier Tomeo
también acaba de publicar La mirada de la muñeca hinchable
y dice: "Las palabras tienen que brillar por dentro, tener una luz interior
y creo que en esta novela lo he conseguido bastante". Después
de tantas novelas de cuarenta vatios, resulta que ahora van y sacan las novelas
halógenas, con esos resplandores que habrá que leerlas con gafas
de sol, mucho cuidado.
Oiga, don Pote, que me han dicho que el Transcantábrico,
ese tren de FEVE que recorre el Norte de España (Santiago de Compostela,
Viveiro, Cudillero, Oviedo, Gijón, Santillana, Comillas, Santander, Bilbao,
Balsameda y San Sebastián) está ofreciendo dos billetes a muchos
escritores a cambio de un cuento. Como se lo digo, don Pote. Parece que muchos
han preguntado al señor Transcantábrico que cuánto iban a
cobrar (que es lo primero que preguntan los escritores, salvo los inéditos,
cuya primera pregunta es siempre: ¿dónde está el servicio?)
y, como les han dicho que nones, pues ya han dicho que no se montarán en
primavera en el tren. Una cree que es una malísima idea, porque ha visto
en qué condiciones suele quedar el tradicional tren negro que va
hasta Gijón cargado de escritores todos los veranos: más que tren
parece el barco ebrio. Y una, detrás, a limpiar. Nos ha merengao.
Lo
dicho, don Pote, que a ver si me cuidan esta sede editorial y le sacan brillo
como si fuera una novela.
Atentamente,
Begoña Martínez
Izquierdo
(Si quieres proporcionar información de primera mano a
la Sra. Begoña, dirígete a esta
dirección de correo).
HEMORRAGIA DE CHAMPÁN A BORBOTONES
No,
si a mí me parece muy bien, pero es que no tienen ustedes ni la más
mínima consideración, don Pote. Y una detrás, a limpiar.
Que una novela de la editorial es finalista de un premio, pues me parece muy bien,
oiga, pero eso no quita que me dejen la sede editorial en sí como una cuadra
o cochiquera. Que me parece muy bien que lo celebren con el autor, el Rafael
Reig ese, si yo no les digo nada, pero después me lo dejan todo como
lo han encontrado, ¿qué les cuesta? El señor Reig, lo que
es escribir, escribirá muy bien, como un campeón, ahí ni
entro ni salgo, ahora bien, lo que es acertar con los ceniceros, es que ni de
broma, que me ha puesto el suelo que da lástima verlo. A mí me parece
de perlas que se me beban ustedes una botella de cava, oiga, pero, vamos a ver,
¿qué pinta el corcho estampado en la pantalla del ordenador? ¿Es
que no podían apuntar? Que se beben el citado espumoso en tazas de café,
allá penas, oiga, que les aproveche... ¿pero era indispensable apagar
luego las colillas dentro, en lo que les sobra después de brindar? Una
idea muy chiripitifláutica, la de poner periódicos y manuscritos
inéditos como mantel, don Pote, me parece de perlas, pero cuando se vuelca
una taza, ¿no lo podían recoger, en lugar de dejarme aquí
toda la pasta de papel maché? Y, por cierto, ¿se puede saber quién
es el cochino que ha dejado un chicle pegado en plenas pruebas de imprenta! ¡Un
poco de consideración, don Pote, que luego una tiene que venir detrás,
a limpiar!
Mire,
doña Begoña, ha sido una gran noticia. Dése cuenta que han
escogido Sangre a borbotones como una de las
cinco mejores novelas publicadas el año pasado. Y eso es un reconocimiento
para todos nosotros, doña Bego, un reconocimiento al trabajo de la editorial,
al esfuerzo de todos, incluida usted, señora Bego, no le quepa duda...
Sí, ya, claro, ¡amos anda, don Pote! Si no me han dejado ni un
poco de chopped, se han bebido todo el cava y, para mayor aliciente, me
han puesto lo que es la sede editorial en sí toda patas arriba. Ya les
vale, ya. Cada cosa lo que sea, don Pote. A mí la presencia de Lengua
de Trapo entre las editoriales finalistas me parece de rechupete, como se
lo digo. Un reconocimiento a su labor, don Pote, y también a la de todas
las editoriales pequeñas, que llevan a cabo una contribución decisiva
al mercado literario, no le quepa duda. Servidora es partidaria al ciento por
ciento de la biodiversidad cultural: tiene que haber editoriales grandes y pequeñas,
especies protegidas y dinosaurios, editoras herbívoras, que sólo
publican libros con los renglones sin acabar, o sea de poesía, y otras
con sus dos estómagos, para rumiar esas obras inmortales que requieren
una segunda digestión (y a menudo un par de alka-seltzers). Un buen detalle
de la Fundación Jose Manuel Lara, diga usted que sí, pero
no me tenga morro: servidora, ni agradecida ni pagada.
Bueno, eso es verdad,
don Pote, que yo le agradezco que me deje llevarme libros, claro que sí,
pero un poco de dinero contante y sonante tampoco molesta, eh. Por eso mismo le
digo que la novela de Reig es contundente: apuesto por ella, don Pote, y no porque
sea de la casa, que conste, sino porque se merece ganar.
Los
otros finalistas son Javier Marías, Terenci Moix, Almudena
Grandes y Enrique Vila-Matas. No se crea que está fácil
la cosa, señora Bego.
Les tengo fichados, don Pote, usted no se preocupe.
Bueno, a los de Madrid, claro, que una no viaja mucho. Al Reig y a la Grandes
les veo por el barrio, en el mercado de Barceló y a veces con los críos,
en la plaza de Olavide. Y al joven Marías también, que es un señor
que pasea a mucha velocidad, se lo aseguro. A Enrique Vila-Matas ya le tengo visto
alguna vez con usted, don Pote, que sé que son amigos. Y al Terenci por
la tele, que antes salía mucho. O sea, que está todo controlado.
Ah, que se refiere a sus obras literarias y eso. Hombre, no, eso no, tanto
como leérmelos, lo que es leérmelos, mire usted, que una tiene mucho
trabajo y, claro, como aquí sólo me regala usted los libros de la
editorial y algunos calzados para los críos, pues no.
Pues muchas gracias,
don Pote, me llevo los cinco libros finalistas y ya le iré contando.
Pues
diga que abro el periódico y me encuentro este titular: "Juan Bonilla
se adentra en las mafias y la prostitución".
¡Toma castaña!
Y parecía buen chico, así, con cara de no haber roto un plato y
mira: metido a mafioso. Y en plena prostitución. Qué disgusto se
habrá llevado su familia.
¿Cómo con una novela? ¿Que
se adentra en la mafia con una novela? ¡Oiga, pero ese chico está
zumbado! Una, para adentrarse en las mafias y en la prostitución, más
que una novela, se llevaría una pistola, por ejemplo.
Recibido, don
Pote, cambio y corto. Le copio, le copio. Que ha ganado Juan Bonilla el Biblioteca
Breve con Los príncipes nubios, que es una novela que trata
de mafias y prostitución. Comprendido. 30.050 euros que se lleva Bonilla,
para comprarse calzados. Eso es otra cosa. Lo más raro es lo de los 50,
que parece una propinilla, ¿o será para los calcetines correspondientes
a los mencionados calzados deportivos?
Y que se ha muerto la mujer de Cela,
oiga, que lo he sentido mucho. La primera, me refiero, Rosario Conde. Tenía
88 años. Había estudiado magisterio, pero cuando conoció
a Cela era empleada del Sindicato del Metal. Dijo que la primera impresión
que le produjo don Camilo José fue esta: "Me pareció redicho,
pedante y endiosado". Qué tino, don Pote, para mí que lo caló,
¿verdad? En 1977 dijo esto Cela: "Mi matrimonio viene durando perfectamente
bien desde 1944, y te diré la razón: fue un matrimonio de conveniencia,
como deben ser todos los matrimonios". Equilicuá, si no, que le
pregunten a Marina Castaño. A mí, qué quiere que le diga,
doña Rosario Conde me parece que fue una mujer ejemplar, sensata y discreta,
buena persona hasta el final.
Y luego que me han dicho que Juan Madrid
se va a poner a dirigir una película, basada en su novela Tánger.
Los actores parece que son el cubano Jorge Perugorría, Ana Fernández,
José Manuel Cervino y Fele Martínez. A mí me parece de rechupete,
como si le da por grabar un single, aunque lo que me gustan de verdad son sus
novelas. Estoy deseando leer la última, Grupo de noche.
Claro
que, si me tengo que leer las cinco finalistas estas, pues ya le digo, me parece
que la de Juan Madrid va a tener que esperar.
Lo dicho, don Pote, enhorabuena,
pero a ver si no me ponen la sede editorial como una cuadra la próxima
vez.
Atentamente,
Begoña Martínez Izquierdo
(Si quieres
proporcionar información de primera mano a la Sra. Begoña, dirígete
a esta dirección de correo).
LA
DEMOCRACIA LITERARIA
Abro
el Bobelia y me encuentro a Jonathan Franzen presumiendo de que
es un escritor que escribe para el público y que se declara partidario
de "una visión democrática de la literatura". Me
quedé ojiplática, patidifusa y boquiabierta, don Pote, como se lo
estoy diciendo: ¡el mismísimo Franzen! Va el tío y dice que
"Rechacé la idea del escritor como genio frente al minúsculo
lector de a pie, así como la existencia de una jerarquía entre distintos
tipos de lectores. En cuanto se empiezan a hacer distinciones entre el público
lector surgen toda clase de complicaciones." Cuánta razón
tiene, pero.. ¡Que lo diga precisamente Franzen, también manda huevos,
con perdón! En Bobelia no dicen ni una sola palabra de su famosa
pelea con Ophrah. Le cuento, don Pote. La cosa fue que Ophrah Winfrey anunció
que había escogido Las correcciones como libro del mes de
su programa. Esto le viene siendo, don Pote, un equivalente a que, pongamos, el
programa de María Teresa Campos eligiera un ladrillo de Javier
Marías como libro del mes, puesto que la Ophrah es como la Campos,
aunque más colorida, ya que ella me viene siendo negra, don Pote. Ser libro
del mes del programa suponía una multiplicación espectacular de
las ventas, así que cualquiera se pondría contento, se imagina una.
¿Se alegró Franzen? Quia, don Pote. Primero Ophrah va y llama a
Franzen y se lo cuenta. Franzen lo primero que dice es que a él que le
registren, que no tiene tele, por supuesto (Franzen es un intelectual, a ver si
no nos confudimos) y que por lo tanto no sabe qué es eso de La Tarde
con María Teresa Campos ni Operación Triunfo ni Gran Hermano
ni nada. Más tarde el tipo reconocería ser propietario de un aparato,
pero juró que sólo veía partidos, como Marías, que
no ve nada más que los partidos del Madrid. Y en la entrevista de Bobelia
también se declara poseedor de televisión, ya que asegura: "Muchas
veces apago la televisión porque me hace sentirme solo." Típico
de Franzen: se ha comprado una tele sólo para poder darse el gustazo de
apagarla, menudo aliciente. Total, que Franzen primero le dice que sí,
que guais y que le mola mazo (como diría Pombo, el académico) y
luego, el tipo empieza a sentirse "uncomfortable" y un poco bastante
"conflicted", según dijo. O sea, incómodo y super-conflictuado,
según me apunta mi chico el mayor. Por todo el morro, este demócrata
de la literatura, va y dice entonces que se pregunta qué tipo de personas
van a leer un libro recomendado por Ophrah, o por la Campos, como quien dice.
Que además entonces, exclama empavorecido, su libro acabaría vendiéndose
en Wal-Mart, o como quien dice, en el mismísimo Continente, frente por
frente de la charcutería y de los productos lácteos. Hasta ahí
podíamos llegar, se dice el demócrata. Que a él no le mola
que le lea según que gente, declara entonces en varias entrevistas. Que
lo del programa de la tele, pues que no le apetece o mola, porque entonces acabaría
leyendo su novela gente que él prefiere que no la lean, francamente. Super-demócrata
total, verdad, don Pote. Esto, para entre mí, pienso yo que es muy nuevo.
Oséase: los lectores escogen los libros que quieren leer, vale, pero ¿tiene
derecho un escritor a escoger a sus lectores? ¿Puede decir que no le da
la gana de que le lean según que tipo de personas? O sea, ahora hay unos
escritores tipo Franzen que se han convertido en selectos locales nocturnos, con
matones a la puerta y un cartel en el que se especifica: "No está
permitida la lectura de la última novela de Javier Marías a quien
lleve calcetines blancos". ¿Se van a publicar los libros con una faja
que diga "Reservado el derecho de admisión"? Franzen decía
que: "I feel like I'm solidly in the high art literary tradition, (...)
but it also heightens these feelings of being misunderstood.", o como
quien dice: "Me parece a mí que formo parte de lleno de la tradición
literaria del arte culto (...) y no quiero ser malentendido". Claro,
hombre, a ver si le leían los espectadores de Ophrah y no captaban toda
la intríngulis artística de su novela, eso no se puede consentir.
¿Tienen derecho a leer a T.S. Eliot quienes lleven en los pies unos calzados
deportivos, por ejemplo? Franzen, el demócrata de la literatura, no quería
que forraran su obra maestra para transportarla en largos trayectos de metro.
Y también dijo que le fastidiaba que en la edición especial que
se haría hubiera un cartelito que dijera: "Libro recomendado por Ophrah".
Al final Oprhah canceló el asunto, muy digna ella, lo mismo que haría
la Campos, diciendo que, si Franzen no nos quiere, pues que le den. No le cuento
la que se montó, don Pote, con todos los editoriales de los periódicos
soltando venablos: que qué se había creído el tal Franzen,
que hasta ahí podíamos llegar, que se fuera con su "high art
literary tradition" directamente a mamarla a Parla (o a Queens, que lo decían
en inglés), etc. Hasta el New York Times le dio unos sopapos al
engreído Franzen, con eso se lo digo todo, don Pote. Y ahora el chaval
va y se viene a venderles la moto a los de Bobelia, que deben de ser más
inocentes que el mecanismo de un cubo, presentándose nada menos que como
un campeón de la democracia y de la literatura que quiere entretener a
los lectores. ¡Ya te vale, Franzen, ya te vale! A mí, don Pote, es
que estas cosas del inglés me las traduce mi chico, que lo estudia para
el día de mañana, y se lo ha leído todo en
este sitio web.
Y otra cosa, don Pote, que me he enterado de que en Perú
aún existe una orden de prisión contra César Vallejo,
por su participación "en un motín con incendio y saqueo".
El poeta murió en París, un jueves, por supuesto, pero parece que
la burocracia es tan lenta que aún está vigente la orden. El escritor
Eduardo González Viaña ha pedido la absolución formal
para el poeta al que todos le daban duro con una piedra y también con un
palo.
Otra que está para que la encierren, don Pote, es la ministra
Pilar del Castillo. ¿Pues no va y dice que "es esencial conocer
bien la obra de Umbral para entender la España de finales del siglo
XX". ¡Arrea! ¡Con un par! Umbral, reacio al halago, insensible
al peloteo, no pudo contenerse y le besó la mano, diciendo luego, con visible
emoción: "Es una política admirable". Vaya par
de dos, don Pote, deberían meterlos debajo de un edredón, como en
Gran Hermano, a la ministra con sus chalequitos rameados y al Umbral con
su bufanda y sus gafas, a ver cómo acababa el asunto.
Por cierto, don
Pote, que a Carmen Esteban la han nombrado capitoste de la editorial Crítica
y una se alegra ya de entrada porque es chica. Que sí, don Pote, que sí,
que hay pocas chicas. Es verdad que el último premio Casa de América
lo ha ganado Cristina Cerrada; y que la finalista, para mayor aliciente,
ha sido Esther García Llovet... pero aún así, más
chicas quisiera yo ver, más que nada por cómo dejan los baños.
No hay color: impecables. Usted disculpe, don Pote, pero ¿qué les
costará apuntar bien? ¿O por lo menos levantar la tapadera? Y la
toalla, ¿cómo se la encontró, hecha un burruño? A
un tío siempre hay que recordarle lo mismo: tu mamá no trabaja aquí,
así que mejor lo limpias tú. Pues no, como quien oye llover, y una
detrás, a limpiar.
Atentamente,
Begoña Martínez
Izquierdo
(Si quieres proporcionar información de primera mano a
la Sra. Begoña, dirígete a esta
dirección de correo).
RAE: AFORO COMPLETO
En
la Academia Española, la que fija, limpia y da esplendor, no cabe un alfiler,
don Pote, como se lo estoy diciendo, igual que en las rebajas de enero. Va primero
y entra Pombo, que ya es voluminoso en sí, con el aliciente de que
aporta ni más ni menos que la vida, la vida misma, que entrará de
su mano a la Academia, según dijo, y por si fuera poco ahora entra Arturo
Pérez-Reverte y dice que, con él, entran todos sus lectores
a la Academia. ¡Atiza! Eche cuentas, don Pote: unos cinco millones de particulares,
oiga, que se dice pronto. Y una, detrás, a limpiar. A servidora, particularmente,
le parece requetebien don Pérez-Reverte, la verdad, pero siempre hay descontentos,
es lo que tiene, ¿no? Mientras los académicos votaban, hubo una
manifestación a la puerta: unos tipos que llevaban cazuelas para armar
ruido dándole con cucharas, y unas pancartas. Los periodistas les preguntaban
y ellos decían que eran "estetas". Como se lo estoy diciendo:
¡estetas! O sea, ya les vale. De individuos que a sí mismos se denominan
estetas, líbrenos Dios todopoderoso, amén. Los tales estetas no
quiera usted saber cómo dejan un cuarto de baño tras permanecer
en él quince minutos de reloj: alicatado hasta el techo de chapapote, se
lo digo yo. Total, que los mencionados estetas gritaban consignas: "¡Pérez-Reverte,
Tamara es la siguiente!" y proponían como académicos a
Jesulín o a Chiquito de la Calzada. Anda que, ¡pa'haberse
matao con los estetas! Según los dichos estetas (que son bastante redichos,
además): "Esta desfachatez no ha puede tener otra causa que la
presión de PRISA, es como de risa que este tipo forme parte de la
Academia".
Y entonces va don Fermín Vargas, que es el
señorito de Alianza Editorial, y asegura que España es un
país de escritores, no de lectores. Cuánta razón tiene: aquí
el más tonto hace relojes y nadie tiene tiempo para leer, porque están
todos dale que te pego, manuscribiendo obras maestras, no te fastidia. El sector
editorial dice Vargas que experimenta una elevada concentración: "25
empresas facturan el 63 por ciento, mientras que otras 396 sólo el 3,1
por ciento". Oséase, que me viene diciendo que se lo llevan crudo
unos pocos, como en todos lados, ¿no? Hay 50 novedades diarias, por tanto
los libreros apenas tienen tiempo ni de sacarlas de los paquetes: las devuelven
en el mismo embalaje sin abrir siquiera las cajas. El ciclo de vida de un libro
es como el de una lombriz o así, o como el de un dinosaurio con cuatro
alas de esos que acaban de aparecer fósiles en China y que les dicen micro-raptores.
Luego va y habla don Vargas del precio de los libros. Que si son caros o no son
caros. ¿Caros? ¿Caros los libros? Dice que para nada, oiga: "el
52 por ciento de los libros valen menos de 10 euros, el 72 por ciento no llega
a los quince". Visto así, no parecen tan caros, por lo menos comparados
con los zapatos Gorila de ir al colegio que me llevan los críos, don Pote,
que se han puesto por las nubes, con el aliciente de que se les quedan pequeños
en un abrir y cerrar de ojos, ya que ellos no me paran de crecer a velocidades
supersónicas, sea por los alimentos lipoactivos que se administran sin
parar las criaturas, sea por el efecto de las reformas en los planes de enseñanza.
Y los zapatos, don Pote, sucede que no se pueden comprar crecederos, como los
pantalones o cazadoras, o los mismos libros, si usted me apura. Hay autores que
escriben libros crecederos, que se los puede uno volver a leer mucho tiempo
después y le siguen valiendo. Como le digo una cosa le digo la otra, don
Pote: la mayoría de los libros, sin en cambio, ya no son crecederos; se
te quedan pequeños incluso antes de llegar al último capítulo.
Serán, no digo yo que no, muy ponibles, muy a la moda de la actualidad
del minuto sincronizado, pero debía venir la fecha de caducidad en la contraportada,
para no hacer tanto fraude al consumidor. Y no lo digo por usted, que publica
libros crecederos: ¡yo me entiendo!
En fin, José María
Merino, que es un escritor al que siempre he confundido con Luis Mateo
Díez, no puedo distintiguirlos, igual que a Hernández y Fernández
o a los ministros Acebes y Michavila; deberían ponerle a uno de ellos una
marca, que pudieras situarte, tipo "Ah, ya, Merino es el de la cruz en la
frente; el otro es Mateo Díez". Es una sugerencia. Merino, ya le digo,
ha ganado el VII Premio NH al mejor libro de relatos publicado en 2002:
9.500 euros pa'l bote por unos Días imaginarios que se ha
imaginado él en su casa. En cambio, Andrés Ibáñez,
con El perfume del cardamomo, ha ganado ídem de lienzo en
la categoría de obra inédita: 18.500 euros, para comprarle a las
criaturas todos los calzados que le dé la gana hasta que lleguen a la edad
de la litrona de Mahou y haya que sacar por la noche a la ventana sus calzados,
para que no llenen toda la casa de ese perfume de cardamomo que desprenden los
calzados de los críos. ¿Qué cosa es un cardamomo, por cierto?
A mí, que me registren, don Pote, pero seguro que Ibáñez
lo sabe, que le vi yo hace mil años en la Autónoma y ya era de los
más listos, aunque luego se fue a los Estados Unidos de América,
supongo que como yo me cambié de grupo, para escapar de so el poder y la
erudición de Ynduráin, se me figura. Al premio que se ha
llevado Ibáñez se habían presentado 4.000, o sea, que es
verdad que este es un país de escritores. Levantas una piedra y salen miles
de prosistas reptando con un manuscrito adherido en las ventosas de sus extremidades.
Este premio, en ediciones anteriores, lo han ganado escritores como Cristina Fernández
Cubas, Aurelio Loureiro, Espido Freire, Soledad Puértolas, Luis Mateo Díez
(¿o fue otra vez Merino?) y Almudena Grandes.
¿Y
Pedro Ugarte? ¿Es que Pedro Ugarte no ganó el NH? ¡¡Nos
silencian!! ¡Complotan! ¡Maquinan! ¡Conspiran contra los pequeños
editores, los que con un esfuerzo titánico...
Ya está, ya se
ha disparado don Pote. Admitámoslo, Pedro Ugarte también, que ahora
publica don Pote una obra suya, Materiales
para una expedición, y se me pone sulfúrico el hombre,
que es que usted se vuelca con los autores y así no vamos a ninguna parte,
don Pote. Luego van y se toman confianzas y dejan el cuarto de baño en
un estado subsahariano, oiga: ¡menos prosa inmortal y más tirar de
la cadena!
Tranqui, don Pote, ya pasó todo. Conque, ya sabe, en eso
estamos, que a ver si me sube el sueldo, que no se imagina lo que han subido los
calzados de las criaturas, se lo digo con la mano en el corazón y un olor
a cardamomo que tira de espaldas, con el aliciente de que además se les
quedan pequeños en cuanto pestañeas, se conoce que se encuentran
en plena edad del crecimiento.
Atentamente,
Begoña Martínez
Izquierdo
(Si quieres proporcionar información de primera mano a
la Sra. Begoña, dirígete a esta
dirección de correo).
CENTENARIOS
Llega
una de Navidades y se encuentra, sin comerlo ni beberlo, trabajando para una editorial
centenaria. Oséase, que publica su libro número cien y, por consiguiente,
don Pote está contentísimo, como un crío con zapatos nuevos,
y una detrás, a recogerlo todo, como siempre. De hecho, el libro con el
que hace cien la editorial se titula Cómo
le salieron las manchas al universo. ¿Es una indirecta, don Pote? ¿Qué
manchas, oiga? El universo, allá él, pero en esta centenaria sede
editorial no me señalará usted ni una mancha, hombre, ni una sola,
que se la tengo como una patena, libre de chapapote, con los baños relucientes
(a pesar de lo que me ensucian los autores, con la manía de orinar para
quitarse los nervios) y con los manuscritos relucientes, que se podría
comer encima de ellos, y eso que me los ponen ustedes perdiditos de ceniza, caspa,
legañas, café con leche y hasta esmalte de uñas, que parece
que lean con todo el cuerpo, la verdad. Casi centenario debe de ser también
el señor Saramago, que acaba de publicar El hombre duplicado.
Un tío que va y ve en una película a uno que es clavadito a él
y entonces, como es un personaje de novela, pues como que se obsesiona el individuo
hasta que lo encuentra y entonces va y se traumatiza y se hace esta pregunta tan
profunda, pero tan profunda que una, francamente, es que no hace pie: ¿quién
es él auténtico, él o yo? Ha dicho el premio Nobel que la
idea se le ocurrió afeitándose, como yo me temía. Libros
ya no sólo publican los escritores, sino prácticamente todo quisque,
presentadores de la tele, actores, tonadilleras, etcétera, y ahora últimamente
también los altos cargos, como por ejemplo, Su Santidad el Papa Juan
Pablo II, que va a publicar un libro de poemas, o Luis Alberto de Cuenca,
el Secretario de Estado, que ídem de lienzo. ¿Y para qué
tanto publicar libros, pregúntase una, si luego los escritores van y se
mueren en la indigencia, como Gironella, a cuyos tres volúmenes
les he tenido que quitar el polvo en todos los hogares en los que he estado? El
personal, como quien oye llover, venga de escribir, venga de publicar, y así
estamos, cumpliendo los cien títulos, oiga. Dicen, además, que se
muere el olmo ese al que Machado le dedicó una poesía. ¡Nos
ha jeringado! Es que no me cabe en la cabeza: si cuando escribía Machado,
el arbolico estaba ya hendido por el rayo y en su mitad podrido, lo raro sería
que ahora todavía siguiera vivo, ¿no? Vamos, que el olmo también
debe de ser un poco bastante centenario. Por cierto, a Domingo Ynduráin
le han vuelto a elegir secretario de la Academia Española, la que fija,
limpia y da esplendor. Cuando me hice yo mi carrera de Filología, hace
cien años más o menos, en la Universidad Autónoma, me cambié
de grupo para escapar de don Domingo, que era uno de los mejores profesores, pero
me daba miedo. Un día, en clase, un estudiante con numerosas dioptrías
levantó el dedo y, precedido de caudalosos balbuceos, logró al fin
emitir una opinión. Impertérrito, Ynduráin le escuchó
y luego preguntó:
¿Eso
lo ha leído usted en algún sitio o es una opinión propia?
No, no: es
mi opinión personal, no lo he leído en ninguna parte
contestó
el estudiante miope, a punto de reventar de orgullo.
Me
lo esperaba: semejante sandez no podía andar por ahí impresa.
Total,
que me cambié de grupo, aunque seguí yendo a sus clases, porque
Ynduráin era ya entonces uno de los pocos sabios que quedaban, como te
digo una cosa te digo la otra.
Lo dicho, don Pote, ya le digo, que feliz 2003,
que publique usted otros cien o más, y que le colme el año las bienaventuranzas
o como se diga.
Atentamente,
Begoña Martínez Izquierdo
(Si
quieres proporcionar información de primera mano a la Sra. Begoña,
dirígete a esta dirección
de correo).
EL ACADÉMICO SE ENROLLA
Una,
por razones profesionales, se identifica un poco bastante con la Real Academia
Española, que también "limpia, fija y da esplendor".
Ahora han elegido académico a Álvaro Pombo, que ha sido decírselo
-oyes, Álvaro, que ya está lo tuyo y eres académico, mira
qué bien- y ponerse el tío a hacerse el moderno: "La Academia
está muy al loro de todo lo que sucede en el mundo", va y dice.
Una es compasiva y se enternece con facilidad, como por ejemplo cuando oye a un
académico diciendo "al loro" para convencernos de que es muy
moderno, igual que un padre de familia con barriga que se pone unos pantalones
vaqueros los sábados para comerse el mundo. Qué enrollao, ¿a
que sí? Pombo también presume de conocer expresiones como "mola
mazo". Y, para referirse a una chica, va y dice "una pibe".
¿Una pibe? Eso ya es como llevar los vaqueros planchados y con raya, igual
que hacen los padres de familia... ¡enternecedor! Si seré tonta,
que se me está poniendo toda la carne de gallina. ¿Tiene planes
Pombo para su actividad académica? Más de uno. escucha. En primer
lugar, aseguró que: "En la Academia lucharé contra el chapapote
lingüístico". ¿Con un mono blanco y mascarilla, como
los chicos voluntarios? ¿Quitando chapapote de la lengua con sus propias
manos? Luego Pombo va y se pregunta cuál puede ser su contribución
a la Docta Casa y él mismo se responde en un periquete, con esa humildad
franciscana que caracteriza a los escritores laureados: "¿Qué
puedo aportar yo? ¡La vida!" ¡Ahí queda eso! Álvaro
Pombo, con vaqueros bien planchados, va a introducir lo que es la vida en sí
en la Academia Española.
Javier Marías deja de colaborar
con El Semanal, después de casi cuatrocientas colaboraciones en
el suplemento. Con la Iglesia hemos dado, lo de siempre. Se le ocurrió
a don Marías escribir contra la Iglesia, en un artículo titulado
"Creed en nosotros a cambio", y de inmediato fue censurado por
las pías autoridades del Grupo Correo. El artículo que no vio la
luz en El Semanal terminaba con esta pregunta (retórica) sobre las
Iglesias: "¿Pero hay acaso alguna que no dé órdenes
y no legisle, que no influya en las vidas de sus creyentes y no aspire a controlarlas,
que no prohíba y no manipule y no amenace y no castigue y no atemorice,
y que no saque provecho?"
Total, don Pote, ya le digo, mientras nos
meten la vida misma en la Academia, servidora se va de vacaciones. Así
que, usted disimule y feliz Navidad.
Atentamente,
Begoña Martínez
Izquierdo
(Si quieres proporcionar información de primera mano a
la Sra. Begoña, dirígete a esta
dirección de correo).
COMIDA
SANA Y BÍFIDUS ACTIVOS
Tengo
trabajo para aburrir, señoras. Me lo ponen todo perdido, con esa carretada
de manuscritos entregados a mano por las novias del autor, que me vienen
siendo como la madre de la artista, pero sin moño ni la combinación
asomando por los bajos de la falda. Algunas hasta se me ponen los pantalones de
cuero negro para pasear por las editoriales esas obras maestras escondidas en
un cajón. Me paso el día dale que te pego, bayeta en mano contra
las manchas de "relatos de reales". Son como críos. Después
de Soldados de Salamina, no paran de llegar originales pringosos
de historias reales, paquetes de folios encuadernados en canutillo donde mezclan
de realidad y ficción con la minipímer, soltando bastante grasa
de la guerra civil y salpicándolo todo. El año pasado, todo eran
cura-sanes iguales que Lo mejor que
le puede pasar a un cruasán, y una detrás, limpiando,
venga de frotar con el spóntex esos ácidos retratos de centros de
ciudades que no salían ni con la lejía. El Salamina esTe ha sido
este año como el pacharán, que de pronto se puso de moda y era una
plaga: en todos los restaurantes, después del postre, la dichosa copita
de pacharán. Ya lo dice el Chunchunberry, que lo de la literatura es
como la comida.
Enzensberger,
señora Bego: Hans Magnus Enzensberger.
Eso, Chunchunberry.
¿Pues no va y dice el tío en El País que "el
único sector en que se encuentran estructuras similares a las del mundo
editorial es el de la gastronomía"? Que por un lado hay las hamburguesas
y luego tienes restaurantes que sirven en cambio carne de primera y cocinada a
todo lujo. Lo que le asombra a Chunchunberry es que "la producción
de libros es, que yo sepa, el único sector en el que una hamburguesa cuesta
exactamente lo mismo que un filete de solomillo, y una porción de patatas
fritas exactamente lo mismo que un pastel trufado".
¿Qué
propone Chunchunberry? Pues subir los precios, pero ya mismo. Oiga, don Pote,
que ya están tardando. Poner los libros más caros... ¡Nos
ha merengao! El que quiera un solomillo, dice Chunchunberry, que lo pague. Y el
que quiera un McPollo con patatas, pues ya sabe lo que hay.
Parece que Chunchunberry
no conoce la nueva cocina, esos MacPollo a precio de solomillo, pero no
tiene más que comprarse algún premio literario y ya verá
lo que le pasa.
Otro premio es, en cambio, el de Joan Perucho, que ganó
el Premio Nacional de las Letras. Rosa Mora le entrevista en El País.
Resulta que Perucho era juez y cuenta que: "Una vez, cuando era juez,
me tocó asistir junto al médico forense a la exhumación de
un cadáver. Me impresionó mucho cuando sacaron el féretro,
la tapa era de un color gris, se reflejaban una especie de grafismos y parecía
que salían unos flujos rojizos. Pensé que lo habían enterrado
vivo, pero el forense me tranquilizó. Es normal, me dijo, pero lo relacioné
con un cuadro de Tàpies: las estructuras y elementos de la muerte que están
detrás de las cosas. Cuando se lo dije a Tàpies no le gustó
nada." Qué vida, ¿no? Los cuadros de Tàpies parecen
el interior de la tapa de los ataúdes y hay novelas por ahí idénticas
a notas de suicida. Y luego, esos flujos rojizos... ya me dirá usted cómo
narices se limpian unos flujos rojizos de un Tàpies, que por más
que restriegue una.
Mi señorito don Pote se ha ido a Guadalajara-en-un-llano,
así que por consiguiente aquí hay bastante relajo. Están
de los nervios. Llega la Navidad y hay que cerrar el balance del año; a
nadie le salen las cuentas. Bayeta en mano, pongo el oído: dicen que en
Random House-Mondadori, Carlota del Amo pasa a ocuparse de Debate,
Lumen, Mondadori y Areté, es decir, el área literaria del grupo,
mientras Alicia Martí, desde Barcelona, realizará las labores
de prensa de Plaza & Janés y Grijalbo. En Santillana, Victoria
Chiapas, responsable hasta hace poco de Alfaguara infantil, se ha hecho
cargo de la dirección editorial de Punto de Lectura y Suma de letras
en sustitución de Enrique de Polanco. En el grupo Planeta
sube Julián León...
Y así todo: oiga, don Pote,
que me mareo, no siga, que luego me va a contar usted ha quién han nombrado
empleado del mes MacPollo. ¿No salen también los editores fotografiados
con delantal? ¿No? Qué raro...
Así que, don Pote, usted
disimule y hasta el jueves.
Atentamente,
Begoña Martínez
Izquierdo
(Si quieres proporcionar información de primera mano a
la Sra. Begoña, dirígete a esta
dirección de correo).
BEGOÑA
INSISTE: LA SEMANA CULTURAL
Como todos los jueves, la señora Begoña
Martínez Izquierdo nos cuenta su semana literaria:
Goytisolo Bros.,
Ltd.
Lo bueno de las empresas familiares es que, si, por lo que
sea, uno no puede hacer una cosa, pues la hace otro y tan campantes, intercambiablemente,
como yo le llamo. Por ejemplo, supongamos que un día Juan Goytisolo
no pudiera comparecer a su cita periódica con los medios de comunicación
para denunciar el amiguismo y tal. Pues nada más sencillo, llama a su hermano
y éste hace unas declaraciones en un pis pas. Así que va Luis
Goytisolo y abomina de los premios literarios. Vale, oquéis. Además,
va y también abomina de la juventud. La grave acusación de Goytisolo
contra la juventud en general es que "se parecen a los Simpson".
Claro, Luis, claro: eso en cambio no pasa en absoluto con sus padres, que no se
parecen lo más mínimo a Homer Simpson, ¿verdad que
no? Goytisolo, que acaba de publicar El porvenir de la palabra,
está acabando una novela, Liberación, de la que (con
esa modestia que caracteriza a los escritores) va y afirma: "Será
una de las importantes de las mías". Parece que lo que de verdad
le saca de quicio de los jóvenes es que "Son muy impacientes, sólo
piensan en zapear, tocar teclas, cambiar.." También se escandaliza
de las pintas que le llevan: "Su modo de vestir, su apariencia, recuerda
a los dibujos animados". Él, en cambio, tiene un halcón
en su casa, mira tú por donde. Que no, don Pote, que hablamos de un halcón
vivo tal cual, y que vuela. Vamos, tan vivo que se llama Moisés, con eso
te lo digo todo. De los premios también abomina Goytisolo y dice que habría
que "suprimir todos los premios Nacionales y el Cervantes para evitar
caer en un juego de amiguismos donde se premia a los más afines".
El dinero, según él, debería dedicarse todo al Premio Príncipe
de Asturias, "pero sin que intervenga el Estado", advierte, aunque
al parecer no añade que deban dárselo a él, ni siquiera lo
insinúa, que yo sepa. Mientras tanto, su hermano Juan, ha concedido una
entrevista al suplemento
literario del Village Voice, que es como el Tentaciones, sólo
que en Nueva York mismo y en inglés, para que Muñoz Molina
se lo pueda traducir a Javier Cámara.
La Santa
Ira de don Pote
El halcón de Luis Goytisolo grazna, pero
el que sí está que trina es don Pote. Dice que le ningunean. A Herralde
(Anagrama), el día 1 de diciembre le darán en la Feria Internacional
del Libro de Guadalajara el premio que le reconoce como mejor editor del ámbito
hispanoamericano, después de ser elegido mejor editor español (1994)
y europeo (Targa d'Argento, 1999).
No contentos con eso, van y
le dan el premio a la mejor labor editorial 2002 a Jaume Vallcorba (Quaderns
Crema y El Acantilado). Lo primero que ha dicho Vallcorba es que le
importa un rábano el mercado editorial, como te lo cuento: "Me
importa un rábano el mercado editorial". Asimismo ha dicho: "Me
importan los lectores, que aparezcan nuevos y que conecten con el proyecto de
El Acantilado. El mercado es un señor que no me han presentado.
Y en cuanto a las leyes del mercado, me suena a música celestial. Lo importante
es ir tirando, que se lean los libros y que gusten". Dice que lo suyo
es seguir haciendo "ediciones modestas de unos 3.000 ejemplares, que es
lo que siempre han hecho los editores europeos".
¡¡Nos
silencian!! ¡Complotan! ¡Conspiran contra los pequeños editores
que arriesgan en Madrid mismo! Nosotros, los que con un esfuerzo titánico...
Otra vez se ha encasquillado don Pote, así que tengo que cambiar
de asunto y de país.
Julia Glass, National Book Award
Una primera novela, Three Junes (Tres junios, publicada por
Pantheon), de Julia Glass, ha ganado el Premio Nacional en EE.UU.
La obra está protagonizada por una familia escocesa contemporánea
en tres continentes distintos. En la ceremonia, presentada por Steve Martin,
también le dieron un premio a Philip Roth. Roth ha ganado dos premios nacionales,
lo que pareció sorprender a Steve Martin, que preguntó: "Si
de verdad es tan importante, ¿donde está su Globo de Oro, su Emmy,
y por qué no nos presenta su casa en la revista Style?".
Un poco más cerca, José Carlos Somoza, escritor español
(aunque nacido en La Habana), ha conseguido la daga de oro de la Crime
Writer's Association por su novela La caverna de las ideas.
Esta daga de oro es uno de los reconocimientos más prestigiosos
a que puede aspirar una novela policíaca, sobre todo para un autor que
ya recibió este año el Premio Internacional Hammett, que otorga
la Semana Negra de Gijón, la reunión mundial más importante
de escritores de género negro.
¿Y
Azpeitia? ¿Es que Chavi no ganó el Hammett...? Claro, es que no
interesa que se sepa, ¿verdad? ¡¡Nos silencian!! ¡Complotan!
¡Conspiran contra los pequeños editores que arriesgan....
Eso lo sabe todo el mundo, don Pote, es de dominio público, no se
me encasquille usted. ¿Quién no sabe que Javier Azpeitia
se llevó el Hammett con Hipnos?
Tranquilo, don Pote. Que, por cierto, me han dicho que Hipnos
la van a llevar al cine.
La cultura al aparato
¿Qué
hace Telefónica con todo el dinero que nos roba, en las facturas,
en las cabinas que no devuelven cambio y en las llamadas a Guinea que el ordenador
al parecer hace por su cuenta? Según don Pote, una parte (infinitesimal)
nos lo devuelve en cierto modo, dedicándolo a la Cultura, ni más
ni menos (y con mayúscula). Por ejemplo, Telefónica paga el suplemento
del diario El Mundo, El Cultural, en el que Enrique Vila-Matas,
último premio Herralde por El mal de Montano, afirma: "Dejaré
de escribir el día que no tenga enemigos". El suplemento de El
País, Bobelia, en cambio, sigue inspirándose en los programas
de televisión. La semana pasada salía un científico caracterizado
de David Bisbal. Esta semana sale otro "renovador de la actual literatura
estadounidense" (¡y van siete!), fotografiado en la casa de Gran
Hermano. Dicen que se llama David Foster Wallace y, como los chicos de Gran
Hermano, no sólo lleva un pañuelo en la cabeza, botas de pocero
y pantalones cortos, sino que también está aquejado de preocupaciones
metafísicas y la misma tendencia a enrollarse sin parar que los alegres
muchachos de Guadalix de la Sierra: La broma infinita tiene más
de mil páginas y cien de notas... ¡menuda broma! Yo, lo que diga
Andrés Ibáñez, tan buen crítico y lector como
escritor: que recomienda no leer la novela y dedicarse, en cambio a opinar sobre
ella. Tras Operación Triunfo y Gran Hermano, la semana que
viene no sabemos todavía si Babelia nos presentará un escritor
disfrazado de Crónicas Marcianas, de Tómbola o a Miguel
de la Quadra-Salcedo en una inolvidable interpretación de Arturo Pérez-Reverte.
Telefónica es insaciable en su sed de cultura, así
que también da unos premios, Vida 5.0 o algo así, a través
de su Fundación Telefónica. Lo hacen dizque "para promover
la creación artística interrelacionada con los nuevos recursos tecnológicos".
En concreto, el premio galardona "destacadas obras de arte basadas en
técnicas o temas como la genética digital, robótica autónoma,
algoritmos recursivos, virus informáticos, comunidades de avatares y ecosistemas
virtuales". Como te lo cuento: ¡pa' haberse matao! Este año
se lo ha llevado "una máquina de torturas que causa placer".
¿Representación simbólica del servicio telefónico?
No se sabe. Parece que "el contorno del cuerpo del usuario es recorrido
por una bola metálica ligera". La mar de creativo, aunque en las
exposiciones luego lo dejan todo perdido, con el agravante de que no sabe una
qué recoger y qué no, porque luego unos escombros que acabas de
limpiar resulta que era una "instalación" y ya te las has cargado.
Desaparece un clásico
Murió
en Barcelona don Juan Grijalbo, a los 91 años. Fue uno de los grandes
editores. Tras la guerra, Grijalbo, militante del PSUC, tuvo que exiliarse a México,
donde comenzó a convertirse en editor, según el mismo decía.
Publicó textos marxistas y de ensayo, pero también grandes ventas,
como El padrino.
Así que, don Pote, usted disimule
y hasta el jueves.
Atentamente,
Begoña Martínez Izquierdo
(Si
quieres proporcionar información de primera mano a la Sra. Begoña,
dirígete a esta dirección
de correo).
COMO TE LO CUENTO:
LA SEMANA CULTURAL DE BEGOÑA
Ofrecemos una nueva sección
que resume la actualidad literaria de la semana vista a través de la señora
Begoña Martínez. La Sra. Begoña Martínez, por razones
profesionales, tiene acceso a diversas editoriales y medios literarios y ha aceptado
resumir para nosotros la actualidad semanal:
El sábado, como cada sábado,
abrí el catecismo con aprensión. ¿Estaría en pecado
sin saberlo? Me temblaban las rodillas. ¿Qué imprescindible genio
balcánico tendré que tragarme esta semana? ¿Qué exigente
y excepcional novela somalí habrá que leer antes de poder salir
a la calle con la cabeza muy alta, sin exponerme a las burlas de vecinos y seres
queridos? ¿Qué conspiraciones empresariales denunciará esta
vez Juan Goytisolo? Abro Babelia y ¿qué pensarás
que me encuentro? A David Bisbal, sólo que con el nombre supuesto
de Steven Pinker. ¿Y qué pinta David Bisbal, "el ruiseñor
del andamio", en la portada del "prestigioso suplemento cultural del
prestigioso matutino manchego"? David Bisbal, en persona, con bucles dorados,
ojos azules y una sonrisa muscular y pizpireta. Anda, pues no va el tío
y ahora resulta que es "uno de los neurocientíficos actuales más
brillantes", y encima ha publicado The Blank
Slate, que viene a querer decir algo como La tabula rasa, y dizque
es una defensa del determinismo. Como te lo cuento.
Léalo
usted, Begoña, y luego me lo resume
me
dice don Pote
¿Y
el baño, señorito? ¿No hago el baño entonces?
Porque
en Lengua de Trapo se reciben unos 90 manuscritos al mes. Muchos autores y autoras
vienen ellos mismos, a veces acompañados de un ser querido, para entregarlos
en mano. Se conoce que el ser querido (la novia, el novio, lo que sea, tal vez
pareja de hecho, como en la Guardia Civil) es el que les ha dicho: ¡con
lo que tú vales! Ahora mismo nos cogemos el paquete y nos plantamos allí,
faltaría más: ¡se van a enterar los de Lengua de Trapo!
No
falla: en cuanto sueltan el paquete, piden ir al baño. Serán los
nervios, por ejemplo, pero el caso es que así de veces ni siquiera tiran
de la cadena. Y una detrás, a limpiar.
Le digo a don Pote que me
he leído, en cambio, el artículo de Claudio Magris, que trata
de lo mismo, pero como si fuera explicado por Constantino Romero, que te enteras
de todo, y en Lo Mónaco, hasta te acostarían, entre Constantino
y Carmen Sevilla, menudo panorama. Luego, además, te cocinarían.
Dice Magris que sí, que vale, que el ADN, pero que (ojo al dato,
compañeros de informativos): "lo que la educación, la familia,
la historia y la política pueden hacer quizá no sea más que
el agua con que se riega una flor. Ese agua no transforma a una margarita en orquídea,
pero si ella falta la margarita muere. En cambio, si se cuida con cariño,
se riega como es debido, se le ayuda a soportar la intemperie, la margarita crece
y puede hacerse muy hermosa. Conozco algunas margaritas más bellas que
muchas orquídeas...".
Qué lindo, Magris, mira, mira:
se me erizan los vellos. No sé si podré dormir la siesta, ítem
plus, que tengo un presentimiento: me van a venir pesadillas con la corbata del
nerurocientífico, que es de un tejido reflectante y con rombos en distintos
tonos de verde.
¿Usted
es determinista o qué, Begoña?
me
pregunta don Pote, por situarnos.
Al
ciento por ciento, señorito.
¿Pruebas? Mira: por ejemplo el
hijo de Cela, que se llama también idéntico y acaba de ganar
el Premio Fernando Quiñones con una novela que se llama Como
bestia que duerme. Entre 104 originales presentados han ido a elegir
precisamente este, que trata de la relación de un hijo con su padre y que,
faltaría más, no es autobiográfica. Qué va a ser autobiográfica,
hombre, qué va. ¿Cómo se le ha ocurrido pensar eso?
¿Quieres
más determinismo y ADN? Otrosí, el hijo de Vázquez Montalbán,
que publicará una novela el próximo mes de febrero en Plaza &
Janés. El hijo de Vázquez Montalbán no se llama Cela, en
cambio, sino Daniel Vázquez Sallés, y nació en Barcelona
en 1966. La novela se llama Flores negras para Michael
Roddick y tampoco es autobiográfica, sino que es una historia
de espías ambientada en Barcelona. El protagonista, Michael Roddick (un
nombre superhabitual en Barcelona, ¿a qué sí?), es el chef
de un restaurante barcelonés que regenta con su hija adoptiva. ¿Detectives?
¿Restaurantes? ¿No querías determinismo? ¡Pues dos
tazas! ¡Venga determinismo! Antes de cocinero, resulta que no fue fraile,
sino espía de la antigua República Democrática Alemana (RDA)
y los padres biológicos de la hija adoptada eran unos agentes de la KGB
soviética que fueron asesinados tiempo atrás. Toma castaña:
como te lo cuento.
Dice don Pote que no me va a subir el sueldo, pero el
IPC, mientras tanto, aprovecha para irse hasta el 4%. La culpa, insinúa
el Gobierno, es de los salarios, claro. Pasa como con los pisos: ¿que están
caros? Bueno, sí, un poco, pero eso es porque la gente gana demasiado.
A ver, estarán caros, pero alguien los compra, ¿o no? Pues idéntico
pasa con el IPC. Además, el editorial de El País, señala
como culpable nada menos que al "mal comportamiento de los alimentos sin
elaborar". Mira que se lo tengo dicho a don Pote, que hay que freír
la carne picada cuanto antes, en un ipsofacto, que si no va y aprovecha para hacer
travesuras y portarse mal.
Además se ha publicado una biografía
de Manuel Puig, El original título le habrá costado mucho esfuerzo
a la autora, ya te digo: Manuel Puig y la mujer araña,
de Suzanne Jill Levine. Seix Barral, 416 páginas, 21 euros. En Bobelia,
Cabrera Infante nos informa de que el escritor "detestaba que lo
llamaran "Push" y siempre insistía en su Puig, P-U-I-G".
Pues vale. Vargas Llosa comenta la biografía, según la cual
parece que el escritor también detestaba leer. Además, Vargas Llosa
se atreve a enjuiciar la obra de Puig. Tendrá o no razón Vargas,
pero se agradece que alguien diga lo que piensa. Según Vargas, no es para
tanto, de hecho teme el peruano que "sea más ingeniosa que profunda,
más artificiosa que innovadora y demasiado subordinada a las modas y mitos
de la época en que se escribió como para alcanzar la permanencia
de las grandes obras". Ahí queda eso. Es lo que tiene escribir
como Vargas, con el mismísimo San Flaubert siempre detrás, leyendo
por encima del hombro lo que va poniendo y arrugando la nariz.
¿Y
de la casa? ¿Es que no dice nada de la casa? ¡¡Nos silencian!!
¡Complotan! ¡Conspiran contra los pequeños editores que arriesgan!
Nosotros, los que con un esfuerzo titánico...
Don Pote, que se ha
encasquillado otra vez. Que no, hombre, que no. Pero si Babelia recomienda
precisamente el libro de Antonio Vélez, De
pi a pa. Ensayos a contracorriente.
Y yo, también, que
servidora es licenciada en Filología, aunque tal y como está todo,
pues haya que coger lo que venga. Con una decencia, eso sí. ¿Limpiar?
Vale, pero exclusivamente en editoriales, que conste. Hay que sacar a la familia
adelante.
¿Por qué el teclado de las máquinas de escribir
tiene una distribución tan absurda? ¿Es el psicoanálisis
una filfa? ¿Qué conclusión se puede sacar de que una computadora
venza a Kasparov? De esto habla Vélez. En fin, como dice Babelia:
"Textos que no sólo ofrecen conocimiento, con información nueva
o ampliada, sino también que invitan a la tolerancia y al interés
por comprender que no hay verdades absolutas".
¿Y qué
le pasa a Imre Kertész, el último el último Premio Nobel?
¿Usted lo ha leído? No, a mí que me registren. Sabía
que a la editorial que le publica en España, El Acantilado, le levantó
Alfaguara la próxima novela (que ni siquiera ha escrito todavía).
Pero ahora acusan al propio Kertész de ladrón de propiedad intelectual.
Un amigo de juventud dice que le prestó una comedia con el espectacular
título de La carreta del borrico, y que el futuro Nobel fue
y dijo que era suya y cobró los derechos de 2.500 representaciones (sí,
2.500, a pesar del título). El Nobel lo niega todo, según
dice el periódico.Al parecer, si no fuera por los pingües beneficios
(¿se dice pingües beneficios?) de La carreta del borrico,
Kertész no habría tenido tiempo libre ni para revolver un colacao
ni para escribir su novela más conocida, Sin destino.
Ignacio
Martínez de Pisón es un escritor al que nunca he visto sentado
en una silla: se fotografía en la cama, con la máquina de escribir
sobre las rodillas; en el santo suelo; sobre una mesa; sentado a horcajadas en
la barandilla de una escalera, lo que sea, con tal de no aparecer en posturas
convencionales en mobiliario convencional. A lo mejor son exigencias editoriales:
es lo que tiene pertenecer a la escudería Anagrama. Pisón, mientras
espera a que salga en enero Tiempo de las mujeres, ha decidido aparcar
por unos meses la ficción y está reconstruyendo la vida de quien
fue amigo y traductor de John Dos Passos, José Robles Pazos, un
republicano que fue asesinado por los estalinistas en 1937. Josep Massot traza
una (amable) semblanza
del escritor Pisón, quien además tiene su
propia página web, sin la cual no eres nadie hoy en día.
La
Fundación Germán Sánchez Ruipérez y la revista
Turia han sido galardonadas con el Premio Nacional al Fomento de la Lectura
2002, que concede anualmente el Ministerio de Educación y Cultura,
por si no lo sabía usted. Y en cambio, don García Márquez,
que no vende sus galeradas ni a la de tres. En Christie's las intentaron subastar
por segunda vez. Son las galeradas de Cien años de soledad,
con sus correcciones a mano y sus dos dedicatorias por el mismo precio. Era el
lote numero 106, con un precio de salida de 320.00 euros, pero nadie parecía
interesado. Y eso que iban muy bien presentadas, en un estuche de piel marrón
rematado en dorado. 181 páginas amarilleadas por el tiempo y salpicadas
de correcciones hechas con bolígrafo y rotulador. Ideal para un salón-comedor,
sí, o para decorar en combinación con cortinas lo más beige
posible, claro;. ahora, eso sí, ¡a ver cómo se limpia eso!
A lo mejor por eso no se han vendido: como te lo cuento.
Lo mejor para un
escritor, por consiguiente, debido al ADN y los determinismos de David Bisbal,
es no tener hijos, claro. Si los tiene, allá él, pero que vaya con
cuidado: Noah Gordon, autor de El médico, El
rabino, El chamán, El último judio
y otros voluminosos best-sellers subterráneos, que se leen en el metro
sin parar, va y se pasa a la literatura infantil y juvenil con Sam y otros
cuentos de animales (ediciones B). Esto podría fomentar el uso
del transporte público entre la infancia y la juventud, que abandonaría
visto y no visto sus patinetes para meterse en un vagón de metro, todo
con tal de leer a Noah Gordon, como sus papás y los mayores en general.
¡Criaturas!
Juan Carlos Onetti, gran escritor, aunque mucho
más conocido por no haberse levantado de la cama en años, también
estrena
una página web. Puede que allí esté por fin la respuesta
a tantas preguntas que se hacía la gente en la barra de los bares: ¿Y
no se levanta para hacer pis? ¿Y su mujer qué dice? ¡Contenta
estará la pobre! ¿Le lleva la comida en una bandeja? ¿Se
ducha el tío?, etc.
¿Qué más? Bueno, sí,
también que el periodista colombiano Guillermo González Uribe
ha recibido en Bogotá el Premio Planeta de Periodismo 2002 por Los
niños de la guerra, que cuenta la historia de once menores ex combatientes:
unos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), otros del Ejército
de Liberación Nacional (ELN) y también, entre otras de las Autodefensas
Unidas de Colombia (AUC, asociación de los grupos paramilitares de ultraderecha).
Y
ya está bien, don Pote, que menudo tengo el baño...
Atentamente,
Begoña
Martínez Izquierdo
(Si quieres proporcionar información de
primera mano a la Sra. Begoña, dirígete a esta
dirección de correo).
LENGUA DE TRAPO
www.lenguadetrapo.com
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